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Cosmética infantil: las reglas del juego

por María José Merino

Atención: piel ultrasensible

Otra de las señas de identidad de la piel infantil es su especial vulnerabilidad frente a la acción de los rayos solares, a lo que hay que unir, por un lado, el desequilibrio entre la superficie cutánea y su peso (que hace que los efectos de las radiaciones sean más importantes) y, por otro, que los pequeños suelen realizar más actividades al aire libre que los adultos, por lo que necesitan una protección potente y constante.

Y esta vulnerabilidad hace que se trate también de una piel más proclive a padecer dermatitis atópica, una enfermedad frecuente en la primera infancia, que aparece en forma de brotes y que afecta aproximadamente a entre un 5 y un 10% de la población infantil. La doctora María Calvo, especialista en Dermatología del Complejo Hospitalario Ruber Juan Bravo, de Madrid, explica que “durante los meses de invierno aumentan mucho las consultas de Dermatología Pediátrica por empeoramiento de los casos de dermatitis atópica. Los principales factores que contribuyen a este empeoramiento son la temperatura y el grado de humedad, ya que las bajas temperaturas durante el invierno han demostrado reducir la producción de la grasa protectora de la piel, favoreciendo la deshidratación de la misma y la formación de eccemas”.

La especialista ofrece las principales medidas para prevenir la aparición de este problema en la piel de los más pequeños:

1.     Asegurar una hidratación adecuada: aplicar una crema hidratante diaria ayuda a mantener el equilibrio lipídico de la piel y ha demostrado que previene el riesgo de desarrollar dermatitis atópica en bebés.

2.      Evitar el uso de detergentes agresivos para el baño. Existen productos de limpieza sin jabón, llamados sydnet o aceites limpiadores que además de mantener el manto hidrolipídico de la piel, proporcionan una sensación calmante del picor.

3.     Usar prendas de tejidos naturales, como el lino y el algodón.

4.      Humidificar el ambiente.

5.      Evitar el uso de suavizantes o productos de excesivo perfume.

6.      Utilizar cremas barrera para el baño en piscinas. “En caso de que aparezcan en la piel del niño zonas secas, rojas y con mucho picor, que no se controlan a pesar de la hidratación adecuada, se debe consultar con un dermatólogo pediátrico, ya que posiblemente haya que realizar un tratamiento específico”.

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