Acúfenos: a menudo aparecen en verano
“Una de las principales patologías auditivas que los pacientes pueden manifestar por primera vez o ver empeorar tras los meses de verano son los acúfenos o tinnitus”, manifiesta por su parte el doctor Martínez-Monche, director médico del centro auditivo especializado en acúfenos, OTOTECH. En España, se calcula que aproximadamente 3,5 millones de personas sufren esta alteración del oído interno que, con mayor o menor intensidad, puede acabar afectando a la calidad de vida de quien los padece. Insomnio, inestabilidad emocional e incluso aislamiento social son algunas de las repercusiones más comunes derivadas de esta afección auditiva que provoca pitidos en el oído interno y constituyen la señal de que algunas de las células ciliadas del interior del oído han sido deterioradas por la agresión del ruido.
“Antes, las razones más comunes para la aparición de acúfenos solían ser las infecciones víricas, los problemas vasculares, los cambios hormonales… pero cada vez más, vemos pacientes cuyo estilo de vida y algunos de sus hábitos o aficiones han terminado afectando a su salud auditiva”, explica el doctor Martínez-Monche. Según este experto, las personas con acúfenos deben evitar realizar actividades que impliquen cambios bruscos de presión como el submarinismo, el paracaidismo o la escalada, ya que pueden afectar a las células del oído interno inhabilitándolas para realizar una correcta función. Viajar en avión es otro de los factores a tener en cuenta por la gran exposición de los oídos a un cambio de presión muy brusco. Para estos casos, es conveniente llevar caramelos o chicles que ayuden a descomprimir la presión de los oídos, al menos durante el despegue y el aterrizaje. También conviene reducir o eliminar el consumo de sustancias tóxicas como el alcohol o el tabaco, así como aprender a gestionar correctamente el estrés.
Piscinas: ojo a la otitis del nadador
El verano y las piscinas es otro clásico tándem del que hay que cuidarse, especialmente los niños y los nadadores, que son a quienes más afecta la llamada otitis externa u “otitis del nadador”. Se trata de una infección del canal auditivo que conecta el medio exterior con el tímpano, y que además de un dolor intenso, produce una cierta pérdida de audición, con sensación de taponamiento del oído o sensación de plenitud ótica, debido a la acumulación de detritus o a la inflamación de la pared del conducto auditivo externo. Aunque esta otitis no es considerada como peligrosa, una mala evolución puede desencadenar en síntomas agudos o en el cierre del conducto auditivo.
Entre las recomendaciones de la SEORL-CCC, destacan la reducción del tiempo de inmersión en los niños, el uso de tapones o gorros de baño, utilizar un secador si fuera necesario o evitar el uso de bastoncillos o la aplicación de sprays que puedan cambiar el pH de la piel del conducto. Además, es recomendable mantener los oídos limpios y secos, especialmente tras el momento del baño, y cuidar que no entre demasiada agua en ellos.





