Polvos compactos y bronceadores: casi magia
⊕ Son quizás los grandes desconocidos del mundo de maquillaje, y las dudas sobre cómo utilizarlos son muy frecuentes. Olga Pastukhova explica que los polvos compactos resultan imprescindibles en el caso de la piel grasa o con imperfecciones. “Se pueden aplicar tanto con una borla, para dar mayor cobertura, como con una brocha gruesa y suave, de gran densidad, con movimientos circulares, para así dejar la piel con un acabado más natural. Además, los polvos compactos son un producto muy práctico, que se puede llevar en el bolso para retocar el maquillaje a lo largo del día”.
⊕ En cuanto a los polvos bronceadores, su principal cometido es reproducir el efecto “buena cara” que proporcionan los rayos de sol en la piel. “Para hacer el contouring (técnica que consiste en “esculpir” el rostro manejando las luces y sombres para resaltar o camuflar los rasgos), con un acabado natural es mejor elegir un tono medio de los polvos de sol, y aplicarlos con una brocha plana para dar más precisión. Se puede poner más cantidad en los pómulos y mejillas, y menos en las sienes y la barbilla. En verano, si llevamos prendas escotadas, también se pueden aplicar en los huesos de la clavícula”.
→ El plus: un error que se suele cometer es probar el tono de los polvos y las bases de maquillaje en la muñeca. Estos productos se deben testar en el cuello, que es la zona que más suele delatar si el color elegido es el más adecuado o no. Tampoco hay que caer en la “tentación” de usar polvos de sol o compactos en tonos muy por encima del nuestro para aparentar un look bronceado. Esto no sólo suele proporcionar un efecto poco natural sino que añade años.
