Seamos sinceros: el sol, el calor y otros factores veraniegos “cargan” con casi todas las culpas cuando se habla de los efectos climatológicos en la piel. Pero los llamados “rigores del invierno” pueden resultar igual o incluso más perjudiciales, especialmente en lo que a la pérdida de hidratación se refiere. Por eso es tan importante blindarse adecuadamente frente al frío, el viento, la lluvia y los contrastes de temperatura típicos de los meses invernales.
Tal vez ese “chute revitalizante” que el frío produce sobre el rostro sea de los pocos efectos beneficiosos que las bajas temperaturas y otros agentes meteorológicos asociados al clima invernal tienen sobre la piel. Y es que todos los factores relacionados con esta época del año, tanto a la intemperie como en interiores (contrastes bruscos de temperatura, ambiente seco y calor excesivo de las calefacciones) tienen una consecuencia directa: la pérdida de la hidratación de la piel, lo que a su vez produce una pérdida de confort y da lugar a otros problemas y alteraciones cutáneas: tirantez, descamaciones, rojeces, tono opaco, poros obstruidos… Por suerte, hay una alternativa a pasar estos meses “hibernando” para evitar exponerse a estos agresores, y que, además, es muy factible: basta con adaptar los cosméticos y las rutinas beauty a esta climatología, incorporando gestos e ingredientes que minimicen el daño ambiental.
Objetivo: blindar la función barrera
Todos los agentes invernales, principalmente los atmosféricos, suelen, literalmente, “ensañarse” con la barrera cutánea, esto es, la primera línea de defensa natural de la piel que, como explica David Fernández Polo, skincare education specialist de Paula’s Choice España, “está compuesta principalmente por lípidos (ceramidas, colesterol y ácidos grasos) que mantienen la hidratación y protegen de agresores externos. Un daño en esta estructura aumenta la pérdida de agua transepidérmica y deja la piel más vulnerable a la acción de los irritantes ambientales”.
Los signos de una barrera cutánea debilitada son inconfundibles: “Sequedad extrema, enrojecimiento, descamación y una sensación de tirantez. Restaurarla con la combinación adecuada de ingredientes es esencial para prevenir todos estos efectos”, apunta Fernández Polo.
Cuidados en modo “ice”: la hidratación es la pista
-Herramientas (muy) específicas. Los expertos recuerdan la necesidad de hacer reajustes en la rutina y el neceser cosmético, incluyendo productos que aseguren una completa protección contra los efectos del frío. Las “coordenadas” en cuanto a texturas y propiedades son: ligereza, efecto calmante, mezcla de emolientes, untuosidad en su justa medida, efecto prolongado y (muy importante) proporcionar una sensación cálida y reconfortante (muy de agradecer en tiempo de inclemencias).
-Los “imprescindibles”. “Si hay un momento para sacar la artillería pesada del cuidado de la piel, es éste”, dice la farmacéutica Belén Acero, titular de Farmacia Avenida de América, quien enumera cuáles son los productos “estrella” que no pueden faltar en la rutina de cuidados invernales: “Antioxidantes, buscando serums con vitamina C, para combatir los radicales libres y mantener la piel luminosa; los ácidos, como el glicólico, también son grandes aliados para lucir una piel con mucho glow; protección solar, y mascarillas reparadoras, especialmente las que contienen niacinamida o ácido hialurónico, pues son ideales para hidratar en profundidad”.
-Ingredientes “top calor”. A la lista de ingredientes y formulaciones descrita por la farmacéutica hay que unir las ventajas que tienen para la preservación de la barrera cutánea los aceites en general y el aceite de argán en particular. No en vano, como apuntan desde la firma Saluvital, se le conoce como “oro líquido del desierto”, y es muy apreciado en los cuidados de belleza desde tiempos inmemoriales gracias a su alto contenido en vitamina E, vitamina A y su gran cantidad de antioxidantes. “Este ingrediente tiene el plus de que puede utilizarse de forma integral (cara, cuerpo, cabello), y además, es apto para todo tipo de piel (incluidas las grasas y acneicas)”, señalan.
-No bajar la guardia frente a agresores potenciales. “En esta época del año hay que evitar cualquier tipo de producto o tratamiento que pueda resultar muy irritante o agresivo. No hay que olvidar que la piel en invierno está más sensible, así que ahora toca un extra de mimos”, comentan por su parte los cosmetólogos de Bella Aurora.
-Hidratación 24/7. Los expertos de Bella Aurora hacen hincapié en que el gesto básico, imprescindible e insustituible del cuidado de la piel en invierno es mantenerla constantemente hidratada, “así que por la mañana y por la noche, hay que aplicar el tratamiento hidratante con un suave masaje”.
-Sí, hay que usar SPF (todos los días). Los dermatólogos reiteran la importancia de no abandonar el hábito de la fotoprotección durante el invierno, bien con un producto de protección solar o con una hidratante o maquillaje que incluya SPF. Un dato para convencer a los más escépticos al respecto: está demostrado que el 80% de la radiación solar que recibe la piel se produce durante los meses de otoño e invierno.
Limpieza + desmaquillado: garantes del confort cutáneo
Bastante tiene la epidermis con todos esos agentes externos que se encargan de restarle confort para que, encima, empeoremos la situación con “problemas añadidos”, principalmente restos de maquillaje, polución y otros “ensuciantes”.
La farmacéutica Belén Acero advierte especialmente frente a la “tentación” de no desmaquillarse por la noche, “uno de los peores errores que se pueden cometer, ya que dormir con el maquillaje puesto impide que la piel se regenere, favoreciendo la aparición de imperfecciones. Hay que tener en cuenta que la piel actúa naturalmente como un escudo contra el entorno que la rodea, así que cuanto más saludable está, más se autorregula según las agresiones externas”.
La farmacéutica explica de forma gráfica qué ocurre en ese conjunto de “ladrillos” (células de la piel) y “cemento” (lípidos, grasas naturales) cuando se duerme con la base de maquillaje, el rubor, el iluminador, etc., junto con la suciedad acumulada: “La reacción de la piel puede ser la inflamación, enrojecimiento, picor, inflamación, descamación y otras molestias cutáneas. Además, también se produce obstrucción de los poros, lo que puede favorecer la aparición de granitos. Y a esto hay que añadir que no desmaquillarse a diario o no hacerlo adecuadamente es una de las razones del envejecimiento prematuro de la piel, resultado a su vez de la sequedad que se produce durante la noche. De hecho, se dice que una piel que no se limpia/desmaquilla adecuadamente puede envejecer hasta 10 años”.
Hay dos pautas clave para realizar la rutina de limpieza y eliminación de restos de maquillaje durante los meses más fríos:
- “Suavizar” la higiene. El producto de limpieza (gel, espuma, aceite, loción…) debe ser ligero y aplicarse de forma suave por la superficie de la piel, evitando así que este gesto se convierta en un agresor más. Para los limpiadores que se elimina con agua, los expertos de Bella Aurora aconsejan no aclarar nunca con agua caliente (aunque pueda resultar lo más apetecible): “La mejor opción en estos casos es utilizar agua templada o fría, para así minimizar el riesgo de que aparezcan rojeces e imperfecciones”, explican.
- Exfoliar… pero de otro modo. Aunque muchas personas prescinden de este gesto durante el invierno con la falsa idea de que puede agredir aún más la piel, no hay razón para hacerlo. Tan sólo se recomienda cambiar el producto: más suave, preferiblemente que contenga ácido láctico o ácido azelaico; optar por los exfoliantes químicos y evitar los físicos; y reducir la frecuencia (lo ideal es exfoliarse una vez por semana). “Es importante aplicar un exfoliante suave para así eliminar las células muertas y, a continuación, aplicar una mascarilla hidratante o iluminadora”, opina al respecto Belén Acero.
Esquiadores y amantes de la alta montaña: ¡mucha atención!
La acción negativa de los factores ambientales del invierno se intensifica e incluso magnifica en el caso de las personas que practican deporte al aire libre en esta época del año, especialmente el esquí o las actividades de alta montaña. Los especialistas de la marca Mixa describen cuáles son los factores medioambientales que más influyen en que la piel se note seca o enrojecida en invierno y explican de qué forma actúan los agresores externos en latitudes altas: El viento seco y frío, tan característico del invierno, incide sobre el nivel hidrolipídico de la piel, así como en la función de barrera cutánea, que se ve perjudicada; y la radiación ultravioleta, que resulta intensa dado que se refleja en la nieve o el agua del entorno, incluso cuando el cielo está nublado. “Los rayos solares son especialmente dañinos si, además, se realizan estas prácticas en grandes altitudes, caracterizadas por una humedad baja”.
En base a estas circunstancias, desde Mixa aconsejan adoptar las siguientes recomendaciones antes de hacer este tipo de actividades y, también, después de la práctica deportiva, para reparar la piel:
- Aplicar hidratación (una capa gruesa de crema, mejor si tiene textura rica y untosa) en toda la extensión de la piel que va a estar a la intemperie.
- Utilizar SPF de amplio espectro, mínimo factor 30, y reforzar su eficacia cada dos horas, volviendo a aplicar otra capa.
- Cubrirse con diferentes capas térmicas, usando mascarillas faciales o verdugos, para así exponer la piel del rostro lo mínimo posible.
- Hidratarse bien por dentro bebiendo suficiente líquido para, de esta forma, contrarrestar la pérdida de humedad producida por el viento más seco.
- Al finalizar la jornada al aire libre, seguir un ritual suave, que no incluya exfoliantes agresivos ni jabones. “La mejor elección son cremas emolientes y mascarillas intensivas”, sugieren los expertos de Mixa.
Mimos extra: que no se “vayan de las manos”
La deshidratación que causan las bajas temperaturas no sólo afecta al rostro: las manos también acusan los efectos de la climatología -de hecho, se podría decir que son las grandes perjudicadas-. Sin embargo, y como recuerdan los responsables de la marca Days of Confidence, muchas veces, esta zona del cuerpo queda en un segundo plano, y nos olvidamos de proporcionarle los cuidados que necesita.
“En invierno, si no le prestamos la atención adecuada, las manos pueden secarse y agrietarse, comprometiendo su aspecto y su bienestar. Además, al someterlas a continuos contrastes de temperatura, favorecemos que la deshidratación sea más acusada”. Asimismo, estos expertos advierten de que, en determinadas etapas de la vida, esta situación puede empeorar, por lo que es necesario redoblar los esfuerzos para mantener la piel de las manos en buen estado: “Durante la perimenopausia y la menopausia, la piel absorbe menos nutrientes, y los procesos naturales de hidratación cutánea y la producción de colágeno y elastina se reducen significativamente. Si a eso le sumamos que la piel de las manos es más delgada y delicada que la de otras partes del cuerpo y que contiene menos glándulas sebáceas (lo que hace que sea más propensa a la sequedad y la deshidratación), esta parte del cuerpo es una de las más proclives a envejecer”. ¿Cómo hacer frente a este “cúmulo de circunstancias adversas”? Cuidando las manos a diario, utilizando para ello una crema específica, rica en ingredientes nutritivos y reparadores (como la urea) y con propiedades antiedad (a partir de los 40-45). Aplicar el producto con un suave masaje hasta su total absorción, mañana y noche, y utilizarlo siempre se note la piel de las manos seca y tirante (llevar una versión mini en el bolso es una excelente idea).
Labios: otras “víctimas” a la intemperie
Más o menos en la misma situación se encuentran los labios, una zona en la que a los efectos de la acción medioambiental y atmosférica se une su especial vulnerabilidad. Tal y como recuerda Rocío López-Tejón, farmacéutica de 33 Diamantes Farmacia, en Madrid, y colaboradora de Naturadika, “los labios pierden humedad tres veces más rápido que el resto de la piel. Es una zona de anatomía difícil, y cualquier gesto cotidiano puede alterar su equilibrio. Muchas personas creen que hidratan sus labios, cuando en realidad están acentuando la sequedad sin darse cuenta”.
En la misma línea, los expertos de Camaleon apuntan que los labios tienen dos “temporadas”: la de verano y la de invierno. “Respecto a esta última, conforme el clima se vuelve frío, su fina piel (sólo tiene 5 capas de células, en comparación con las 16 de la cara) se seca más rápido, agrietándose y descamándose. Además, el viento y las bajas temperaturas hacen que se irriten, se corten e incluso se inflamen”.
Una de las consecuencias más serias de esta alteración es la queilitis (labios agrietados), que puede presentarse en forma de microgrietas o puede ser de otros tipos: de contacto (por alergias), angular (solo en las comisuras) o exfoliativa (aparición de gruesas escamas marrones).
Los especialistas de Camaleon coinciden con Rocío López-Tejón en que, cuando los labios se encuentran en este estado, hay que hacer justo lo contrario de lo que mayoría hace: aplicar encima un pintalabios, que reseca aún más unos labios secos y deshidratados, resaltado además sus imperfecciones. En estos casos, la solución viene de la mano de los bálsamos específicos, que proporcionan una perfecta sinergia entre hidratación, reparación, protección solar, cuidado y, en algunos productos, también color.
Sonrisas sanas en “escenario polar”: errores a evitar
Rocío López-Tejón advierte sobre otros errores a evitar, especialmente cuando los labios acusan los “rigores invernales”, para no agravar la situación:
- Lamerlos para “hidratarlos”. “La saliva contiene enzimas digestivas capaces de arrastrar los pocos lípidos naturales que tienen los labios, por lo que cuanto más se humedecen, más se secan”.
- Mucho café, poca agua. “La cafeína tiene un efecto diurético que reduce la hidratación corporal. En una zona sin glándulas sebáceas, esto se nota al instante: tono apagado, tirantez y pérdida de elasticidad”.
- Desmaquillado agresivo. “Los desmaquillantes de labios con alto poder astringente eliminan la ya limitada capa de lípidos, provocando microgrietas y aumentando la sensibilidad”.
- Respirar por la boca (especialmente por la noche). La farmacéutica explica que el flujo de aire reseca la superficie y altera su pH natural. Como resultado, la piel de los labios amanece áspera, rígida y desprotegida.
- Usar bálsamos con siliconas o parafinas. “Crean una película aislante que parece hidratar pero que, en realidad, impide que la piel respire y se repare. El alivio es inmediato, pero superficial: la sequedad vuelve minutos después”.
- Finalmente, Rocío López-Tejón ofrece el “retrato robot” del producto labial “ideal” durante los meses de invierno: “Debe contener aquellos activos que repongan lo que su biología no puede producir: mantecas capaces de restaurar la barrera cutánea; aceites vegetales que aporten elasticidad; ceras naturales que protejan sin asfixiar; y fórmulas que no obliguen a reaplicar cada 30 minutos”.
Productos:
1-Crema Facial de Aceite de Argán con Protección Solar SPF 15, de Saluvital. Tratamiento antiedad y regenerante facial que calma las irritaciones cutáneas y estimula la oxigenación celular.
2-Coverage, de Isdin. Maquillaje con muy alta protección solar que además de una fotoprotección completa, protege y repara la piel y reduce las arrugas y líneas de expresión.
3-Advanced Booster H, de Bella Aurora. Combinación de tres tipos de ácido hialurónico para reparar los efectos de la deshidratación, prevenir la descamación y mejorar la elasticidad.
4-Replenish Glow Mask, de APoEM. Mascarilla revitalizante especialmente formulada para iluminar y recargar de energía las pieles más secas y castigadas.
5-Crema de Manos Protectora Antiedad, de Days of Confidence. Textura rica y nutritiva, 100% natural, de rápida absorción, que calma la piel de las manos, fortaleciendo además su firmeza y elasticidad.
6-Colour Balm, de Camaleon. Bálsamos protectores e hidratantes con acción reparadora, que humecta los labios durante 8 horas y les aporta protección solar.

