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Si desde siempre el contorno de ojos ha sido un punto clave en los cuidados cosméticos, con la exigencia de usar mascarilla esta zona ha cobrado aún si cabe más protagonismo; de ahí la necesidad de redoblar esfuerzos para conseguir que luzca en las mejores condiciones.

Debido tanto a las peculiaridades de su piel como por el efecto “delator” que el envejecimiento y los hábitos de vida tienen sobre él, el contorno de ojos es la “niña” de los cuidados cosméticos. Si hay alguien que, independientemente de la edad que tenga, aún no se ha concienciado sobre lo importante que es proporcionar a esta zona los cuidados cosméticos que necesita; ahí van unas cifras y datos de lo más “persuasivos” y que recuerdan los especialistas de los laboratorios SVR: su piel es 5 veces más fina que la del resto del rostro, por lo que necesita productos y cuidados especiales, sobre todo a partir de los 25 años (que es el momento en el que aparecen los primeros signos de la edad).

A esta vulnerabilidad “de base” hay que añadir que está sometida a un trabajo muy intenso, ya que parpadeamos 15.000 veces al día; lo que implica poner en acción más de 22 músculos, 14 de los cuales se activan cada 10 segundos. Y, por si fuera poco, a los parpadeos se suma el sobresfuerzo derivado de los gestos en las que esta zona está implicada; las expresiones faciales y la acción de factores externos como la exposición a la luz azul de las pantallas y las agresiones climáticas.

Esta sobrecarga a la que está sometido a diario el contorno de ojos se manifiesta en una serie de signos claramente identificables: ojeras, bolsas, arrugas, falta de firmeza…

Mascarilla y otros elementos COVID: nuevos “frentes” a batir

A toda esta relación de “atacantes” del buen estado del contorno de ojos se ha unido en los últimos meses un nuevo elemento que ha pasado a formar ya parte de nuestra cotidianeidad: la mascarilla. Tal y como explica el doctor Leo Cerrud, experto en Medicina Estética; “se trata de la zona más expuesta por culpa del uso de la mascarilla y, de hecho, el hundimiento de las ojeras ha pasado a ser una de las mayores preocupaciones estéticas en la actualidad”. Y es que según comenta el experto, la sensación generalizada es que las ojeras parecen marcarse más que nunca. Pero los efectos colaterales de la pandemia sobre esta zona van más allá de la estética, afectando también a la salud ocular.

Así lo han reflejado los resultados de la encuesta “Primer aniversario del confinamiento: Radiografía física y mental de la población un año más tarde”, elaborada por los expertos de la plataforma Top Doctors, y que revelan que el 60% de los encuestados aseguran que ven peor, sienten la vista cansada, notan los ojos más llorosos y experimentan picor con más frecuencia, como consecuencia principalmente de la pérdida de continuidad en las revisiones oftalmológicas, la falta de actividad al aire libre y el uso excesivo de pantallas, tanto por ocio como por necesidades del teletrabajo (reuniones vía zoom y demás).

 “Lo que más está aumentando en el último año en las consultas son los problemas de ojo seco, con sensaciones de escozor, picor y enrojecimiento, cansancio ocular y visión borrosa”. Explican los oftalmólogos Daniel y Álvaro Villoria, miembros de Top Doctors.

Efectos visibles: no todo es ojera

 Contorno de ojos, cuidar la nueva “sonrisa”

Aunque el principal objetivo de todos los cuidados cosméticos y estéticos que se aplican en esta zona son las ojeras, en “genérico”; es muy importante distinguir este problema de los otros efectos que todos los factores implicados en la “sobrecarga” tienen sobre el contorno de ojos. “Hay que diferenciar fundamentalmente entre ojera, bolsa, surco y flacidez. Cada una tiene un tratamiento diferente, aunque por lo general suele presentarse más de uno de estos efectos o incluso todos a la vez”; dice el doctor Leo Cerrud:

-Ojeras. Su “seña de identidad” es una sombra negra o violácea bajo los ojos. Están causadas por una microcirculación alterada que provoca el bloqueo del suministro de nutrientes y la obstrucción de las toxinas. “Su aparición está muy relacionada con la herencia genética (sí, son hereditarias) y la raza (la mediterránea tiende a un exceso de hiperpigmentación). Además de con la falta de sueño, diversas enfermedades o malos hábitos de vida”, dice Cerrud.

-Bolsas. Básicamente, se forman como consecuencia de una acumulación de agua y grasa no eliminada debido a un funcionamiento deficiente del sistema linfático. Una alteración que actúa “en tándem” con los efectos derivados del proceso de envejecimiento. “La inflamación o hinchazón bajo los ojos es frecuente a medida que envejecemos debido a que los tejidos se debilitan. Además, la grasa, que ayuda a ‘sostener’ los ojos, puede trasladarse a los párpados inferiores; lo que hace que se vean hinchados y que acaben luciendo con un exceso de grasa o de agua, debido a la retención de líquido”, comenta el experto.

-Arrugas y surcos. Las arrugas típicas del contorno -las “patas de gallo”- son una consecuencia directa de la gesticulación y demás movimientos a los que sometemos a esta zona. De hecho, son la primea “huella” del paso del tiempo en aparecer. La pérdida de hidratación y de elasticidad de la piel no solo favorecen su aparición sino que hacen que sean más evidentes. En cuanto a los surcos, el doctor Cerrud explica que se trata de hendiduras que se forman entre el ojo y la mejilla, produciendo una sombra o desnivel.

-Flacidez. Leo Cerrud la define como “el exceso de piel sobrante debajo del ojo, que abarca desde el párpado inferior hasta el surco lagrimal”. Tiene su origen en la falta de firmeza consecuencia directa del envejecimiento natural de la piel; que a su vez provoca pérdida de elasticidad y que se ve acentuada por el cansancio y el efecto de la gravedad al final del día.

Soluciones para el contorno de ojos: tratamientos (e ingredientes) a medida

Los productos específicos para el contorno de ojos tienen características similares –textura ligera, hipoalergénicos, etc.- Pero en función del problema específico para el que hayan sido formulados incorporarán ingredientes distintos. Y lo mismo ocurre con los distintos tratamientos médico-estéticos diseñados para esta zona. “En el caso de las ojeras, se emplea cosmética formulada con ingredientes como la vitamina K, el ácido retinoico, la vitamina C y la cafeína. Esta combinación de activos es efectiva para aclarar la ojera típica, esto es, la que tiene un tono violáceo o negruzco, sin surco, sin bolsa o sin flacidez”; comenta el doctor Cerrud.

La eliminación total de las bolsas sólo se consigue de forma quirúrgica, “pero a nivel cosmético existen activos que las atenúan, como: la cafeína, el árnica, el ruscus, el castaño de indias y el té verde”, apunta el experto.

En cuanto a los problemas derivados directamente de la pérdida de elasticidad (arrugas, flacidez y surcos), los ingredientes más habituales para tratarlos son el ácido hialurónico, la cafeína y la vitamina K, entre otras.

Retinol, sí o no

Una de las cuestiones que suscitan más dudas sobre la composición de los productos específicos para esta zona es si deben o no incluir retinol. Elisabeth San Gregorio, directora técnica de Medik8 (www.medik8.es). Aclara que, si bien se trata de una zona sensible, no hay porqué prescindir de los beneficios que aportan los retinoides: “de hecho, son ingredientes tremendamente positivos para tratar la pigmentación o las arrugas y líneas finas de esta área facial, ya que entre sus efectos se encuentran la aceleración de la renovación de la piel, mejorando la síntesis de colágeno y elastina. Su inclusión en productos específicos para el contorno de ojos implica que se han empleado de forma adaptada a una zona tan especial como ésta y, por tanto; que son seguros”.

Por otro lado, las fórmulas más novedosas están diseñadas específicamente para combatir los “nuevos agresores” del contorno de ojos. Es el caso, por ejemplo, del nuevo producto de Endocare Radiance. Que incorpora una novedosa tecnología antipolución que previene y repara los daños causados por factores contaminantes de distinto tipo (ozono, humo del tabaco…) y por la luz artificial emitida por los dispositivos digitales.

También es cada vez más frecuente la incorporación de aplicadores con punta de masaje (de metal o cerámica). Que tienen un doble objetivo: proporcionar un efecto frío, que ayuda a descongestionar la zona y “refresca” la mirada; y facilitar la aplicación de un micromasaje, para mejorar la circulación de la zona.

Cosméticos específicos: por qué y cómo usarlos

Aunque para una “emergencia” y de forma puntual (por ejemplo, para calmar la excesiva sequedad o sensación de tirantez de la zona). Se puede extender al contorno de ojos la hidratante facial; (lo que supone vulnerar uno de los principales “preceptos” de la aplicación de los productos cosméticos, pero es mejor a no usar nada). Siempre, siempre, siempre se debe utilizar cosmética específica en esta zona. Ya hemos visto que se trata de una piel más fina y delicada, pero, además, tiene un nivel de pH distinto al del resto del rostro, de ahí que una crema que no sea específica. (Por muchos activos antiedad que incluya) nunca proporcionará los mismos beneficios ni efectos, ya que no está diseñada para las necesidades concretas del contorno de ojos.

¿Cuándo empezar a usarlos? A partir de los 25-30 años. “Lo mejor es iniciar su uso regular a partir del momento en que se empiezan a percibir las primeras arrugas en la zona.

Por tanto, las pieles jóvenes deben empezar a incluir este tipo de cosmética en sus rutinas no sólo para prevenir el envejecimiento sino también para beneficiarse de la importante mejora que estos productos consiguen en el aspecto de sus primeras arrugas, bolsas y ojeras”, comenta la dermatóloga Cristina García Millán, del Grupo Pedro Jaén (www.grupopedrojaen.com), quien detalla las características que definen al producto de contorno de ojos perfecto: “Lo primero, tiene que ser eficaz para descongestionar la zona, reducir las líneas de expresión, disminuir arrugas, bolsas y ojeras, y unificar el tono de la piel. Para ello, debe poseer una rápida capacidad de penetración, ser rico en factores de hidratación y de nutrición y contener principios activos con efecto reafirmante y antiarrugas, para así aportar más fibras de sostén a la fina dermis de esta zona”.

En cuanto a la forma de aplicar estos productos, hay unas pautas a seguir para optimizar sus efectos:

  1. Primero y fundamental, asegurarse de que la piel está totalmente limpia y desmaquillada. Los dedos con los que se van a aplicar también deben estar limpios, sin restos de maquillaje o de otros productos.

2.Después, aplicar unas gotas o una pequeña cantidad de producto y distribuirlo por la zona a tratar de dentro hacia afuera (esto es, desde el lagrimal hasta el lateral). Desde siempre se ha recomendado hacerlo dando pequeños golpecitos (para activar la microcirculación y favorecer la penetración del producto) con el dedo anular. La razón de utilizar este dedo es que éste, al tener menos fuerza, ejerce menos presión, algo importante teniendo en cuenta lo sensible de esta área facial, “pero en la práctica sirve cualquier dedo, siempre que se tenga cuidado con la presión.

Asimismo, las personas que retienen líquidos (un problema directamente relacionado con la aparición de bolsas), es mejor que sustituyan los toques suaves por una técnica de arrastre (posar el dedo y ‘arrastrar” suavemente desde el lagrimal hasta la sien) ya que fomenta el drenaje linfático y, por tanto, favorece la desinflamación”, comenta Raquel González, directora de educación de Perricone MD (www.perriconemd.es).

3.Importante: extender el producto tanto en la “ojera” como en el párpado. Aunque hay líneas que ofrecen opciones específicas para el contorno de ojos superior e inferior, la mayoría de estos productos se pueden -y se deben- utilizar en ambas zonas, contrariamente a lo que suele hacerse. Como explica Cristina García Millán, aplicar el producto en ambas áreas reactiva la circulación sanguínea y mejora el aspecto general de todo el contorno de ojos.

4. Un truco final: “recomiendo a mis pacientes aprovechar el exceso de producto que queda entre los dedos una vez aplicado por todo el contorno de ojos para depositarlo en otras zonas como las arrugas que se forman en la comisura y la parte superior del labio, así como en las arrugas de la frente, especialmente en las que se forman en el entrecejo”, dice la dermatóloga.

Y por si fuera poco… llegó el “glasscné”

Tras el maskné, que es el nombre oficial con el que ya se conoce la aparición de granos y otras alteraciones cutáneas derivadas del uso continuo de la mascarilla. Se perfila la llegada de un nuevo problema cutáneo facial, éste relacionado directamente con la zona del contorno de ojos: el “glasscné”, término resultado de la conjunción de glasses (gafas en inglés) y el acné y que Elisabeth San Gregorio define como “un brote de imperfecciones derivado del uso de gafas por diferentes motivos”. Tal y como señala esta experta, suele ocurrir por una acumulación de impurezas y una falta de oxigenación de la piel. “Los puntos de apoyo de las gafas pueden producir sudoración y si, sumado a ello, hay depositado en el tejido cutáneo maquillaje; por ejemplo, es fácil que los folículos se congestionen, dando lugar a un brote o granito”.

Por suerte, prevenir su aparición es relativamente sencillo, como comenta Estefanía Nieto, directora técnica de Omorovicza. (www.purenichelab.com/marcas/omorovicza): “conviene hacer una doble limpieza, teniendo en cuenta esta región de alrededor de la nariz y del contorno de los ojos, así como exfoliar periódicamente, siempre con productos ricos en hidroxiácidos y no con un exfoliante granulado, ya que se trata de una zona delicada. Un consejo a tener en cuenta es aplicar mayor cantidad de maquillaje en las zonas donde la gafa puede tocar directamente la piel: el hueso superior nasal, la cuenca de los ojos (si son gafas muy grandes), etc.”.

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Redacción Consejos

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