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Ya tenemos aquí la “canción del verano” bajo los acordes de la fotoprotección y al ritmo de la importancia de blindarse frente a los efectos negativos de la radiación solar. Eso sí, pese a lo conocido de la “letra” y a lo machacón de algunos “estribillos” –en forma de las constantes campañas de concienciación-, aún son muchos los que no han interiorizado la melodía y siguen exponiéndose al sol sin las debidas precauciones. Para que este no sea tu caso, te contamos la última hora en fotoprotección solar.

Según el estudio Board Internacional de Dermatólogos presentado por Garnier Delial, todo lo relacionado con el sol sigue siendo una cuestión confusa para muchas personas. Así, tal y como se refleja en esta encuesta, el 44% de los españoles afirma ponerse protección solar en cara y cuerpo “a veces, cuando está muy soleado y hace calor fuera”; cuatro de cada 10 de los que utilizan fotoprotección están más preocupados por el envejecimiento de la piel que por padecer melanoma; y 7 de cada 10 encuestados reconoce haber experimentado quemaduras solares en los últimos años. Estas evidencias están en línea con las arrojadas por otras encuestas y estudios, lo que pone sobre la mesa la necesidad de insistir en determinados mensajes, acabar con muchos de los mitos que aún hay en torno a la protección solar y actualizar las pautas a seguir en el contexto actual, marcado por circunstancias inherentes a la pandemia, como por ejemplo el uso de las mascarillas.

Imprescindibles en fotoprotección

1-No: usar crema solar no impide el bronceado

Tal y como explica el doctor Miguel Sánchez Viera, director del Instituto de Dermatología Integral (IDEI), muchas personas tienen todavía la idea de que si se aplican crema solar no broncearán su piel, algo que no es cierto, incluso si se usa un factor de protección muy alto, como el SPF50: “la función de las cremas solares es aumentar el tiempo que una persona puede estar bajo el sol sin quemarse; es decir, una crema solar de SPF30 multiplica por 30 los minutos que uno se puede exponer al sol estando protegido de su radiación. Lógicamente, este tiempo se multiplica dependiendo del fototipo cutáneo. Una persona con ojos, pelo y piel muy claros y que siempre se quema (fototipo I) nunca debería exponerse al sol sin crema, mientras que las personas con ojos, pelo y piel oscuros y que se broncea rápido (fototipos a partir del IV) pueden utilizar una crema fotoprotectora incluso del 50 y acabará bronceándose, aunque tarden más tiempo, pero lo harán de forma segura”.

2- Rayos solares: manual de uso

Aunque no es la única, la radiación ultra violeta es la que está más directamente implicada en el daño solar y por ello es en la que se centran todos los esfuerzos de fotoprotección. Desde el Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos (CGCOF) en su “Guía de Fotoprotecciónde la Campaña de Fotoprotección 2021 se explica que la radiación ultravioleta puede ser de dos tipos: UVA, que representa el 95% de las radiaciones solares totales y cuya penetración en la piel llega al nivel de la dermis, siendo la responsable del bronceado; y la UVB, que representa el 5% restante, incide directamente sobre la epidermis y es la responsable de los daños directos en el ADN y de la pigmentación de la piel a largo plazo.

Otro tipo de radiación es lo que se conoce como luz visible, entre la que tiene especial relevancia la luz azul, con efectos importantes en la salud visual y que también puede estar relacionada con el fotoenvejecimiento y la hiperpigmentación, sobre todo en los fototipos altos. Finalmente está la radiación infrarroja (IR), que es la que penetra más profundamente en la piel y es responsable de la sensación de calor producida por la exposición solar y del fotoenvejecimiento.

Asimismo, según se recoge en el “Observatorio Heliocare 2021”, no basta con utilizar un producto que proteja frente a estas radiaciones sino que hay que tener en cuenta una serie de aspectos relacionados con el “comportamiento” de las mismas:

-La radiación puede alcanzar la piel incluso a la sombra

-El pico máximo de radiación UVB se produce entre las 12.00 y las 16.00 horas.

-La radiación UVA es constante durante todo el día

-Los rayos de sol pueden incluso penetrar a través del agua

-La radiación UVA atraviesa el cristal, por ejemplo, el de las ventanas de la casa y el del coche.

3-¿Cómo acertar en la elección del fotoprotector?

La oferta actual de líneas y productos solares es amplísima de forma que se puede decir que hay fotoprotectores para todos los gustos. La evolución más significativa se ha producido en el campo de la forma de aplicación (el spray y los geles son sin duda las modalidades triunfadoras actualmente) y el de las texturas (la tendencia a la ligereza y a la facilidad de penetración son las más valoradas), pero al margen de esos aspectos, no hay que perder de vista las “señas de identidad” que definen a un buen protector solar y que recuerda la facialista Yvette Pons (@yvetteponsfacialista): “debe proteger frente a los UVA, UVB, los infrarrojos y la luz azul. El factor de protección indica el tiempo de protección de dicho producto. Para calcularlo hay que multiplicar el factor por 10 minutos; por ejemplo: 25 x 10 = 250 minutos”.

La experta recuerda que todos debemos proteger la piel si vamos a tomar el sol de forma prolongada. “En el caso de las personas que tienen manchas en la piel, esta fotoprotección es imprescindible y, además, hay que reaplicar el producto cada dos horas, independientemente de los minutos de duración de cada fotoprotector”.

4-Muy importante: preparar la piel

Tan importante como utilizar el fotoprotector adecuado es preparar correctamente la piel antes de exponerla a la acción del sol. Yvette Pons ofrece las pautas a las que debe ajustarse este “plan pre-sol”:

-Limpiar. Es importante que la piel y su pH estén lo más equilibrados posible para que la fotoprotección sea efectiva, así como para evitar la deshidratación y las quemaduras. “Para ello, es muy importante seguir una rutina de limpieza mañana y noche, con productos que respeten el equilibrio natural cutáneo”.

-Exfoliar. “La exfoliación permite realizar una limpieza profunda de la epidermis, liberándola de las células muertas, al mismo tiempo que activa la circulación y la oxigena. Con ello se limita la producción de radicales libres, se previene el envejecimiento cutáneo, se consigue un bronceado más duradero y se evita que la piel se descame con facilidad”.

-Hidratar. Otro de los efectos del sol es que deshidrata profundamente, “por lo que debemos mantenernos bien hidratados por dentro y por fuera, bebiendo agua (de 1,5 a 2 litros al día) para mantener las reservas hídricas a nivel fisiológico más elevadas. Además, el agua aporta turgencia a la piel y desintoxica el organismo. A nivel tópico, debemos aplicar productos hidratantes para mantener las reservas de hidratación naturales de la piel, así como para protegerla. En este sentido, las cremas hidratantes ayudan a crear una barrera protectora que evitr la pérdida de humedad, la sequedad y la descamación”.

-Dieta pro-sol. Pons recomienda seguir un mes o un mes y medio antes de la exposición solar una dieta rica en betacarotenos, por su alto nivel en vitamina A: “los betacarotenos están presentes en frutas y verduras de color naranja y verde como espinacas, calabaza, zanahoria, calabacín, melón, melocotón o albaricoque. Son un potente antioxidante que evita la producción de radicales libres provocados por el exceso de sol, al mismo tiempo que protegen los melanocitos de la piel para que no se queme con tanta facilidad y potenciar el bronceado”.

-De forma paulatina. La experta recuerda que durante el invierno nuestra piel no ha estado expuesta al sol, de ahí la importancia de acostumbrarla a esa exposición: “Por ello aconsejo empezar a tomar el sol de forma paulatina, por ejemplo, 10 minutos diarios, e ir aumentando poco a poco. De esta forma no perjudicamos la oxidación celular y se previene el envejecimiento prematuro”.

5-Sol, exposoma y envejecimiento cutáneo: una íntima relación

Que los rayos solares son el mejor “aliado” del proceso natural de envejecimiento de la piel es algo ya sabido, pero en los últimos tiempos, un nuevo concepto, el exposoma, ha arrojado más luz sobre el efecto de los factores medioambientales a nivel cutáneo, “contextualizando” aún más la importancia de la fotoprotección en este sentido. Como explican los expertos de Orkla, el exposoma a nivel cutáneo es el conjunto de agentes no genéticos, principalmente ambientales, hormonales y derivados de nuestra conducta, que determinan el estado de la piel, y cuyo efecto acumulativo puede alterar las funciones biológicas y acelerar el envejecimiento. Entre ellos se encuentra el tipo de dieta, el clima del lugar donde vivimos, la contaminación a la que estamos sometidos, el estrés, la falta de sueño y los hábitos inadecuados, aunque los especialistas coinciden en señalar al sol como uno de los mayores responsables del deterioro del bienestar cutáneo. “Su radiación ultravioleta puede ocasionar hasta un 80% de envejecimiento, además de ser la causa principal de los cánceres de piel. Los datos indican que las personas que no usan una buena fotoprotección diaria envejecen un 24% más que las que sí la emplean”, apuntas desde Orkla. Por tanto, la solución para prevenir este efecto indeseado es bastante obvia: usar una fotoprotección adecuada durante todo el año y de forma “obligatoria” en verano.

6-Runners y demás deportistas: protección a medida

Los expertos de Heliocare lo dejan muy claro: hacer ejercicio al aire libre puede ser un “deporte de riesgo” para la piel si no se toman las precauciones necesarias. Teniendo en cuenta la creciente afición a realizar actividad física en el exterior, firmas como Heliocare o Isdin incluyen entre las novedades destacadas de sus gamas productos específicos para este grupo de población, que tienen en común una serie de características: texturas ligeras (generalmente en gel); muy resistentes al agua y al sudor; protección alta (SPF 50) y de amplio espectro; efecto refrescante y ultraligero…

Además, para una correcta fotoprotección a la hora de la práctica deportiva, la Dra. Mayte Truchuelo ofrece una serie de consejos que es importante tener en cuenta:

-Aplicar un producto solar que proteja frente a todo el espectro de la radiación (ultravioleta, visible, infrarroja)

-Tomar fotoprotección oral para prevenir quemaduras o reacciones alérgicas desde las primeras exposiciones solares de la temporada

-Elegir la presentación del fotoprotector más adecuada para cada zona, en gel o spray, para que sea fácil de reaplicar.

-Recordar reaplicar el producto en caso de que la sesión deportiva se alargue.

-Es recomendable usar gorro, un complemento fundamental en los casos en los que se ha perdido pelo.

Proteger zonas como los labios, las manos, las orejas o la parte posterior del cuello, que muchas veces se olvidan.

Proteger los ojos con gafas de sol

-Aplicar la cantidad suficiente de cada fotoprotector

Hidratarse correctamente antes, durante y después de hacer ejercicio físico.

7-Bronceado, vitamina D y sistema inmune: qué hay que saber

El sistema inmune está más “de actualidad” que nunca como consecuencia de la pandemia. Sin embargo, no existe la suficiente concienciación respecto al papel que la radiación solar juega en a nivel de la inmunidad. Tal y como explican los autores del Observatorio Heliocare 2021, la radiación solar tiene efectos beneficiosos en el sistema inmune, ya que mejora la respuesta frente a las infecciones y favorece la síntesis de vitamina D.

En el caso de la vitamina D, es concretamente la radiación infrarroja (IR) la que ayuda a su formación en la epidermis (además de otros efectos como la estimulación del aparato circulatorio o activar la producción de serotonina, con el consiguiente aumento de la sensación de bienestar).

En relación con esta vitamina, hay un mito muy extendido que los autores de la “Guía de Fotoprotección” del CGCOF desmienten y explican: el de que el uso de factor de protección solar favorece el déficit de vitamina D. “Es falso. A día de hoy se sabe que el uso diario de SPF no influye sobre las concentraciones séricas de esta vitamina y por tanto no incrementa el riesgo de osteoporosis. Si se usara un SPF a todas horas y en toda la superficie corporal es probable que estos niveles sí fueran deficientes; sin embargo, esto no ocurre, ya que se estima que entre 15 y 30 minutos diarios de exposición solar en piernas y brazos descubiertos es suficiente para mantener unos niveles óptimos de vitamina D”.

Sin embargo, el sol también puede desencadenar efectos perjudiciales a nivel inmunológico. La “clave” está en las células de Langerhans, presentes en la piel y que actúan como radar y son responsables de iniciar y regular la respuesta inmune cuando detectan virus o bacterias. Pues bien: la radiación UV no sólo disminuye el número de células de Langerhans sino que también perjudica sus funciones, aumentando el riesgo de infecciones o aumentando la sensibilidad de la piel, un efecto que no está lo suficientemente extendido entre la población según se desprende de los resultados de la encuesta que ha presentado Heliocare este año: la mitad de los encuestados (el 52% de los jóvenes y el 53% de las mujeres mayores de 31 años) no sabe que la radiación solar puede producir una alteración del sistema inmune. Por tanto, y en opinión de los expertos de Heliocare, los especialistas en daño solar se enfrentan al reto de conseguir que la población conozca que la exposición excesiva a la radiación solar afecta a la inmunidad cutánea, teniendo como principal consecuencia una mayor vulnerabilidad de la piel.

8-Contouring facial: una moda peligrosa

Procedente de la “factoría” de la red social Tik Tok hay una nueva moda que se ha hecho viral en las últimas semanas, especialmente entre la población más joven: practicar el “contouring facial”, y que consiste en aplicar crema solar en determinadas zonas de la cara con el objetivo de que solo se bronceen algunas, creando así un aspecto “buena cara”, similar al que se suele obtener con el maquillaje. Tal y como advierte el doctor Miguel Sánchez Viera, esta tendencia supone un grave peligro para la salud cutánea, “ya que las zonas en las que no se aplica el protector solar se queman para conseguir el ‘efecto maquillaje’ deseado. Además, se trata de una moda extendida entre los jóvenes, que es precisamente el grupo de población que es menos consciente de que las quemaduras solares son un factor de riesgo de aparición de cánceres de piel a largo plazo, incluso décadas después de que se hayan producido estas quemaduras”.

El especialista recuerda que cada año aumenta el número de casos de cáncer de piel, tanto melanoma como no melanoma, y se está viendo que cada vez son más frecuentes entre la población más joven: “no utilizar protectores solares para ponerse morenos en el menor tiempo posible sigue siendo el talón de Aquiles en la lucha contra el cáncer cutáneo entre los jóvenes. A pesar de que se realizan campañas de concienciación anuales sobre la importancia de la prevención, parece que todavía es algo que no ha calado en este grupo de población”.

9-Moreno “de pega”: una opción al alza

Tanto para disimular la “blancura invernal” como para lucir un tono dorado de piel si no se tiene la posibilidad de exponerse al sol y, también, para potenciar o reavivar el bronceado, las opciones de “moreno artificial” -autobronceadores y maquillaje corporal- cuentan cada vez con más adeptos. Rosa Rosello, directora de formación de Druni (www.druni.es), explica en qué consisten estas alternativas al bronceado “verdadero” y cómo sacar todo el partido a sus posibilidades:

El maquillaje corporal es una de las opciones más rápidas y eficaces para lucir un color de piel favorecedor. Son productos que dan color a la piel de forma instantánea, proporcionando un tono uniforme y radiante y cubriendo imperfecciones como las arañas vasculares o las cicatrices. Tienen la ventaja de que se eliminan fácilmente con agua y jabón”, señala Rosello.

En cuanto a los autobronceadores, la experta afirma que son productos que actúan por oxidación, proporcionando a la piel un bronceado gradual: “Tardan muy poco en actuar (lo hacen de forma gradual en menos de 24 horas) y no se van con los lavados. Las fórmulas actuales se aplican fácilmente y cada persona puede elegir el bronceado que desea porque hay diferentes tonos entre los que elegir y, además, dependiendo de la aplicación que se haga, el bronceado será más o menos intenso”.

Respecto al manual de uso, Rosa Rosello señala que se deben utilizar a diario hasta alcanzar el tono deseado y a partir de ese momento, será suficiente con aplicarlos un par de veces a la semana para mantener el color. “En caso de que el tono alcanzando no guste y se quiera eliminar, basta con dejar de aplicar el producto. De esta forma, el bronceado irá desapareciendo de forma gradual, con el proceso de renovación natural de la piel, que se puede acelerar con la exfoliación”.

En ambos casos, para conseguir un bronceado perfecto hay que seguir una serie de pautas: “Antes de aplicar el maquillaje corporal o los autobronceadores hay que exfoliar bien la piel. De esta manera se consigue que la aplicación sea más homogénea. También es importante que la piel esté bien hidratada. Si hay zonas secas (en los codos, por ejemplo) los productos se pueden acumular en ellas”, dice la experta.

10-¿Y qué pasa con la mascarilla?

Al igual que el verano pasado, todo apunta a que la mascarilla va a formar parte en mayor o menor medida del “atrezzo” de playa o de muchas de las actividades vacacionales. Por tanto, y hasta nueva orden, hay que contar con ellas en la estrategia de fotoprotección, teniendo para ello en cuenta que, como comentan los expertos de Eucerin, igual que la ropa tiene UPF (factor de protección ultravioleta por sus siglas en inglés), las mascarillas proporcionan diferente grado de protección en función del material con el que están elaboradas:

– Las FPP2 dejan pasar poca radiación

-Las higiénicas y quirúrgicas dejan pasar parte de la radiación

-Por tanto, la recomendación es usar siempre fotoprotección en la zona facial que cubre la mascarilla.

En la misma línea, el doctor Gabriel Serrano, dermatólogo y fundador de Laboratorios Sesderma, señala que “el uso de mascarillas ha provocado que la piel del tercio inferior del rostro esté mucho más sensible, a causa de la fricción continuada y del ambiente húmedo que se crea en el interior. Si a esto le sumamos el efecto de los rayos solares, hay que tener en cuenta que el uso de fotoprotección solar sigue siendo imprescindible. Mucha gente cree que su uso protege esta zona facial del sol, pero no es así: la mascarilla en ningún caso evita el efecto de los rayos solares”.

El doctor Serrano explica que al ser una zona húmeda, el cuidado de esta parte del rostro requiere más atención, por lo que es necesario seguir las mismas recomendaciones que en el resto del cuerpo: “aplicar protector solar siempre antes de salir de casa; renovar su aplicación cada vez que nos la quitemos, ya que la mascarilla se puede llevar parte de la crema solar; y evitar la exposición al sol en las horas centrales del día”.

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