Cómo se produce un: Infarto de miocardio

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Tras un infarto de miocardio, cuidarse es cuestión de vida o muerte. Sin embargo, al menos un 40% de los pacientes no alcanza los objetivos de colesterol y no utiliza los tratamientos hipolipemiantes; disponibles para el control de los niveles del “malo” en sangre.

El colesterol elevado es corresponsable del 60% de las enfermedades del corazón, según datos del Estudio Euroheart II.

Entre ellos del Síndrome coronario agudo que incluye el infarto y la angina de pecho. Sin embargo, a pesar de sus consecuencias, su prevalencia es alta entre la población española: la mitad de la población adulta de nuestro país padece hipercolesterolemia. Pero, es más, un estudio de la Agencia de Investigación de la Sociedad Española de Cardiología (AISEC), publicado en Revista Española de Cardiología (REC). Concluye que hasta un 40% de los pacientes que ya han sufrido un infarto agudo de miocardio o angina de pecho no cumple el objetivo de “colesterol malo” (cLDL), estipulados en <70 mg/dl.

“Aunque es cierto que en los últimos años sí se ha observado una mejora en el control de este problema; aún queda mucho por hacer”, ha señalado el doctor Manuel Anguita, autor principal del estudio y presidente anterior de la Sociedad Española de Cardiología (SEC).

Es por esto que la SEC subraya que uno de los grandes retos pendientes de los cardiólogos sigue siendo hacer un mejor seguimiento de las recomendaciones de las guías y las sociedades científicas en relación al control de los niveles de colesterol en prevención secundaria, así como el establecimiento de protocolos estandarizados de control de los valores lipídicos consensuados con atención primaria para el seguimiento de estos pacientes. Y, por último, “también son necesarios cambios profundos en la mayoría de los hospitales a la hora de organizar protocolos de seguimiento de sus pacientes”, según las palabras del doctor Anguita.

Qué ocurre cuando hay un infarto de miocardio

 Cómo se produce un Infarto de miocardio: Buenos hábitos

Un infarto de miocardio es la necrosis o muerte de las células de un órgano o parte de él por falta de riego sanguíneo debido a una obstrucción o estenosis; (estrechez) de la arteria correspondiente. El proceso es el siguiente:

  • Las arterias coronarias se estrechan, bien por un coágulo de sangre o por la aterosclerosis (depósito e infiltración de grasas en las paredes de las arterias) que se va produciendo progresivamente facilitado por factores de riesgo como la hipertensión, el colesterol alto, el tabaco, la obesidad, el sedentarismo y una edad avanzada.
  • El oxígeno no llega al miocardio.
  • El miocardio, al no recibir oxígeno, no puede producir energía para moverse.
  • Mueren las células del tejido que no reciben sangre (el tejido se necrosa).
  • Se produce un dolor tipo peso en la zona del esternón que no se modifica con los movimientos ni con la respiración, bastante intenso y en ocasiones se irradia hacia mandíbula, cuello y espalda, brazo izquierdo, y en algunos casos, brazo derecho. Se puede asociar a sudor frío y mareo. Otras veces se manifiesta con dolor en la parte alta del abdomen, dificultad para respirar, ganas de vomitar y pérdida de conocimiento.

Todo pasa por el colesterol

Para prevenir el síndrome coronario agudo, tanto la SEC como la Fundación Española del Corazón (FEC); recuerdan la importancia de mantener el colesterol siempre a raya y más aún si cabe en el contexto de la COVID, ya que estudios recientes indican que las personas con colesterol alto podrían tener un peor pronóstico en caso de contraer el coronavirus, desarrollando síntomas y consecuencias más graves. El doctor Carlos Macaya, presidente de la FEC, asegura que “en el contexto actual no podemos bajar la guardia frente al colesterol elevado y es fundamental reducirlo cuando se encuentra en exceso. Ahora es más necesario que nunca controlar los factores de riesgo porque cuando más sanos estemos, mejor podremos luchar contra potenciales infecciones”.

Buenos hábitos y dieta cardiosaludable

Unos buenos hábitos higiénico-dietéticos y un estilo de vida saludable son fundamentales para combatir el colesterol elevado. Máxime cuando se ha sufrido un infarto de miocardio o una angina de pecho.

Isabel Pérez, dietista-nutricionista recomienda incluir siempre frutas, verduras y hortalizas de temporada como base. Alimentos proteicos como:las legumbres, priorizar el pescado a la carne, recurrir al aceite de oliva virgen extra e incorporar lácteos, optando por los enriquecidos con esteroles vegetales para ayudar a reducir el colesterol alto.

El consumo de comidas con mayor contenido en grasas saturadas y colesterol; unido a la ingesta de alcohol pueden aumentar los niveles de colesterol hasta en un 10%.

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