Pastas y enjuagues

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Pasta de dientes

Cuando te lavas los dientes, el objetivo principal es controlar la formación de placa bacteriana, cuya acumulación se encuentra en el origen de muchos problemas bucodentales. Te ayudamos a elegir entre los productos que mejor se adapten a tu problema

Todos los dentistas insisten en la importancia de que los padres enseñen a sus hijos a cuidar la dentadura desde niños? y mientras antes, mejor. De hecho, una de las conclusiones de la
campaña bucodental puesta en marcha por el Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos, bajo el lema “Boca sana, niños contentos”, ha demostrado que los niños más pequeños asimilaban mejor los conceptos relativos a la higiene bucodental que los más mayores. Dato que contrasta con el hecho de que la cifra más alta de niños que nunca se lavan los dientes y que nunca han visitado al dentista se dé precisamente entre los más pequeños (menores de 5 años). A todas luces, un fallo de los padres.

El combate contra la placa

Para que exista una buena higiene bucodental lo primordial es mantener a raya la placa bacteriana. En este contexto, la saliva es el agente protector del diente por excelencia, ya que forma una película adquirida sobre el diente, que neutraliza los ácidos. Ahora bien, esta película también supone un buen lugar para que habiten las bacterias que terminan formando la placa bacteriana si no se mantienen unos hábitos correctos de higiene. Tal y como nos explica Ana María Aliaga, vocal Nacional de Dermocosméticay coordinadora de la campaña, la placa bacteriana, como su nombre indica, está compuesta por bacterias, proteínas de la saliva, polisacáridos, células y leucocitos, que se adhieren fuertemente a los dientes, las encías, la lengua y cualquier otra superficie de la boca, y que sirven de anclaje y alimento para una colonización bacteriana. Cuando, dentro de la placa bacteriana se acumulan depósitos de sales minerales (sales de calcio y fosfato), se forma el sarro, tártaro o cálculo dental.

Por ello, para evitar que las bacterias terminen colonizando la superficie dental y los espacios entre la encía y el diente, hay que cepillarse los dientes tras las comidas con ayuda de pastas dentífricas y productos específicos para el enjuague bucal, cuya acción protectora y limpiadora variará en función de cada problema.

Enjuagues bucales

4 colutorios, 4 funciones

  1. Acción preventiva: aunque no sirven para tratar la placa y enfermedades asociadas, sí inhiben la formación de la placa, por su acción antibacteriana. Incluyen agentes como la hexetidina (gracias a sus propiedades antifúngicas y antibacterianas se utiliza mucho como antiséptico), cloruro de cetilpiridinio, aceites esenciales fenólicos y triclosan (reduce la placa, aunque en menor medida que la clorhexidina).
  2. Antes del cepillado: su función es reblandecer la placa para favorecer el cepillado. Contienen tensioactivos (detergentes).
  3. Tratamiento de la placa, gingivitis y caries: el principio activo son las biguanidas, sobre todo el digluconato de clorhexidina (agente antiséptico de amplio espectro y el más utilizado en enfermedades de las encías y para remineralizar las caries). Deben utilizarse 30 minutos después del cepillado, ya que los dentífricos utilizados pueden anular su efectividad, ya que sus principios activos pueden ser inactivados por compuestos presentes en los dentífricos.
  4. Tratamiento de la hipersensibilidad: este tipo de colutorios suelen contener nitrato potásico o cloruro de estroncio.

Pastas dentífricas ¡Ojo con la abrasividad!

La pasta de dientes es un preparado homogéneo formado por una suspensión de polvos en agua, que produce como resultado un producto de consistencia semisólida. Entre sus componentes encontramos elementos abrasivos (sustancias que limpian la superficie dental por fricción y marcan la abrasividad final del dentífrico), gelificantes, humectantes (retienen agua y evitan que la pasta se seque), tensioactivos (con acción detergente), aditivos, aromatizantes (anís, menta o regaliz) y edulcorantes.

La abrasividad o nivel de fuerza de fricción de un dentífrico respecto a unos valores estándar puede medirse por el método RDA (Radioactive Dentine Abrasión). Mientras más alta sea la abrasividad, mayor será el desgaste de la dentina.

Dientes sensibles: Abrasividad baja (RDA menor de 80)

Encías delicadas: Abrasividad baja (RDA menor de 80)

Dentífricos infantiles: Abrasividad baja (RDA menor de 80)

Dentífricos normales: Abrasividad media (RDA 80-100)

Dentífricos anticarro: Abrasividad alta (RDA 100-150)

Dentífricos blanqueantes: Abrasividad alta (RDA 100-150)

Flúor
El mineral estrella para prevenir las caries

El flúor es esencial para la protección de los dientes frente a las caries, fundamentalmente entre los niños. Según la doctora De Mora, odontóloga infantil de la clínica dental De Mora en Sevilla y miembro del Colegio de Odontólogos de esta provincia, durante la etapa de dentición infantil, este mineral se adquiere a través del agua de grifo cuyo contenido en flúor varía dependiendo del lugar en que se viva. De esta manera, el flúor se incorpora al esmalte dental a través de la circulación sanguínea.

La acción directa de flúor sobre el diente se realiza estimulando los procesos de remineralización del esmalte descalcificado. A concentraciones altas, el flúor tiene una acción antibacteriana y actúa sobre la flora de la placa dental, al reducir la producción de ácidos y la adherencia microbiana a la superficie dental.

  • Dentífricos con flúor: eliminan la placa bacteriana, administran flúor y crean el hábito de una buena higiene bucodental. Los productos fluorados más empleados son el fluoruro sódico y el monofluorofosfato sódico. En menores de 6 años, las cantidades de fluoruros no deben superar los 500 ppm, debido al riesgo de fluorosis (exceso de flúor). Entre los 6 y los 12 años no deben superar los 1000 ppm.
  • Colutorios de flúor: estas soluciones acuosas se utilizan para prevenir las caries y tienen la ventaja de diseminar el flúor por toda la boca, distribuyéndose por la superficie de todos los dientes. La edad de inicio es a los 5-6 años. Los de uso diario contienen flúor a una concentración del 0,05% y los de uso semanal a 0,2%. Es recomendable utilizarlos después del cepillado.

¿Y el cepillo?

Según Ana Aliaga, el diseño del cepillo de dientes debe favorecer el cepillado de todas las superficies dentales, además de no lesionar el esmalte. Por eso, las cerdas o filamentos deben ser de material sintético (Tynes) y de puntas redondeadas y pulidas que ayuden a proteger el esmalte y las encías. La dureza, densidad y angulación de las cerdas condicionarán la eficacia limpiadora del cepillo. Hay que tener en cuenta que los cepillos infantiles son de menor tamaño y tienen un diseño adecuado a cada edad. Los cepillos eléctricos, aunque no está demostrada su mayor eficacia, sí pueden resultar útiles en personas con problemas de habilidad: minusválidos, ancianos y niños. Es importante cambiar el cepillo cada tres meses.

Seda dental y cepillos interproximales

La placa bacteriana es incolora y no suele contener restos de comida. Para eliminarla, es ncesario cepillarse los dientes y utilizar seda dental o cepillos interproximales, ya que esta placa no desaparece con un simple enjuague o cepillado.

Los cepillos interproximales son especialmente eficaces cuando los dientes se encuentran muy separados, o en los casos de tener aparatos de ortodoncia. El limpiado ha de hacerse de dentro
hacia fuera, sin girar el cepillo.

La seda dental se utiliza enrollado el hilo en uno de los dedos medios de una mano y se mantiene estirado con la otra. A continuación se introduce el hilo entre los dientes en forma de C entre los espacios interdentales y se frota suavemente para eliminar restos de comida.

Enfermedades bucales más frecuentes

  1. GINGIVITIS Y PIORREA

En qué consiste: la gingivitis es una irritación de las encías que se produce a consecuencia de la acumulación de la placa bacteriana entre las encías y el diente, y que produce sangrado de las encías. Cuando llega a la raíz se produce la piorrea, formando las bolsas periodontales y destruyéndose los tejidos que sirven de soporte al diente.

Cómo evitarla:

·Aportando vitamina C, A, zinc y proteínas, necesarios para la regeneración de las encías y para su defensa ante las infecciones.

·Eliminando el tabaco, que disminuye las defensas naturales de las encías contra la infección y acelera la destrucción del hueso.

·Evitando una mala alineación dental que favorezca la acumulación de placa.

·Poniendo especial cuidado en caso de enfermedades que afectan a las defensas generales del organismo, como la leucemia, el SIDA o la diabetes.

  1. CARIES

En qué consiste: es una enfermedad infecciosa que va destruyendo el esmalte a consecuencia de la fermentación de los azúcares e hidratos de carbono, y que producen ácidos que atacan el esmalte.

Cómo evitarla:

·Atendiendo a una posible predisposición genética.

·Mediante un cepillado diario con pasta fluorada y enjuague de los dientes con productos que contengan flúor para reforzar el esmalte.

·Con un control periódico en el dentista a fin de eliminar la placa y detectar fisuras y fosas profundas, donde se acumulan fácilmente la placa y los azúcares.

· Vigilando el contenido en flúor del agua de la zona en la que se vive, ya que un agua pobre en flúor debilita el esmalte.

· Vigilando especialmente las caries si se produce saliva de manera insuficiente (la saliva neutraliza la acidez) a causa de alguna enfermedad.

· Reduciendo el consumo de hidratos de carbono fermentables, principalmente entre comidas: sacarosa (azúcar común), fructosa, glucosa, maltosa y lactosa.

  1. HIPERSENSIBILIDAD DENTAL

En qué consiste: dolor ante sustancias irritantes, ante calor o frío, cuando el cemento y la dentina quedan al descubierto por distintos factores (retroceso de encías por enfermedad periodontal, rechinado continuo de dientes o bruxismo, cepillado de dientes excesivo, acción de elementos abrasivos del dentífrico, o consumo de alimentos muy ácidos).

Cómo evitarla:

·Evitando consumir alimentos ácidos o muy fríos o calientes.

·Utilizando un cepillo de dureza media que evita el exceso de fricción.

  1. XEROSTOMÍA

En qué consiste: sequedad de boca como consecuencia de una secreción insuficiente de saliva. Ello puede deberse al consumo de fármacos, cirugía, quimioterapia (que alteran el funcionamiento de las glándulas salivares), a enfermedades como el Alzeimer, tumores, estrés (que alteran el funcionamiento nervioso), o al uso de inhaladores, tabaco, alcohol o en personas que roncan.

Cómo evitarla:

·Mediante una buena higiene bucodental que incluya todos los productos específicos.

·Evitado alimentos irritantes: azúcares, alimentos ásperos, picantes, ácidos, salados o muy
calientes o muy fríos.

·Evitando el alcohol y el tabaco.

· Aumentado el consumo de líquidos entre comidas y tomando alimentos que estimulen la salivación como la zanahoria y el apio, así como chicles o caramelos sin azúcar.

  1. HALITOSIS

En qué consiste: en el olor desagradable del aliento, asociado a una mala higiene oral, a caries o a alguna enfermedad periodontal. También puede deberse a un goteo de sustancias procedentes de la nariz sobre la parte posterior de la lengua y que en contacto con las bacterias de la boca producen mal olor.

Cómo evitarla:

· Haciendo enjuagues con colutorios específicos y utilizando seda dental.

· Cepillándose muy bien la lengua, sobre todo en la parte posterior.