Home NutriciónAlimentación saludable Alimentación estoica: aprende a comer bajo un enfoque psiconutricional

Alimentación estoica: aprende a comer bajo un enfoque psiconutricional

Álvaro Román, farmacéutico nutricionista en Sevilla, defiende este enfoque como herramienta para transformar la relación con la comida.

por Redacción Consejos
alimentación estoica

En un mundo lleno de dietas milagrosas, alimentos ultraprocesados y una cultura de inmediatez que nos empuja hacia el placer inmediato, encontrar una brújula que nos devuelva al centro puede parecer una tarea titánica. Una brújula cuyo “norte” apunta al “estoicismo”, una filosofía de vida que aplica al acto de comer un enfoque psicológico basado en el autocontrol y la templanza. 

“En mi experiencia como nutricionista y amante del “estoicismo”, he encontrado en esta filosofía antigua una guía poderosa para cultivar y nutrir mi vida en un entorno saludable, consciente y coherente, y como consecuencia de ello, la expongo siempre a mis pacientes en la consulta de Nutrición”. Así comienza Álvaro Román, farmacéutico nutricionista en Farmacia Puerta de Carmona de Sevilla su alegato a favor de lo que él llama “estoicismo nutricional”: “No es una filosofía abstracta ni fría. Es, en esencia, una forma práctica de vivir. Fundada hace más de 2.000 años y cultivada por figuras como Epicteto, Séneca y Marco Aurelio, esta escuela filosófica nos enseña a distinguir lo que depende de nosotros de lo que no, a actuar con virtud y a entrenar la mente para enfrentar los desafíos de la vida con serenidad”. 

Algo que Román aplica también al acto de comer. “Epicteto decía: ‘Hay algunas cosas que dependen de nosotros y otras que no’. No podemos controlar nuestro entorno al 100%: la publicidad, las presiones sociales, la genética, las emociones del día a día. Pero sí podemos elegir qué comemos, cuándo comemos y con qué actitud lo hacemos. Los nutricionistas sabemos que perder peso no es fácil, pero si hacemos ver a nuestros pacientes que esa lucha merece la pena, no solo por lo meramente estético, sino porque su salud mejorará radicalmente y su estado de ánimo y autoestima cambiarán a mejor, lo más probable es que lo consiga y que, en el proceso, disfrute mucho más. Por lo tanto, dar al acto de comer y perder peso un enfoque psico-nutricional es clave para conseguir diferentes objetivos a corto y largo plazo. Aplicar esta idea puede ayudarnos a dejar de buscar excusas externas y asumir el control de nuestras decisiones alimentarias”, puntualiza el experto.

El rigor de Esparta en nuestra mesa

  1. Álvaro Román nos explica cómo una de las virtudes centrales del estoicismo es la templanza, es decir, la moderación. “Séneca advertía sobre los peligros del exceso y la indulgencia afirmando que nada es tan perjudicial para el carácter como sentarse a menudo a una mesa rica”. Esta frase, explica Álvaro Román, aunque escrita hace siglos, podría estar dirigida directamente a nuestra sociedad de consumo. “La templanza aplicada a la nutrición nos enseña que comer no es solo un acto biológico, sino también ético. Se trata de encontrar el punto justo, que es nutrirnos sin caer en la restricción extrema ni en el exceso. Comer con templanza es saborear los alimentos con gratitud, respetando las señales de hambre y saciedad de nuestro cuerpo, sin dejarnos llevar por la ansiedad o el aburrimiento. Los estoicos hablaban del ‘askesis’, un tipo de entrenamiento filosófico que incluía prácticas diarias para fortalecer la mente y el cuerpo. Hoy podríamos traducirlo como ‘formación en hábitos saludables’ que se traducirían en rutinas de alimentación consciente, planificación de comidas, ayuno intermitente con criterio profesional y elección consciente de frutas y verduras en lugar de ultraprocesados. Todas son formas modernas de entrenamiento estoico. Cada pequeña elección diaria es una piedra más en la construcción de nuestro carácter”, explica Román. “Si, por el contrario, vemos nuestras comidas con apatía, no hacemos un buen planning semanal de menús ni tampoco incorporamos recetas nuevas y más palatabilidad a nuestros platos… nuestra cocina y nuestra alimentación se convertirán en algo agónico y aburrido”.
  2. Otra de las virtudes centrales que persigue el estoicismo, según el farmacéutico, es la contemplación del momento presente. Aplicado a la nutrición esto se traduce a prácticas de alimentación consciente como: masticar despacio, saborear los platos, observar nuestras emociones al comer… y ello sin emitir juicio ni culpa. Otras prácticas que favorecen la alimentación consciente son: comer sentado en un ambiente tranquilo, evitar las distracciones tecnológicas a nuestro alrededor, disfrutar de cada bocado… en definitiva, hacer del acto de comer un momento íntimo e importante para nosotros, teniendo en cuenta que comer con gratitud y atención es una forma de honrar nuestro cuerpo, de volver a lo simple, a lo esencial”, finaliza. 
  3. El estoicismo nos enseña también que los errores no son fracasos, sino oportunidades de aprendizaje. “A veces caemos en excesos, dejamos la dieta, abandonamos el gimnasio o simplemente nos sentimos desmotivados. Epicteto afirmaba: ‘No te preocupes si tropiezas. Lo importante es que vuelvas a ponerte de pie’. Cultivar la salud no es una carrera de velocidad, sino un camino de resistencia. Aprender a perdonarnos, a ser pacientes y a mantener la dirección aunque caigamos, es un acto profundamente estoico. Cada comida es una nueva oportunidad de actuar con virtud”, añade el farmacéutico nutricionista.
  4. En definitiva, integrar el estoicismo en nuestra práctica nutricional no es renunciar al placer o vivir con rigidez, sino aprender a elegir con sabiduría. Se trata de cultivar una vida en la que la disciplina no es castigo, sino libertad; en la que la templanza no es restricción, sino equilibrio; y donde la salud no es un fin estético, sino una virtud cotidiana”, finaliza.

Como nutricionista y amante de esta filosofía, os animo a mirar vuestro día a día como una oportunidad diaria de poder elegir y sentir qué alimentos son más beneficioso para vuestro interior y cuáles no. A mirar la comida, no solo como combustible, sino como el eje primordial de nuestro bienestar general.

UN MENÚ FRUGAL Y COMPLETO

LUNES

Desayuno: Te/café/infusión/agua. Tostadas integrales con aceite de oliva virgen.

Almuerzo: Empedrado de garbanzos (con huevo, pimento, tomate y atún en aceite). Fruta de temporada o lácteo entero a elegir. 

Cena: Salmón con queso fresco. Fruta de temporada o lácteo entero a elegir. 

MARTES

Desayuno: Te/café/infusión/agua. Huevos revueltos al gusto. 

Almuerzo: Gazpacho/salmorejo andaluz. Champiñones salteados con jamón serrano y huevo a la plancha. Fruta de temporada o lácteo entero a elegir. 

Cena: Tortilla francesa y jamón serrano. Fruta de temporada o lácteo entero a elegir. 

MIÉRCOLES

Desayuno: Te/café/infusión/agua. Yogur con frutas. 

Almuerzo: Combinado de lomo de cerdo, berenjenas y queso mozzarella. Fruta de temporada o lácteo entero a elegir. 

Cena: Espinacas salteadas con huevo. Fruta de temporada o lácteo entero a elegir. 

JUEVES

Desayuno: Te/café/infusión/agua. Huevos revueltos al gusto.

Almuerzo: Espárragos trigueros y merluza a la plancha. Fruta de temporada o lácteo entero a elegir. 

Cena: Revuelto de pimientos, cebollas y gambas. Fruta de temporada o lácteo entero a elegir. 

VIERNES

Desayuno: Te/café/infusión/agua. Tostadas integrales con aceite de oliva virgen.

Almuerzo: Guisantes con jamón y huevo escalfado. Fruta de temporada o lácteo entero a elegir. 

Cena: Salpicón de marisco. Fruta de temporada o lácteo entero a elegir. 

SÁBADO

Desayuno: Te/café/infusión/agua. Yogur con frutas. 

Almuerzo: Paella de pollo. Fruta de temporada o lácteo entero a elegir. 

Cena: Jamón serrano y queso de Burgos. Fruta de temporada o lácteo entero a elegir. 

DOMINGO

Desayuno: Te/café/infusión/agua. Zumo de pomelo y kiwi.

Almuerzo: Gazpacho/salmorejo andaluz. Atún fresco a la plancha. Fruta de temporada o lácteo entero a elegir. 

Cena: Salpicón de marisco. Fruta de temporada o lácteo entero a elegir.

También te puede gustar