La vitamina B12 es esencial para el correcto funcionamiento del organismo y desempeña un papel clave en funciones como la formación de glóbulos rojos, el mantenimiento del sistema nervioso y la síntesis del ADN.
Sin embargo, alrededor de esta vitamina siguen existiendo numerosos mitos relacionados con determinados alimentos que popularmente se consideran fuentes fiables de B12 pese a no aportar cantidades suficientes o formas activas para el organismo.
Así lo explica la doctora Ana I. Ortiz Gutiérrez, gerente del Área de Salud de Farmasierra, quien explica cómo “la desinformación sobre las fuentes reales de vitamina B12 puede favorecer déficits nutricionales, especialmente en personas que restringen el consumo de alimentos de origen animal”.
El déficit de vitamina B12 puede desarrollarse lentamente y pasar desapercibido durante años. Entre sus posibles manifestaciones se encuentran el cansancio, la debilidad, la anemia o determinadas alteraciones neurológicas. Por ello, los expertos insisten en la importancia de basar las recomendaciones nutricionales en evidencia científica y no en creencias populares.
Ojo con la desinformación y los mitos
- Mito 1: Las algas contienen suficiente vitamina B12: Aunque algunas algas contienen compuestos similares a la vitamina B12, en muchos casos se trata de análogos inactivos que el organismo humano no puede utilizar correctamente. Por ello, no se consideran una fuente fiable de vitamina B12.
- Mito 2: La espirulina aporta vitamina B12 activa: La espirulina, un alga de color azul-verdoso considerada un “superalimento”, suele promocionarse como una fuente natural de vitamina B12. Sin embargo, contiene principalmente formas inactivas de esta vitamina, por lo que no resulta adecuada para cubrir los requerimientos diarios.
- Mito 3: Los alimentos fermentados cubren las necesidades de vitamina B12: Productos como el tempeh, el miso o el kefir suelen asociarse con la vitamina B12. No obstante, su contenido es muy variable y generalmente insuficiente para prevenir un déficit.
- Mito 4: La microbiota intestinal produce toda la vitamina B12 que necesitamos: Aunque ciertas bacterias intestinales son capaces de sintetizar vitamina B12, esta producción ocurre principalmente en zonas del intestino donde la vitamina no puede absorberse correctamente, por lo que no cubre las necesidades del organismo.
- Mito 5: Los productos vegetales contienen vitamina B12 de forma natural: Salvo que estén específicamente fortificados, las bebidas vegetales, cereales, levaduras nutricionales o productos veganos no contienen vitamina B12 activa de forma natural.
Las personas vegetarianas o veganas, así como las personas mayores o quienes presentan problemas gastrointestinales o toman determinados medicamentos de forma prolongada, constituyen algunos de los grupos con mayor riesgo de déficit de vitamina B12.
Cuál es la realidad
La vitamina B12 se encuentra de manera natural principalmente en alimentos de origen animal, ya que es sintetizada por determinados microorganismos y se acumula en tejidos animales. Entre las principales fuentes dietéticas destacan:
- Carne, especialmente vísceras como el hígado.
- Pescados y mariscos, como almejas, sardinas, atún o salmón.
- Huevos.
- Leche y productos lácteos.
- Alimentos fortificados con vitamina B12, como algunas bebidas vegetales o cereales de desayuno.
- Suplementos de vitamina B12, especialmente recomendables en determinados grupos de población, bajo supervisión profesional. “En algunos casos, la alimentación por sí sola puede no ser suficiente para mantener unos niveles adecuados de vitamina B12. Por ello, es importante recurrir a fuentes fiables y valorar la suplementación cuando sea necesario”, concluye la doctora Ortiz.




