rutinas cosmeticas

La transición a un clima más cálido, y en muchos casos, la presencia de alergias primaverales, imponen un replanteamiento de las rutinas de cuidado de la piel. No se trata de cambiar el ritual cosmético ni de dejar de usar los productos habituales y sustituirlos por otros nuevos, sino más bien de hacer una serie de reajustes para ayudarla a adaptarse a la nueva estación.

Los cambios en la humedad, la mayor exposición al sol y el aumento del tiempo que se pasa al aire libre, entre otros factores asociados a la primavera, impactan en mayor o menor medida en el estado de la piel, algo que es necesario tener en cuenta para reajustar pautas como la protección solar o el tipo de producto hidratante y/antiedad, por ejemplo. A esto hay que unir el efecto las alergias primaverales, que hacen que en muchos casos la piel pique, esté más seca o sensible o, literalmente, “brote”.

Estos son los gestos básicos y los productos e ingredientes más efectivos para salir al rescate de la “astenia primaveral cutánea” y, de paso, lograr que la opacidad invernal de paso a un rostro brillante, luminoso y lleno de vitalidad.  

El spring cleaning también en el rostro

Al igual que la “limpieza de primavera” (el spring cleaning) es un clásico en muchos hogares en este momento del año, toda estrategia de puesta a punto de la piel (en cualquier momento del año) pasa por “liberarla” de la suciedad, la polución y las impurezas acumuladas. Por lo tanto, hay que limpiar el rostro a diario, ya que, como explica la farmacéutica Rocío Escalante, experta en dermofarmacia y titular de Arbosana Farmacia, se trata del primer paso para lucir una piel bonita y sana. “Es cierto que las personas que usan maquillaje deberían hacer una limpieza más exhaustiva, por ejemplo, recurriendo a la doble limpieza (que consiste en utilizar un producto oleoso y un limpiador al agua), pero es necesario aplicar este gesto en todas las pieles, por la noche y por la mañana. Hay que tener en cuenta que ésta acumula toxinas debido al sudor, la suciedad, la contaminación o el polvo, y también es necesario eliminar los productos cosméticos que se aplican, aunque no sean maquillaje”.

Hay distintas opciones y productos para realizar esta limpieza: la elección de uno u otro depende del tipo de piel y de las preferencias personales, pero lo importante es no saltársela ni un día (por mucha pereza que nos dé, por ejemplo, desmaquillarnos por la noche).

SPF: todos los días (y con carácter obligatorio)

Y tan importante como la limpieza es el uso diario de protección solar. “No nos cansaremos de repetirlo: la protección solar es necesaria todos los días, aunque esté nublado”, dice la experta, quien desarrolla las razones que justifican que este gesto sea absolutamente imprescindible: “El sol es el principal factor de envejecimiento cutáneo y además de provocar manchas, es responsable de la degradación del colágeno y la elastina. Por eso es importante utilizar una crema con protección solar todo el año. Lógicamente, hay que adecuar la fotoprotección al estilo de vida: no es lo mismo una persona que pasa gran parte de su jornada en el exterior que una que trabaja en una oficina. Pero en cualquier caso, es importante siempre aplicar un protector solar de, al menos, SPF 30, un fotomaquillaje o una crema hidratante que incluya filtro solar”.

Aceites faciales: este es su momento

Cuando se trata de poner la piel a punto en tiempo más o menos récord, los aceites faciales son la opción ganadora, aunque se trata de un producto que genera no pocas dudas y reticencias, sobre todo en el caso de las personas con piel mixta y grasa, que suelen asociarlo a un aumento de los brillos o a un hipotético brote de acné. Rocío Escalante cuenta “toda la verdad” sobre este producto y explica cómo usarlo adecuadamente para sacar todo el partido a sus posibilidades:

  1. Crema y aceite: no es lo mismo. La principal diferencia entre un aceite y una crema hidratante es su composición: “Las cremas siempre llevan un componente acuoso (agua) y otros que pueden ser oleosos, además de sustancias emolientes. En cambio, la formulación de los aceites no incluye agua, lo que determina que penetren menos, quedándose en la superficie de la piel, a diferencia de las cremas, que sí penetran a un nivel más profundo”, explica la farmacéutica. “Otra diferencia importante es la textura: en general, la crema siempre se va a absorber más rápidamente, mientras que el aceite tarda un poco más. Eso sí, a la hora de hidratar, ambos productos cumplen su cometido”.
  2. Siempre, después de la limpieza. En cuanto a la forma de utilizarlos, la opinión de la experta es que los aceites son más adecuados para la hidratar las pieles maduras o muy secas, aunque también se pueden usar en pieles mixtas, por lo que hay que fijarse en la fórmula y comprobar que ésta se adapta al tipo de piel y al problema que se quiera mejorar. “Dentro de la rutina de cuidados, el aceite se aplica después de la limpieza y del serum, en sustitución de la crema facial (hay que optar por uno u otro producto). Un buen momento para utilizarlo es en el ritual nocturno, aunque también se puede aplicar durante el día, siempre que el producto lo permita”.
  3. Toque “minimalista”. “Es muy importante que los aceites se utilicen en poca cantidad: entre dos y cuatro gotas son suficientes. Y además, no hay que aplicarlos directamente sobre el rostro, sino calentar el producto en las manos y luego depositarlo en la piel mediante una ligera presión sobre cara, cuello y escote. También se puede masajear suavemente en círculos, hasta su completa absorción”.

¿Quién teme al retinol “feroz”?

Otra “decisión cosmética” que puede ser de gran ayuda en estos momentos es incluir en la rutina productos que incluyan retinol en su formulación. “Es un ingrediente que ofrece excelentes resultados para combatir el envejecimiento de la piel y mejorar las líneas de expresión y las arrugas, las manchas, las marcas, etc.”, comenta Rocío Escalante, quien resume las principales propiedades de este activo cosmético: es un renovador del estrato córneo; tiene una acción despigmentante; estimula la producción de colágeno y disminuye su degradación; previene la aparición de comedones; regula el sebo y mejora el aspecto de los poros abiertos y, en general, el aspecto de la piel.

Una de las principales dudas que surgen sobre este ingrediente es si se puede utilizar en las pieles sensibles. “Se puede usar, pero hay que hacerlo bien y elegir el producto adecuado ya que es un activo que, a determinadas concentraciones, irrita la piel. Así, en las pieles sensibles, lo primero que hay que hacer es elegir un producto con retinol que incluya otros activos que ayuden a mitigar las posibles irritaciones, así como optar por concentraciones bajas para empezar. Paralelamente, se debe incrementar la hidratación, usando productos con ceramidas, ácido hialurónico y ácidos grasos que refuercen la función barrera, la cual, en este tipo de pieles está más debilitada. Si la piel lo asimila, se puede pasar a usar el retinol tres veces por semana, por la noche, aplicando por el día protección solar, e hidratando mucho la piel”.

Retinización: manual de uso

En el resto de las pieles, Rocío Escalante aconseja el siguiente “guion” para incorporar el retinol en la rutina cosmética:

  1. Introducirlo de forma progresiva, para ver cómo responde la piel. “Es lo que se conoce como retinización. Se trata de un proceso mediante el cual la piel se vuelve resistente a la irritación que puede provocar el retinol, y puede durar varias semanas. Por eso se aconseja empezar a usar este ingrediente 2-3 veces a la semana, pasando luego a aplicarlo en días alternos”.
  2. Según Escalante, hay que tener en cuenta que algunas pieles nunca llegan a retinizarse y sufren descamaciones, tirantez, etc. “En estos casos no hay que empeñarse en utilizar retinol si la piel no lo tolera. Se pueden encontrar otras alternativas”. Entre estas alternativas se encuentra el bakuchiol o “retinol vegetal” y versiones más ligeras como el pre-retinol.
  3. No es aconsejable combinar el retinol con activos como los alfa o los betahidroxiácidos. Asimismo, su uso no se recomienda durante el embarazo.
  4. “Es importante utilizarlo en combinación con una buena rutina de hidratación, ya que la piel puede sufrir deshidratación como consecuencia de su uso. Y, por supuesto, no olvidar la fotoprotección durante el día”.

Labios y “alrededores”: hidratación a la máxima potencia

Por sus características (su piel carece de células protectoras, grasa y queratina y presentan un estrato córneo delgado, sin pelo ni glándulas) los labios son grandes sufridores en todas las estaciones (sobre todo en invierno y verano) ya que tanto los cambios de temperatura como las condiciones climáticas afectan mucho a su estado, haciendo que tiendan a secarse y agrietarse.

A ello hay que unir que la zona que los rodea es muy proclive a lucir lo que se conoce como “código de barras”, esas arrugas verticales que se forman alrededor de los labios y que, según explican los especialistas de la firma FactorSkin 53, tienen su origen principalmente en el “efecto succión”, esto es, el movimiento que se hace cuando se aspira el humo del tabaco y que hace que se contraiga el músculo orbicular, lo que favorece la formación de estas arrugas. “En su aparición también influyen otros factores como la genética, la exposición al sol, la gesticulación excesiva, y la falta de hidratación de la piel”, añaden los expertos.

Por todo ello, tanto los labios como su contorno deben incluirse en la estrategia de puesta a punto primaveral, asegurándole los cuidados necesarios que básicamente se reducen a uno: hidratación, hidratación y más hidratación, con cualquiera de los muchos productos específicos para esta zona que hay en el mercado, aplicándolos a diario y siempre que se noten los labios secos y tirantes.

La opción “parche” y el toque “pout-plumping”

En el caso del código de barras, hay que acordarse de extender en esta zona la hidratante y el resto de los productos faciales y -muy importante- aplicar sobre ella la fotoprotección, además de utilizar los productos específicos. Entre los más novedosos destacan los parches diseñados para esta área del rostro, basados en microagujas que penetran y liberan los principios activos en las profundidades de la piel, produciendo un efecto relleno y un alisamiento muy visible e inmediato. Son especialmente cómodos y fáciles de usar. Y para darle “alegría” a esta zona, nada mejor que reproducir en casa el truco para lucir unos labios con más volumen que triunfa entre famosas, instagramers, blogueras top y el resto de las mortales que huyen de las inyecciones y demás técnicas para conseguirlo: el pout-plumping o, lo que es lo mismo, el aumento de labios natural. Este efecto se logra con los labiales plumpers, que serían la evolución natural del clásico gloss y que proporcionan un efecto 3D que además de brillo y color, proporcionan un tratamiento que aumenta su efectividad con los usos. Los especialistas de Camaleon Cosmetics explican cómo usar este producto: “Se puede aplicar sobre el pintalabios habitual o directamente sobre los labios. Dejar secar entre capa y capa y repetir la aplicación tantas veces como sea necesario. Para conseguir un efecto visual de más volumen, aplicar un plus en la parte central del labio”.

Mirada reseteada en tres pasos

Otra de las zonas que necesita un reseteo durante esta estación es el contorno de ojos, en la que con el paso de los años tiende a instalarse de forma “insistente” la hinchazón, consecuencia de la falta de sueño, la retención de líquidos, una dieta inadecuada, la genética y, también, las alergias (tan frecuentes en primavera). La farmacéutica Mayte García, fundadora de Cosmetics Herbera, describe cuáles son los tips más efectivos para mejorar el aspecto de esta zona:

-Atención “individualizada”. “La piel del contorno de ojos es fina y delicada y por eso requiere cuidados específicos para mantenerlo hidratado y luminoso, al mismo tiempo que se tratan las bolsas, ojeras y líneas de expresión”.

-Vía libre a los activos. “Es importante una correcta limpieza nocturna de esta zona para eliminar las impureza y permitir que penetren de forma óptima los principios activos de los tratamientos específicos, ya que de lo contrario se estaría acelerando el envejecimiento prematuro de esta piel”.

El arte de la “manipulación”. Al aplicar el producto nunca hay que arrastrar, sino utilizar un dedo de la mano (anular o meñique), ejerciendo poca presión y dando pequeños toquecitos para estimular la circulación y potenciar el drenaje linfático. “La dirección correcta de aplicación es desde el borde nasal hacia la zona donde se asientan las patas de gallo. De esta forma se previenen y tratan las arrugas”.

-Productos

1-Skin Perfection Clarifying Foam Cleanser, de Bluevert. Mousse de limpieza hidratante con propiedades antiedad que disuelve las impurezas y los restos de maquillaje.

2-Cleanance Crema 50 +, de Avène. Fotoprotección de acabado invisible e hidratación 8 horas para pieles secas y muy secas que buscan un plus de confort.

3-Aceite para el Cuidado de la Piel, de Bio-Oil. Pionero de la “cosmética en aceite”, su fórmula tiene efectos regeneradores, hidratantes, nutritivos y calmantes (ideal para las pieles con alergia), entre otros.

4-Multi Renovador Peeling Noche, de Babé. Serum con triple efecto peeling de uso nocturno, con pre-retinol encapsulado y bakuchiol, que estimula la renovación de la piel.

5-Parches Nasolabiales Factor Skin 53, de Q77+. Con ácido hialurónico y EGF, incorporan una novedosa tecnología que permite rejuvenecer y tratar en poco tiempo el “código de barras”.

6-Plumper Magic Gloss, de Camaleon Cosmetic. Brillo de labios permanente que cambia de color a uno intenso y luminoso, produciendo el efecto pout-plumping

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Carla Nieto

Venezolana de nacimiento y gallega de corazón. Me licencié en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense de Madrid. Desde hace 30 años escribo sobre salud & medicina, nutrición,...