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Turno de noche: reparación «a toda máquina»

Dormir también es fundamental para la piel y el mejor momento para aplicar una rutina facial.

por Redacción Consejos
cosmética nocturna

Todas las noches, en cuanto nos vamos a dormir, nuestra piel entra en “boxes”, iniciando un proceso natural de reparación de daños y renovación celular que nos permite amanecer “con buena cara”. Pero para que ese plan renove sea exitoso, hay que echarle una mano con una rutina constante y activos cosméticos específicos.

Dormir bien y durante las horas adecuadas es clave para mantener un buen estado de salud y evitar problemas futuros. Y también es fundamental para la piel, según uno de los estudios más reveladores sobre el tema, llevado a cabo por dermatólogos norteamericanos y publicado en Clinical and Experimental Dermatology.

Se sabe que el sueño está implicado en el crecimiento y la renovación de muchos sistemas fisiológicos, y la intención de estos investigadores, dermatólogos del Centro Médico Case de los Hospitales Universitarios de Cleveland (EEUU), fue determinar los efectos de un descanso nocturno de mala calidad en la función cutánea y en los signos visibles de envejecimiento, un aspecto apenas estudiado hasta ese momento.

Para ello analizaron a 60 mujeres a las que se dividió en dos grupos: según la calidad de su sueño fuera buena (de 7 a 9 horas diarias) o mala (menos de 5 horas), y se les aplicó una herramienta dermatológica específica para evaluar su estado de envejecimiento cutáneo a través de aspectos como las ojeras, el nivel de hidratación, la función barrera o la capacidad de recuperación tras la radiación solar. Los resultados lo dejaron claro: las participantes con una mala calidad de sueño crónica presentaban más signos de envejecimiento cutáneo (arrugas) y, también, una disminución de la función barrera (un 30% menor que en el grupo que dormía bien). El estudio también reflejó que las mujeres con buena calidad de sueño se sentían más atractivas físicamente.  

Una actividad frenética (en cuanto cerramos los ojos)

A esta evidencia se une otra: durante la noche la piel “funciona” de forma distinta. Lo explican los expertos de Germinal: “Cuando dormimos se inicia un ciclo de renovación muy beneficioso para la piel, que está a su vez relacionado con las hormonas. Por una parte, descienden los niveles de cortisol (hormona del estrés); por otra, aumentan los niveles de GH (hormona de crecimiento), que potencia la regeneración de los tejidos y la producción de melatonina, que además de ser la responsable de los ciclos de sueño y vigilia, aporta múltiples beneficios para la piel, ya que es antioxidante y actúa como molécula antiedad”.

Pero esta actividad frenética no se queda ahí sino que, como apuntan estos especialistas, por la noche la piel aprovecha para destruir las fibras de colágeno y elastina dañadas y los queratinocitos viejos y estresados, y los sustituye por nuevas moléculas y células más sanas y jóvenes. “También aumenta la oxigenación de los tejidos y se activan los mecanismos metabólicos de reparación celular, de ahí que si no se descansa bien por la noche se genere estrés oxidativo”. Teniendo en cuenta que pasamos un tercio de nuestra vida durmiendo, sería una “temeridad” no aprovechar todo este “laboratorio nocturno” que se activa en la piel, y la mejor forma de hacerlo es a través de las rutinas y activos adecuados. 

Rutina de día versus rutina de noche

Según apunta la doctora Carlota Berenguer, médico estético en Clínicas Dorsia, es muy importante conocer, en primer lugar, las principales diferencias entre la rutina de cuidado facial que se hace por la mañana y la que se lleva a cabo al final del día, y explica cuáles son: 

  • Por el día: Esta rutina tiene una función protectora: “Para ello incluye un limpiador facial; antioxidantes, como, por ejemplo, la vitamina C, que ayudan, entre otras cosas, a protegernos durante la jornada de los rayos del sol; una buena crema hidratante (para cuidar la barrera cutánea); y, por supuesto, una crema con protección solar”.
  • Por la noche: Se trata de una rutina transformadora y reparadora, mediante la inclusión de determinados principios activos. La experta explica por qué: “La piel, por la noche, entra en una fase de reparación celular de todos los daños sufridos durante el día, procedentes sobre todo de la radiación solar (radicales libres, etc.), la polución y la contaminación atmosférica… Y aquí es donde entran en juego principios activos como el retinol, la niacinamida y también las rutinas despigmentantes con ácido azalaico. Asimismo, mientras dormimos hay una mayor estimulación de colágeno cutáneo, de ahí la necesidad de incorporar productos que potencien este efecto”.

Principios que actúan “con nocturnidad y alevosía”

La doctora Berenguer incide en la necesidad de aplicar productos específicos de cosmética nocturna: “Durante la noche es el momento del día en el que más horas permanecen intactos sobre la piel tanto los principios activos como las rutinas faciales, sin las interferencias del maquillaje, el sol, el protector solar o tocarnos la piel del rostro (las personas realizamos este gesto, como mínimo, 300 veces al día). Por ello, su efecto será mucho más potente”. En la misma línea, desde Germinal recuerdan que si a la regeneración natural que se pone en marcha en la piel por la noche se incorpora un tratamiento cosmético con principios activos reparadores, se potencia su efecto. “Otra razón para utilizar cosmética específica nocturna es que la piel, por la noche, se deshidrata, ya que la función barrera que ejerce durante el día cambia para ayudar a su reparación, por lo que hay que aportarle la hidratación y nutrición extra que caracteriza a estos productos”.

Limpieza: siempre, en versión doble

Los especialistas de Germinal resumen los tres principios de un tratamiento dermocosmético nocturno: elegir el principio activo reparador más adecuado al tipo de piel; aplicarlo sobre el rostro perfectamente limpio y ser constantes en esta rutina nocturna. La limpieza, por tanto, es una condición absolutamente imprescindible e insustituible y, al igual que el resto de los pasos, tiene sus peculiaridades cuando se hace por la noche: “La limpieza nocturna es más importante y por ello suele incorporar lo que se conoce como doble limpieza”, dice Carlota Berenguer, quien recuerda en qué consiste esta modalidad:

  1. “Puede empezar con un producto limpiador oleoso o en formato de bálsamo, ya que el primer paso siempre es retirar el maquillaje, los restos de crema solar, sudor, polución, sebo o de cualquier otro producto que nos hayamos aplicado durante el día”.
  2. “En segundo lugar, se utiliza un limpiador acuoso o en formato gel, con el objetivo de limpiar en profundidad, pero sin alterar la barrera cutánea. Un error muy común en este sentido es emplear un limpiador muy agresivo al realizar la doble limpieza, algo que hay que evitar ya que, al utilizar dos productos distintos para la retirada del maquillaje y otros restos, la piel ya que queda perfectamente limpia, sin necesidad de productos más fuertes”. 

Las ventajas de esta doble limpieza son muchas: “Resulta una opción muy beneficiosa incluso en aquellas personas que no utilizan maquillaje. Con ella, la piel queda muy limpia y perfectamente preparada para el resto de los productos que se aplican en la rutina nocturna, favoreciendo su penetración y absorción y potenciando su efecto, lo que redunda en unos mejores resultados”.

No en la rutina diaria

En opinión de Carlota Berenguer, en la rutina diaria no es necesario hacer uso de la doble limpieza: “En este caso se puede prescindir del limpiador oleoso, aunque sí se debe usar un producto acuoso/formato gel para retirar los restos de las cremas y principios activos aplicados la noche anterior, así como la suciedad o el sudor generado por el contacto con la almohada. Un aspecto muy importante en relación con esto es que se debe cambiar con frecuencia la funda de la almohada ya que no hacerlo puede favorecer la aparición de problemas como los brotes de acné”.  

¿Es tan “grave” dormir con el maquillaje puesto?

No se trata de un falso mito: no desmaquillarse o hacerlo de forma incorrecta puede tener efectos negativos sobre la piel que van más allá de una mera cuestión de higiene. Como apunta la doctora Berenguer, obviar el paso de una limpieza profunda por la noche para eliminar el maquillaje y otros restos depositados sobre la piel, puede provocar una obstrucción de los poros, brotes de acné y otros problemas más serios como rosácea, dermatitis alrededor de la boca… “No limpiar y/o desmaquillar adecuadamente puede agravar cualquier tipo de patología cutánea, alterando la barrera de la piel, favoreciendo la deshidratación y la falta de luminosidad… Todo ello, a la larga y de forma continuada puede derivar en un envejecimiento cutáneo prematuro y dar lugar a un debilitamiento de su función barrera, lo que a su vez lleva a brotes de patologías de la piel que no son fáciles de controlar”, asegura. 

Las 4 claves del ritual by night

Carlota Berenguer nos ofrece el siguiente “guion” para asegurarse una rutina nocturna eficaz: 

  1. “Siempre hay que tener muy claro que los dos pasos esenciales en estos cuidados son: la incorporación de la doble limpieza de la que ya hemos hablado y la utilización de un principio activo transformador (retinol, ácido glicólico, ácido azelaico…)”. 
  2. En cuanto al manejo del principio activo, la experta apunta que no es necesario utilizarlo todas las noches: “Lo ideal es establecer todas las semanas, por ejemplo, los mismos tres días para aplicarlo. La frecuencia de uso normalmente depende de las necesidades específicas de cada piel y del porcentaje o la potencia de cada en uno de estos principios”.
  3. Hay dos productos que siempre deben estar presentes en esta rutina: “El contorno de ojos y una crema hidratante (específica, ‘de noche’), sobre todo si no se tiene el habito de aplicar un producto de este tipo por la mañana”.
  4. “Asimismo, se recomienda incluir puntualmente un producto exfoliante (1 o 2 veces por semana, como mucho) y mascarillas nutritivas (una vez por semana)”.

Retinol: la rock star que “triunfa” a medianoche

Si hay un activo que triunfa desde ya hace un tiempo en las formulaciones de cosmética nocturna, ése es el retinol (de hecho, no se recomienda usarlo durante el día). La farmacéutica Lorena Escrivá, directora técnica de Mabo Farma

explica el porqué de esta “exclusividad”: “El principal motivo es que el retinol es fotosensible y puede irritar la piel al contacto con el sol. Pero además, estudios dermatológicos coinciden en que los tratamientos nocturnos son mucho más efectivos y potentes que los diurnos. Esto se debe a que por la noche la piel entra en un modo regenerativo más profundo, ideal para que el retinol penetre y actúe en las capas dérmicas, estimulando la renovación celular. Durante el día, en cambio, la epidermis está en modo protección, por lo que no aprovecha de igual forma sus beneficios”. 

Antes de incorporar el retinol como activo en la rutina nocturna hay que tener en cuenta que su uso debe ajustarse a un “manual” específico: hay que comenzar a utilizarlo de manera progresiva y según tolerancia. La recomendación más habitual es empezar por una o dos o tres noches en semana, aumentando progresivamente la frecuencia y usando por el día un buen protector solar (para “anular” la fotosensibilidad de este activo). 

La “plantilla” pre-sueño

*Por Carlota Berenguer

1-Doble limpieza: Con los dos pasos: primero, limpiador oleoso o en formato bálsamo y, después, uno acuoso o en formato gel.

2-Exfoliante: Sólo una o dos veces a la semana, antes de aplicar el principio activo. “Tiene que aplicarse justo después de la limpieza, y no debe combinarse con otros activos potentes. Por tanto, su uso debe hacerse en los días alternos al principio activo”.

3-Principio activo/transformador: La frecuencia media recomendada es de tres veces a la semana, aunque siempre debe seguirse el consejo de un profesional para pautar su aplicación. La experta hace hincapié en que nunca debe utilizarse después de la exfoliación.

4-Contorno de ojos: “Hay que aplicar una pequeña cantidad en la zona orbital (cuenca del ojo), después del activo (si se ha usado) y tras la limpieza”.

5-Mascarilla nutritiva: Una vez por semana. “Puede aplicarse después del contorno y como sustituta de la crema hidratante (sólo esa noche), aunque este uso dependerá del tipo de mascarilla”.

6-Crema hidratante: La crema de noche es siempre el paso final que debe “sellar” la rutina nocturna. 

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