Guía solares

Protegerse adecuadamente del sol es mucho más que acordarse de meter un producto solar en la bolsa de la playa. Es una “asignatura” de amplio recorrido que incluye tener claros una serie de conceptos y evitar caer en los errores más frecuentes. Hacemos un repaso al “temario” que hay que poner en práctica para conseguir “aprobar” en pleno verano y no pagar las consecuencias (manchas, deshidratación y demás) en septiembre.

Año tras año, machaconamente, los expertos se esfuerzan en hacernos comprender las razones por las que es necesario protegerse adecuadamente del sol durante todo el año, pero especialmente en verano. El “esquema” de la causa-efecto que justifica esta recomendación es muy obvio: las radiaciones solares son las responsables del estrés oxidativo de la piel, lo que se traduce en la aparición de radicales libres. Estos radicales libres, a su vez, son causantes de una serie de efectos: el envejecimiento prematuro de la piel, la deshidratación de la dermis, la aparición de manchas solares y, en el peor de los casos, el cáncer de piel.

La doctora Mercè Campoy, médico estético y miembro de la SEME (Sociedad Española de Medicina Estética) concreta aún más los efectos del daño solar: “El sol es el principal causante de las manchas y las arrugas que surgen en la piel, aunque su aparición no sea de forma inmediata. Por ello, es imprescindible seguir unos correctos hábitos fotoprotectores que ayuden a proteger a la piel de los rayos UVA y UVB desde la infancia, para evitar así el estrés oxidativo de la piel”.

Hemos aprendido la lección… a medias

Todos los años por estas fechas se publican los resultados de encuestas sobre hábitos de fotoprotección. La conclusión a la que llegan la mayoría de ellas es que, si bien se han producido avances y existe una mayor concienciación entre la población respecto a la importancia de la fotoprotección, aún hay mucho camino por recorrer:

  1. Progresamos adecuadamente… Según los datos del VI Observatorio Heliocare, de Cantabria Labs, el 66% de la población reconoce que usa fotoprotección todo el año, y un 83% asegura utilizar un SPF 50 o mayor (un 12% más de los que lo hacían en la encuesta anterior). Asimismo, más de la mitad de los encuestados ya relacionan el bronceado con el daño cutáneo y saben que la luz visible también produce daño en la piel.
  2. Pero suspendemos en… Principalmente, en cuestiones relacionadas con el “manual de uso” de la fotoprotección. Así lo refleja el estudio SAFE, realizado por Eau Thermale Avène para conocer los hábitos de protección solar de los consumidores y cuyos resultados revelan que el 32,5% de los encuestados afirma no aplicarse el protector solar durante una exposición prolongada (hay que reaplicarlo cada dos horas, según las recomendaciones europeas), mientras que un 21% cree que las nubes protegen de la radiación solar.

Más preocupantes son los datos arrojados por la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV) durante la presentación de su campaña Euromelanoma 2022: en España, cada mes se diagnostican alrededor de 300 melanomas cutáneos; la incidencia del cáncer de piel ha aumentado en nuestro país de forma continua en los últimos 30 años; y, además, solo un 11% de las personas se someten a una revisión de lunares con un dermatólogo, mientras que la cifra de las que se autoexploran la piel anualmente es del 33%.

Fotoprotección tópica: por qué es insustituible

Tal y como explican los especialistas de Heliocare, la aplicación de productos específicos de fotoprotección es la principal estrategia que tenemos para protegernos del daño derivado de la exposición solar. Sin embargo, es importante que estos productos ofrezcan protección más allá de los rayos UVA y UVB, ya que las investigaciones al respecto han puesto en evidencia los efectos dañinos sobre la piel de otras radiaciones, como la luz visible, en especial la luz azul, y la infrarroja.

Pero usar un fotoprotector no significa “blindaje total” frente al sol: hasta el 45% de la radiación solar consigue atravesar nuestra piel, incluso si se han aplicado filtros solares. “Esto genera un exceso de radicales libres que pueden provocar daño en las células. Por eso, y teniendo en cuenta que nuestros propios mecanismos de defensa antioxidante no son suficientes para neutralizar la acción de estos radicales libres, es necesario que los productos solares incorporen sustancias antioxidantes”, apuntan desde Cantabria Labs.

Y ni con esas la fotoprotección es total, pues aun así se sigue generando daño en el ADN celular hasta tres horas después de la exposición solar. Para minimizar este efecto, la solución pasa por utilizar fotoprotectores con activos específicos que ayuden a reparar y evitar ese daño.

Por otro lado, según advierten los especialistas de Heliocare, los estudios reflejan que a menudo no se hace un uso correcto del fotoprotector tópico, siendo los errores más frecuentes los siguientes:

No aplicar la cantidad suficiente de producto.

Olvidar extenderlo a ciertas zonas del cuerpo como los pies o detrás de las orejas.

No reaplicar el producto con la frecuencia necesaria.

Olvidarse de volverlo a aplicar después del baño o cuando se suda mucho (haciendo deporte, por ejemplo).

Tema I-Pautas de “primero de protección solar”

La doctora Mercè Campoy enumera y explica las nociones básicas que hay que tener en cuenta a la hora de elegir y utilizar un protector solar:

  1. “Un buen protector solar tiene que ser de amplio espectro, esto es, proteger de los rayos UVA y UVB. Además, ha de ser resistente al agua y tener un factor de protección alto (SPF 30 o superior)”.
  2. “Hay que utilizar un fotoprotector específico para el rostro, ya que la piel de la cara es más fina y delicada que la del resto del cuerpo, por lo que conviene usar un producto protector especial, con texturas más agradables y adaptadas al tipo de piel”.
  3. La cantidad de aplicación es importante: “En el rostro, la adecuada son dos líneas de fotoprotector extendidas con la ayuda de dos dedos”.
  4. “Es importante aplicar el fotoprotector 30 minutos antes de la exposición solar y reaplicarlo cada dos horas o 40 minutos en caso de que de que nos metamos en el agua”.
  5. Muy importante (aunque pocas personas cumplen esta recomendación): evitar exponerse al sol durante las horas centrales del día, esto es, de 12.00 a 16.00 horas. La razón es que en este intervalo de tiempo los rayos solares son más intensos y perjudiciales. Otro factor a tener en cuenta es la altitud: cuanto más elevada sea, más peligrosas son las radiaciones. “Asimismo, no es aconsejable pasar largas jornadas en la playa o en la piscina, con una exposición constante al sol. La exposición solar siempre debe ser progresiva”. 
  6. “Y mucha precaución con los días nublados y/o con viento, ya que la radiación solar es la misma, aunque la baja sensación de calor haga que no se perciba”, afirma la especialista.

Tema II-Nivel avanzado: cómo optimizar la acción de los fotoprotectores

Inma Jiménez, training manager de Sephora España, desmonta algunos de los mitos y/o errores que se suelen cometer al usar los fotoprotectores y ofrece algunos consejos para sacar todo el partido a estos productos:

En interiores y en exteriores: “Aunque lógicamente dentro de casa la exposición solar no es la misma que al aire libre, los rayos UVA y UVB penetran a través de los cristales durante todo el año y, además, en interiores a menudo estamos expuestos a los efectos de la luz azul de las pantallas. De ahí la recomendación de usar un buen fotoprotector de amplio espectro a diario, siempre”.

Ojo con el contorno. “A menudo no protegemos el área del contorno de ojos por miedo a que el fotoprotector entre en ellos, pero esto es un error, ya que en esta zona la piel es más frágil que la del rostro y por ello agradece –y se beneficia- especialmente del cuidado solar”. Para extender mejor el producto y evitar “desvíos”, Jiménez aconseja aplicarlo primero en el dorso de la mano y luego, con suavidad, extenderlo con la yema de los dedos, dando ligeros toques.

-Aliados cosméticos. Inma Jiménez recuerda que no sólo los protectores protegen del sol: “Las cremas de día, las bases de maquillaje o los polvos a menudo también incluyen SPF. No sólo no pasa nada por usarlos todos sino que, además, nos aseguran una mejor protección, pues actúan en sinergia”.

-Zonas olvidadas: cuidados “extensibles”. “Los días de alta exposición al sol, es muy importante aplicar protección solar en el cuero cabelludo. En caso de que no se disponga de un producto específico, se puede recurrir al que se utiliza para el rostro, utilizando un bastoncillo para extenderlo bien por la raíz. De esta forma se evita que se queme la raya que se suele llevar marcada en el cabello y se protege la piel del cuero cabelludo, que es muy delicada”, dice la experta. “Y lo mismo pasa con las cejas y los labios, zonas que también son muy sensibles y necesitan protegerse del sol. Los productos en stick son los más recomendables”.

Tema III- Con opción a cum laude

Tan importante como elegir, aplicar y manejar el fotoprotector es adoptar unos hábitos solares adecuados y tener en cuenta una serie de cuestiones que son “para nota” en ese reto de la fotoprotección:

-Usar el mismo producto del año pasado: ¿sí o no?  Según el Estudio SAFE de Eau Thermale Avène, el 57% de las personas utilizan el mismo producto solar año tras año. “Sabemos que los protectores solares se degradan cuando entran en contacto con el exterior. Por ello, para estar bien protegido de la radiación solar, es necesario no reutilizar nunca un mismo fotoprotector de un año para otro”, explica la dermatóloga Adriana Ortiz Brugués, directora médica de Eau Thermale Avène.

Colonias, maquillaje, fármacos… “Cuando vayamos a exponernos al sol debe evitarse el uso de cosméticos, perfumes o todos aquellos productos que contengan alcohol en su composición. Asimismo, hay que tener especial cuidado con los medicamentos fotosensibilizantes, como algunos antibióticos, antiinflamatorios, anticonceptivos orales, etc. Si se está en tratamiento, es importante consultar con el médico”, señala la doctora Mercè Campoy.

SOS, pieles muy blancas. “Además de elegir un producto adaptado a su fototipo cutáneo, estas pieles deben seguir las mismas pautas que el resto, pero tendrán que aplicar la protección solar más a menudo. Esta recomendación es extensible a los casos en los que la piel está sometida a una exposición solar extrema”, dice Inma Jiménez.

-La ropa (ni siquiera el bañador) no protege al 100%. Julio Maset, experto médico de Cinfa, destaca la importancia de proteger el cuerpo con ropa adecuada y de usar sombrero, una pauta que tiene beneficios añadidos más allá de la fotoprotección: “Para sobrellevar el calor e incluso proteger a la piel de lesiones por rozaduras, es mejor optar por prensas holgadas y ligeras, de tejidos frescos y naturales (como el lino y el algodón) y colores claros. También se aconseja llevar gorra o sombrero bajo el sol; un modelo de ala ancha proyectará sombra sobre el rostro y cuello, además de cubrir la cabeza”.

Por su parte Begoña Gómez, experta en tratamiento de Yves Rocher, advierte de que el único tejido que protege al 100% es un vaquero levis 501: “Si te paseas por la orilla con una camiseta blanca de algodón es como si llevaras un SPF 10, y si te bañas con una camiseta clara hay que tener en cuenta que el agua refleja e incrementa la radiación solar. Por tanto, lo ideal es extender el protector incluso por las zonas que tapa el biquini o el bañador”.

Un buen hábito: consultar los índices UV. Julio Maset aconseja informarse sobre la intensidad de las radiaciones solares antes de la exposición al sol o de practicar ejercicio al aire libre: “Es fácil hacerlo a través de canales como la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET: www.aemet.es). A partir de un índice 6, el riesgo es alto y se deben extremar las medidas de protección”, señala el experto de Cinfa. 

A vueltas con el SPF

Una de las cuestiones que más dudas generan a la hora de usar fotoprotección es cuál es el SPF más adecuado. Las recomendaciones al respecto suelen apuntar al índice 50 como el óptimo, pero hay muchas personas, sobre todo las de piel más oscura, que lo consideran muy elevado, mientras que sigue estando muy extendida la creencia de que con un SPF muy alto es “imposible” broncearse. “Según la American Academy of Dermatology, un factor de protección 30 es suficiente para minimizar los efectos negativos de la exposición solar”, apunta Inma Jiménez. “Eso sí: siempre y cuando se aplique una capa generosa de producto y se reaplique cada dos horas para mantener el nivel de protección adecuado de forma constante”. 

Por su parte, Julio Maset hace hincapié en la importancia de, además del SPF, utilizar un fotoprotector adecuado al fototipo y a las circunstancias de la exposición. “Nunca se debe aplicar un factor de protección inferior a 30, y hay que elegir productos cuyo envase especifique que protege de todos los tipos de radiaciones solares: la ultravioleta, la infrarroja y la visible. También es aconsejable usar bálsamos labiales que incluyan filtros solares”.

Fotoprotección oral: el mejor complemento bajo el sol

“Los suplementos orales para tomar el sol suponen una buena ayuda para prevenir y combatir el envejecimiento prematuro de la piel y la aparición de manchas, pero es importante que este tipo de suplementos sean prescritos por un profesional, pues en el mercado existen gran variedad de opciones. Se aconseja tomarlos unos 15 días antes de la exposición solar y mantener su ingesta durante todo el verano”, afirma la Dra. Mercè Campoy, quien señala que este tipo de suplementación es ideal para pacientes que se hayan sometido a tratamientos fotosensibilizantes como láser, peelings o aplicación de ácido retinoico, así como las personas que toman medicamentos fotosensibilizantes. “La ingesta de este tipo de suplementos siempre debe ir combinada con el uso de la crema de protección solar, ¡nunca la sustituye!”, advierte la experta.

Entre las novedades de fotoprotección oral de este año destacan las “gummies” de Arkosol, una potente fórmula de fotoprotección oral, que se presenta en el “formato” que triunfa, las gominolas, para hacer aún más fácil reforzar la fotoprotección desde el interior.

Productos:

1-Heliocare 360 º MD-AR Emulsión SPF50+, de Cantabria Labs. Fotoprotector de amplio espectro especialmente formulado para pieles sensibles con tendencia al enrojecimiento.

2-Sun Secure Lait Crépitant SPF50+, de SVR. Loción “burbujeante” hidratante, invisible y sin alcohol.

3-Fusion Water Color, de Isdin. Fotoprotección con color que aúna un SPF50 con el efecto “buena cara”.

4-Superfluid Matificante Fotoprotector SPF50, de Babé. Textura oil free con acción matificante y niacina, para la fotoprotección de las pieles mixtas y grasas.

5-Fluid SPF 50+ Pieles Sensibles, Normales y Mixtas, de Avène. Textura ultraligera y protección de amplio espectro, incluida la luz azul.

6- XPERTSUN™ Urban 50+ de Singuladerm. Protección solar y antipolución para todo tipo de pieles.

7-Repaskin Sensitive SPF50 Corporal, de Sesderma. Fotoprotector corporal en spray que aúna alta tolerancia e hidratación, ideal para las pieles más sensibles.

8-Arkosol Gummies, de Arkopharma. Nueva opción de nutricosmética solar en forma de gominolas (dos al día, a partir de 15 años).

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Carla Nieto

Venezolana de nacimiento y gallega de corazón. Me licencié en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense de Madrid. Desde hace 30 años escribo sobre salud & medicina, nutrición,...