Cervicales

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latigazo cervical

CONSEJOS SALUD

CERVICALES

LAS DIANAS DEL ESTRÉS

Alrededor del 25 por ciento de los hombres y el 34 por ciento de las mujeres han tenido alguna vez un episodio de cervicalgia, esto es, un  dolor en la región posterior del cuello que, aunque no suele revestir gravedad, puede llegar a ser muy incapacitante.

Las 33 vértebras que componen la columna vertebral constituyen un ordenado engranaje que habitualmente cruje en la zona del cuello por una razón: esta parte del cuerpo suele ser diana  de las consecuencias del estrés, las malas posturas y la tensión mantenida. Si a esto se unen las peculiaridades del cuello y la columna cervical (ambos sometidos a una gran movilidad, presentan una escasa protección y deben soportar el gran volumen y peso de la cabeza), no es de extrañar que las cervicalgias o, lo que es lo mismo, el dolor en el cuello o las cervicales, sea un motivo cada vez más habitual de consulta médica.

Atención a las señales

1.         Dolor más o menos intenso en la zona.

2.         Dificultad para mover el cuello.

3.         Si en el dolor están implicados los nervios pueden producirse hormigueos, entumecimientos o debilidad en los brazos y en las manos.

4.         Una de las principales causas de que esta sintomatología vaya a más se debe a que en un buen número de ocasiones no se le presta la debida atención o se enmascara bajo el consumo de analgesia, sin consultar con el médico. “Sólo después de un análisis exhaustivo por parte del fisioterapeuta, que determine las causas que han desencadenado el dolor; un visionado manual de la zona y un estudio radiológico, es posible pautar un tratamiento”, explica José Ángel  García Beitia, fisioterapeuta de la Mutua UMI, de Madrid.

Dolor en versión doble

            Una cervicalgia pueden presentarse de forma aguda, cuya causa fundamental suele ser una contractura muscular (caso, por ejemplo, de la tortícolis); en este supuesto suele aparecer de forma casi repentina, cede en unos días y cursa con dolor y dificultad para realizar algunos movimientos.

           La cervicalgia crónica afecta aproximadamente al 10 por ciento de la población adulta, y se sabe que tiene mayor incidencia en las mujeres que en los hombres. En la juventud y mediana edad las causas más habituales son las sobrecargas musculares, los problemas posturales o las  secuelas de un accidente. A partir de los 60 años el origen suele ser una artrosis cervical.

Motivos ocultos

1.         HERNIA DE DISCO INTERVERTEBRAL

Aunque la tensión y las malas posturas que se derivan del ritmo de vida actual son los principales desencadenantes de una cervicalgia, esta dolencia puede ser consecuencia de otras patologías como la hernia de disco intervertebral. Más frecuente en los jóvenes, el dolor comienza bruscamente y se irradia al hombro y el brazo.

2.         ARTROSIS DE LA COLUMNA CERVICAL

El dolor se localiza en cuello y hombros, hay rigidez o limitación de los movimientos y puede ir acompañado de mareos y sensación de hormigueo en manos y dedos.

3.         DESVIACIONES DE LA COLUMNA VERTEBRAL U OTRAS ENFERMEDADES ÓSEAS

En la primera categoría se engloba la escoliosis o la lordosis. Otras enfermedades óseas pueden ser la osteoporosis, la enfermedad de Paget, etc.

4.         SÍNDROME DEL LATIGAZO CERVICAL

Una de las causas más frecuentes de esta dolencia es el llamado síndrome del latigazo cervical, una lesión del cuello provocada por un accidente de coche, choque en deportes o al lanzarse al agua. En estas circunstancias se produce un choque como consecuencia del cual, el cuello y la cabeza sufren un violento movimiento de balanceo hacia delante y atrás que puede producir desgarros de ligamentos, estiramiento de músculos, desplazamiento de vértebras, daños en los discos intervertebrales e, incluso, hernias discales. Produce un dolor vertebral continuo y una limitación de movimientos que pueden durar meses e incluso cronificarse.

Las seis claves del tratamiento

Según García Beitia, los objetivos son disminuir la rigidez y, sobre todo, eliminar el dolor

1. Reposo

En las cervicalgias agudas, guardar reposo es fundamental para aliviar el peso de la cabeza sobre la columna cervical y evitar movimientos que puedan exacerbar el problema. En este sentido, es importante vigilar que elementos fundamentales para la recuperación como son el colchón, la almohada o el asiento en el que se pasa la mayor parte del día reúnan las condiciones adecuadas. Asimismo, es importante evitar toda actividad enérgica.

2.Calor local.

Desde la antigüedad, el calor (termoterapia) se ha utilizado como medio de analgesia y relajación. En la fisioterapia, además, se utiliza como un recurso para aumentar el flujo sanguíneo en zonas concretas y sobre articulaciones rígidas o músculos contracturados.

“En rehabilitación se aplica calor local aproximadamente durante 15 minutos, para relajar la zona antes de iniciar el masaje”, explica García Beitia.

Asimismo, la aplicación de calor local en casa, bien mediante métodos tradicionales, como la bolsa de agua caliente, o con los más modernos parches, que proporcionan calor continuo durante 8 horas, relaja la zona y ayuda a aliviar el dolor.

3. Rehabilitación.

Hay que ponerse siempre en manos de un fisioterapeuta, quién, previa valoración del estado del paciente, le aplica una serie de masajes con movimientos longitudinales y alrededor del músculo en sentido transversal. “Después, se le somete a un autoestiramiento, para elongar la musculatura del cuello cogiendo con la mano el lado contrario y tirando”, explica el experto.

4. Fármacos.

Para aliviar el dolor se suelen prescribir analgésicos, fundamentalmente paracetamol y codeína, y antiinflamatorios no esteroideos (AINEs). En caso de que existan contracturas, también se prescriben relajantes musculares.

5. Masajes

Es fundamental que sean realizados por un profesional ya que, según comenta García Beitia, “los masajes que se aplican en patologías cervicales se realizan sobre las partes blandas y mecanismos reflejos. Por tanto, una manipulación incorrecta de estas zonas puede producir lesiones”. Los masajes proporcionan un alivio momentáneo cuando la cervicalgia tiene una causa postural, pero no aportan beneficios si el origen es orgánico.

6.
Técnicas de balnearios y SPAS. La mayoría de las técnicas de hidroterapia consiguen la relajación muscular, pero hay algunas que están especialmente indicadas para aliviar las cervicalgias: parafangos, hidromasajes, y, sobre todo, la ducha cervical, que consiste en un chorro a presión instalado en el borde de la piscina termal y que se impulsa a través de un cuello de cisne, de forma que el propio paciente se expone a él dentro del agua, siempre y cuándo no haya contraindicaciones. En este sentido, es imprescindible la consulta previa con el médico del centro.

Posturas para el alivio instantáneo

La fisioterapeuta Carmen Alcaraz, especializada en quiromasaje y técnicas de reeducación postural global, ofrece en su libro Automasaje para gente muy ocupada (Ed. Océano Ambar) una serie de ejercicios destinados al mejorar las molestias del cuello y las cervicales:

           Para un alivio rápido en cualquier lugar (la oficina, por ejemplo): respira regularmente, inspirando y manteniendo el aire unos segundos. Cuando consigas mantener el ritmo, lleva los hombros hacia delante al mismo tiempo que inspiras. Permanece en esta postura mientras contienes la respiración. Estira los hombros hacia atrás, al tiempo que expulsas el aire. Repítelo varias veces, hasta que notes alivio.

          Para eliminar la tensión en la nuca y los hombros: respira suave y acompasadamente. Eleva un hombro con la cabeza erguida, y bájalo con suavidad. Repite con el otro y termina haciéndolo con los dos hombros a la vez.

?           Para relajar la base del cráneo (la zona que soporta más tensión, sobre todo si se adoptan posturas forzadas durante el día):

Sentado en ángulo recto o de pie, con las piernas ligeramente separadas, adopta una postura erguida, con la cabeza levantada, pero aflojando la tensión en la zona del cuello. Ladea la cabeza hacia la derecha, hasta que se mantenga en línea recta con el resto del hombro. Tienes que notar cómo los músculos del cuello se estiran, pero sin forzarlos. Mantén la postura unos 15 segundos y repite el mismo ejercicio hacia el otro lado.

Ordenador y teléfono

Tal y como explica el doctor Javier Cotelo, especialista en Medicina del Trabajo, “mantener la ergonomía adecuada frente a la pantalla del ordenador evita que se adopten posturas que repercutan negativamente en la tensión cervical. Es importante que la pantalla quede siempre
a la altura del campo visual  y a una distancia aproximada de 50 cm. Además, conviene utilizar un atril, de forma que el cuello no se vea obligado a hacer movimientos de flexión, sino laterales, los cuales resultan menos nocivos. También es importante no mantener la misma postura durante mucho tiempo y realizar movimientos con el cuello (de rotación, a la derecha, a la izquierda) para evitar que se acumule la tensión”.

Para evitar forzar la zona del cuello al hablar por teléfono, “los diestros deben colocar el aparato a la izquierda y los zurdos a la derecha; así quedará libre la mano dominante, evitando que el cuello adopte posturas forzadas”, señala Cotelo.