La lista de procesados al mínimo
Frutas, verduras y hortalizas congeladas, o limpiadas y envasadas en atmósferas modificadas, o desecadas y deshidratadas. También los gazpachos y salmorejos con aceite de oliva virgen extra serían una buena alternativa.
Conservas de legumbres y verduras. La única cuestión sería lavar las legumbres antes de consumirlas para eliminar el conservante del que van acompañadas.
Lácteos de calidad, generalmente se recomiendan en su versión entera. Los ingredientes de lácteos fermentados como el yogur, deberían ser leche, cuajo y fermentos lácticos, sin azúcar ni otros ingredientes añadidos. El kéfir, distintos tipos de queso, el requesón… serían otro tipo de lácteos que han sufrido cierto procesamiento, pero no por ello dejan de ser alimentos que podemos incluir en nuestra alimentación.
Pescados y mariscos congelados, ahumados o en conserva al natural preferiblemente.
Panes y cereales integrales. Para escogerlos y que sean verdaderamente integrales, el primer ingrediente deber ser “harina INTEGRAL” del cereal en cuestión, y entre el resto de ingredientes no debe aparecer gran proporción de harinas refinadas, ni aparecer azúcar ni aceites. Muchas veces resulta difícil encontrar alimentos integrales, especialmente pan.
Aceite de oliva virgen extra. Debería ser la grasa de elección en nuestra dieta y ha sido sometida a un procesamiento mínimo, podríamos llamarlo “zumo de aceitunas”. Otro tipo de aceites o grasas alternativas podría ser el aceite de coco virgen extra, del cual cada vez aparecen más estudios avalando sus beneficios.
Snacks saludables: En este grupo podemos meter a los encurtidos, los chocolates (cuanta más pureza tengan estos mejor), los frutos secos pelados o tostados, nunca fritos; palomitas de maíz caseras (comprando sólo el grano); o tortitas de maíz o de arroz únicamente con esos ingredientes.
Derivados de soja como el tofu, tempeh, miso o la soja texturizada. Además de bebidas vegetales de soja sin azúcares añadidos.





