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Los primeros cuidados del bebé son muy básicos y no debemos tenerle miedo, ellos mismos nos irán diciendo qué y cómo debemos hacerlo, solo hay que aprender a escucharlos. En ese camino, Dayana Jácome Celi, farmacéutica experta en el cuidado del recién nacido, te va dando la pauta.

Si estás leyendo esto es porque pronto vas a ser madre o acabas de serlo, así que enhorabuena mamá, enhorabuena porque acaba de nacer una preciosa mamá lista para dar lo mejor a su bebé. En estos momentos todo nos parece poco y queremos saberlo todo en lo que se refiere al cuidado. Tranquila, no todas tenemos ese magnífico instinto del que hablan, eso llega muchas veces con el tiempo y la maravillosa convivencia. Con estos sencillos aliviarás tus preocupaciones.

Es tan vulnerable…
Las dudas más frecuentes

¿Cuáles son las dudas más habituales de los padres y madres sobre la salud de sus hijos? La respuesta a esta pregunta se encuentra en la Guía práctica sobre consultas pediátricas frecuentes: GUIA PARA PADRES, un documento de consenso en cuya elaboración han colaborado farmacéuticos comunitarios y pediatras pertenecientes a la Sociedad Española de Farmacia Familiar y Comunitaria (SEFAC) y la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPap). Entre las consultas más habituales que recoge el documento pueden destacarse las relacionadas con el dolor e infecciones (sobre todo patología dentaria, infecciones respiratorias, fiebre…) y la nutrición pediátrica (especialmente la alimentación en los dos primeros años de vida). Este tipo de consultas puede suponer hasta el 40 por ciento de las realizadas en las farmacias, seguidas de las relacionadas con el cuidado de la piel del recién nacido. Dayana Jácome desgrana las más frecuentes:

¿Qué es el meconio?

Las primeras caquitas del recién nacido son negras y muy pegajosas, ¡no os asustéis! Se llama meconio y es normal que se elimine en las primeras 24 horas de vida. Estas cacas se harán luego más verdosas para posteriormente tomar ya un aspecto amarillento, líquido y grumoso.

  • ¿Cómo cuido su cordón umbilical?

Con agua y jabón suele ser suficiente, muchas veces aconsejamos alcohol de 70º porque ayuda a secar más rápido o clorhexidina al 0.1% como antiséptico. Pero lo importante es mantener la zona limpia y seca. Se puede mojar sin problema, así que sí “le podéis bañar”. Lo único que no debe usarse son productos con povidona yodada ya que pueden alterar el tiroides del recién nacido. Se cae solo en los primeros 10 días, y solo debemos estar atentos a que no presente mal olor, enrojecimiento, edema o secreción, en cuyo caso habría que acudir al pediatra, ya que podría haberse producido una onfalitis o infección del ombligo y de los tejidos que lo rodean. Normalmente, el aspecto del cordón umbilical según van pasando los días, adquiere un color negruzco, como una herida que se está cicatrizando. Tranquilos, no les duele. La mercromina puede provocar eccemas y, debido a su color puede ocultar signos de infección o inflamación. Tampoco se recomienda la aplicación de polvos de talco en la zona, ya que pueden favorecer la aparición de granulomas o que se seque muy rápido, con riesgo de hemorragias y onfalitis.

  • ¿Le tengo que poner manoplas para que no se arañe? ¿Cuándo puedo cortarle las uñas?

No se recomienda poner manoplas, ellos necesitan tener las manos libres, porque a través de sus manos van conociendo el mundo, necesitan tocarnos, tocarse, así que déjale libertad. Puedes cortarle las uñas cuando quieras, se aconsejan limas de cristal o tijeras de punta roma para evitar accidentes. No les duele.

  • Y el baño, ¿debo bañarle todos los días?

En realidad, no es aconsejable bañarles todos los días, ni los adultos deberíamos hacerlo, ya que con cada baño arrastramos las bacterias naturales que tenemos en la piel, y como consecuencia tenemos muchas patologías dermatológicas. Lo mejor es bañarles cada dos o tres días y asear sus partes íntimas a diario, pues su cuerpo no suda, así que realmente no lo necesitan. No todos se relajan con un baño.

  • ¿Qué cremas debemos usar?

Los primeros días después del baño sí sería aconsejable usar una crema, pero después no es realmente necesario, salvo que tengan alguna patología de la piel y su pediatra así lo indique. Lo que sí es importante hacer cambios frecuentes de pañal, como mínimo después de cada toma. La limpieza de la zona se puede hacer con agua tibia o un jabón suave y algodón. Después se secará exhaustivamente y se aplicará una pomada o pasta al agua que sirva de barrera protectora entre la piel y el pañal. Una crema barrera protege de irritaciones al mantener la zona aislada de la humedad y evitar el contacto con sustancias orgánicas irritantes. Estas cremas llevan agua, glicerina, talco y óxido de zinc (pasta al agua). Conviene comprobar que no lleven sustancias sensibilizantes como lanolina, extractos de plantas, bálsamo del Perú o conservantes. En caso de que haya dermatitis del pañal, un proceso cutáneo, irritativo e inflamatorio que se produce en la zona cubierta por el pañal, esto se debe a una interacción de múltiples factores: la piel se irrita con la orina, las heces, la humedad, la fricción, el contacto con otras sustancias (detergentes, perfumes…) y el aumento del pH en la piel del área del pañal. En estos casos, según recoge la Guía práctica sobre consultas pediátricas frecuentes: GUIA PARA PADRES el mejor tratamiento es una buena prevención: usar pañales superabsorbentes, mantener la zona seca y limpia con cambios frecuentes de pañal, dejar la zona al aire algún rato, limpiar la piel con agua tibia o jabón ácido o neutro, evitar las “habituales” toallitas limpiadoras con detergentes y perfumes y usar una pasta al agua con óxido de zinc. En las dermatitis más severas se utilizan cremas con corticoides de baja potencia. Si hay sobreinfección por hongos se aplica una crema antifúngica.

  • Tiene costra láctea, ¿qué hago?

La Guía práctica sobre consultas pediátricas frecuentes: GUIA PARA PADRES define la costra láctea, también llamada dermatitis seborreica, como una dermatosis inflamatoria frecuente caracterizada por la aparición de áreas enrojecidas con descamación de consistencia más o menos grasa, localizadas en zonas seborreicas (surco nasogeniano, conductos auditivos, detrás de las orejas, el borde del pelo, frente y cejas, región centro-torácica y grandes pliegues). Algunas veces, la piel puede llegar a agrietarse y supurar un líquido amarillento o transparente. Cuando se manifiesta entre las dos primeras semanas de vida y los tres meses de edad, en forma de placas localizadas en el cuero cabelludo, se llama costra láctea, de evolución benigna y que a menudo cura espontáneamente. Por ello los profesionales sanitarios son cautos en el tratamiento a escoger, teniendo en cuenta las especiales características de la piel del bebé. Muchas veces la simple aplicación de vaselina pura no perfumada o de aceites (interesante el uso de aceite de borraja) durante 1 ó 2 horas permite reblandecer las placas, que se irán desprendiendo de forma manual. También son muy eficaces y menos engorrosas las lociones de keluamida al 15% que ayudan a eliminar las placas sin manchar tanto. ¿En qué casos debería llevar a mi hijo al pediatra o consultar con el farmacéutico? Cuando haya picor o las placas no tengan el aspecto característico de la costra láctea, o bien las lesiones no mejoran o empeoran a pesar del tratamiento; cuando pueda existir sobreinfección por hongos o bacterias; cuando haya manifestaciones no cutáneas: alteraciones en el crecimiento, alteraciones gastrointestinales (diarrea).

  • Y la ropa, ¿cómo le vestimos?

Durante los primeros 15 días ellos no regulan su temperatura corporal, lo ideal es tenerlos en brazos, además lo piden, y si damos lactancia materna a demanda más. No se están mal acostumbrando ni nos están tomando el pelo, es su necesidad. Pero entiendo que no siempre se puede, así que una manera de medirlo, es ponerles una capa fina mas que nosotros, no nos pasemos. Para saber un poco si tienen frío o calor podemos tocarles detrás de la nuca o espalda; las manos y los pies no son buenos referentes.

  • Algo que debes conocer: el cólico del lactante. A lo mejor ya te suena, si tienes otro bebé, pero es algo que se ha vuelto muy popular en la cultura occidental, donde nos empeñamos en “enseñar a nuestros bebés a estar separados de nosotros en una cuna, cama, o carricoche”. Se desconoce exactamente su causa, incluso descartan la posibilidad de algún dolor, pues los pediatras le dan este nombre cuando el bebé llora por más de 3 horas seguidas, al menos 3 veces a la semana, siempre a la misma hora, sin otra causa aparente. Existen distintos grados, y esto lo puede valorar un fisioterapeuta especialista en bebés bajo un test. Normalmente es frecuente en bebés prematuros, bebés que tengan un mal agarre al pecho si se da lactancia materna, bebés que toman leche de fórmula y bebés que comen con ansiedad. Se puede solucionar, mejorando ese agarre, con porteo ergonómico, con protocolos de masajes, bañeras anti cólico o uso de calor local.
  • Qué es la prueba del talón. La prueba del talón (PT) es un análisis de sangre que se realiza, en la actualidad, a todos los recién nacidos (RN) para detectar y tratar precozmente determinadas enfermedades metabólicas (EM) como hipotiroidismo; fenilcetonuria; CADD (Deficiencia de acil-CoA deshidrogenasa de cadena media); CHADD (Deficiencia de 3-hidroxiacil-CoA deshidrogenasa de cadena larga); acidemia glutárica tipo 1; fibrosis quística y anemia de células falciformes. Esta prueba permite, en muchos casos, dar un consejo genético a la familia y en las primeras fases de la enfermedad, dar una dieta o un tratamiento de sustitución u otras medidas que mejoren el pronóstico natural de la enfermedad.

Ictericia: ¡A LA LÁMPARA!

Según explican desde la Asociación Española de Pediatría (AEPED), la ictericia es la coloración amarilla de la piel y mucosas debida al aumento de bilirrubina en la sangre, que en los bebés recién nacidos se produce al romperse el exceso de glóbulos rojos con el que nacen, provocando ese aumento de la bilirrubina que se elimina por el hígado y por la orina. Algunos bebés alimentados con leche materna pueden presentar una ictericia después de la primera semana debido a sustancias de la leche que aumentan la bilirrubina en la sangre, aunque cede al aumentar las tomas. En el caso de que la ictericia se produzca por una inmadurez del hígado que hace que aumente la bilirrubina los primeros días, hablamos de ictericia fisiológica, más frecuente en bebés prematuros y en los de bajo peso. En el caso de haber una enfermedad subyacente hablamos de ictericia patológica.

Cuando las cifras de bilirrubina son altas hay que ingresar al recién nacido. Si las cifras de bilirrubina son muy altas, el exceso de bilirrubina puede acumularse en el cerebro y causar daños (sordera, parálisis cerebral…). El tratamiento es la fototerapia, colocando al bebé bajo una lámpara o sobre un colchón de luz ultravioleta con protectores oculares para evitar que esta luz dañe la retina. En los casos de ictericia patológica, a veces la fototerapia no es suficiente y hay que realizar una exanguinotransfusión, que consiste en sacar sangre a través de la vena umbilical y reemplazarla con sangre de un donante compatible.

Hay que preocuparse si aparece el primer día o se prolonga más allá de los 15 días de vida; si va en aumento; si el bebé tiene dificultad para comer o presenta signos de deshidratación (lengua seca, no orina, ojos hundidos…), irritabilidad, somnolencia excesiva o mal aspecto; tiene fiebre, orinas muy oscuras o deposiciones blancas.

Otras lesiones muy comunes

  • Descamación: es muy común que los recién nacidos presentan una descamación de la piel durante sus 24-48 horas de vida. Esta descamación se suele iniciar en los tobillos, manos y el tronco, pudiéndose extender de forma gradual. Una curiosidad es que mientras los prematuros no tienen la descamación hasta las 2-3 semanas de vida, en los posmaduros suelen nacer con una descamación mayor e incluso grietas.
  • Vérnix caseoso: es una sustancia blanca que puede cubrir toda la piel del recién nacido. Suele estar más concentrado en axilas, ingles y en los genitales femeninos y se suele secar y desprender en las primeras horas de vida, salvo en los genitales femeninos, donde es muy persistente.
  • Lanugo: el lanugo es un vello suave, largo y fino de color claro que crece sobre los hombros, orejas y dorso entre las semanas 13 y 16 de gestación. La función del lanugo es proteger la piel de las sustancias que pueden irritarla y que están presentes en el líquido amniótico. Mantiene la temperatura corporal, como barrera contra el frío y la humedad y evita la deshidratación. Normalmente desaparece de forma natural antes de que el bebé nazca, sobre la semana 40 de gestación y por eso es común en los bebés prematuros.
  • Cutis marmorata: es la piel de aspecto moteado, reticulado o en red, de color azulado. Se da sobre todo en el tronco y extremidades. Se trata de una respuesta normal al llanto o a la baja temperatura. Con el frío, las manos, pies y labios pueden tomar una coloración azul violácea que se llama acrocianosis. Estos cambios van desapareciendo a medida que el niño se hace mayor.
  • Eritema tóxico-alérgico: es la erupción más con manchas de 1-3 mm que pueden formar pústulas (“granitos de pus”), rodeadas de un halo rojo. Aparecen entre el primer y el tercer día de vida. Se localizan en cualquier zona, sobre todo en tronco. Pueden durar varios días, hasta semanas, y se van de forma espontánea. No se sabe cuál es la causa y no requiere tratamiento.
  • Milia: es un grupo de pápulas de color blanco perlado o amarillento de 1 a 2 mm de diámetro que aparecen en la cara. Es más frecuente en las mejillas, la frente y la barbilla. Se da en el 40% de los recién nacidos a término. A veces puede haber milia dentro de la boca, esto se llaman perlas de Epstein o nódulos de Bohn. El 85% de los recién nacidos los tienen, sobre todo en el paladar. La milia se resuelve sola en el plazo de un mes. Las perlas de Epstein pueden tardar varios meses en desaparecer.
  • Melanosis pustulosa neonatal: son pequeñas pústulas que se rompen con facilidad y dejan un collarete de escama fina y manchas oscurecidas. Puede haber pocas o muchas lesiones y afectan a cualquier parte de la piel incluidas las palmas de las manos, plantas de los pies y cuero cabelludo. Las pústulas duran 48 horas, pero las manchas oscurecidas pueden durar varios meses. La causa es desconocida.
  • Mancha salmón: es muy frecuente, se da en cerca del 50% de los recién nacidos. Es una lesión de color rojo claro (salmón). Su localización más frecuente es la nuca, frente, nariz y labio superior. Suele desaparecer durante el primer año de vida, pero puede persistir en las que afecta a la nuca («picotazo de cigüeña»).
  • Mancha mongólica o de Baltz: se da sobre todo en bebés de piel oscura y orientales. Son manchas de color azul, gris o negro, que se dan fundamentalmente en la zona lumbo-sacra, aunque pueden estar en nalgas, dorso y extremidades. Están presentes al nacer o aparecen durante los primeros días. El color se estabiliza en la lactancia y suele desaparecer antes de los 10 años. En un 3% pueden continuar en la edad adulta.  

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