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Las infecciones víricas respiratorias, como la gripe, los resfriados, y cómo no, la COVID-19, se propagan por el aire a través de los aerosoles, que pueden acumularse en los espacios interiores con mala ventilación y permanecer allí durante horas. Este invierno, el objetivo es impedir que se asienten. Hagámosle la vida difícil entre todos.

Este invierno, regular la ventilación para combatir la transmisión de enfermedades por vía aérea, como la covid-19, las gripes y los resfriados, va a ser fundamental. Así lo afirma la comunidad científica, que repite esta frase como un mantra: “las infecciones víricas respiratorias, como la gripe, los resfriados y la COVID-19, se propagan por el aire a través de los aerosoles, que pueden acumularse en los espacios interiores mal ventilados y permanecer allí durante horas. Por lo tanto, se pueden prevenir mejorando los sistemas de ventilación interior”. Así lo ha afirmado un grupo internacional de 40 especialistas en virología, medicina, aerosoles, calidad del aire y ventilación de 14 países, en un artículo publicado en la revista Science. Estos expertos han hecho un llamamiento urgente a mejorar la regulación de la ventilación y abogan por un «cambio de paradigma» en la lucha contra patógenos transmitidos por el aire, denunciando que las normas de sistemas de ventilación en casi todos los países siguen siendo insuficientes para prevenir infecciones.

La ruta por el aire de los “virosoles”

Los “virosoles” son los aerosoles cargados de virus. Son menores de 100 µm, y la mayoría incluso no supera las 5 µm, lo que les permite profundizar en las regiones bronquiolares y alveolares y depositarse allí. De hecho, los estudios indican que los virus están más presentes en aerosoles de menos de 5 µm. Se expulsan al respirar, hablar, cantar, gritar, toser y estornudar. Según nos explicaba el doctor Lorenzo Armenteros en una entrevista, “en el transcurso de una conversación o tras un estornudo o una tos se forman microaerosoles o microgotitas que pueden contener el virus en el aire. Es decir, los virus pueden mantenerse “flotando” en forma de aerosoles, sobre todo en espacios cerrados y con poca ventilación. Y a medida que hay más personas en un determinado espacio, más posibilidad hay de que se formen estos aerosoles, pasen al aire y sean llevados por la corriente con la calefacción, generando distintas situaciones en función del tipo de aire: en unos casos generan corrientes circulares y en otros una corriente de entrada y salida para enfriar o calentar toda la sala, comprobándose en varios estudios que, en el caso de la COVID-19, en el lugar donde se generaba la corriente había más contagios”. Esto es también extrapolable a los virus de la gripe y el resfriado y para su prevención, por tanto, son esenciales una buena ventilación filtración con purificadores HEPA (siglas en inglés de filtrado de partículas de alta eficiencia) para evitar la recirculación y reducir así la transmisión aérea.

Prevenir la gripe

Según refleja un documento elaborado por el Grupo de Trabajo en prevención de las enfermedades Infecciosas de la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (SEMFyC), la gripe está producida por un virus del tipo ARN, que se transmite vía aérea por los aerosoles que se expulsan al hablar, toser o estornudar, o por contacto con las mucosas en superficies contaminadas (al compartir utensilios de comida, por ejemplo). Puede contagiar desde un día antes del inicio de los síntomas hasta más de una semana después de su misión. El periodo de incubación es de uno a cuatro días. Los síntomas de la gripe suelen iniciarse con fiebre, dolores musculares, malestar general, molestias de garganta y tos seca. La mayoría se recupera sin tratamiento específico en una o dos semanas, aunque en ocasiones se pueden producir complicaciones respiratorias como neumonías, otitis, bronquitis, sinusitis, o se puede producir el empeoramiento de alguna enfermedad crónica de base, como el asma, la bronquitis crónica, la diabetes, insuficiencia cardiaca o renal, etc.

Una vacuna cada año y en octubre

El virus influenza responsable de la gripe tiende a cambiar continuamente para evitar la inmunidad adquirida por el huésped, y precisamente por eso hay que fabricar una vacuna distinta cada año. El momento de administrarla es justo antes de la aparición de las epidemias anuales, que en las regiones templadas del hemisferio norte se producen en los meses de invierno, generalmente entre noviembre y marzo. De ahí que las campañas de vacunación se inicien en octubre. Es importante tener en cuenta que la gripe provoca una enfermedad sistémica y no solo respiratoria, que produce una respuesta inflamatoria general, participando en la aparición de algunas complicaciones de enfermedad cardiovascular como ICTUS y cardiopatía isquémica. Además, la vacuna de la gripe podría reducir complicaciones graves relacionadas con la COVID-19 como los eventos tromboembólicos, según sugieren los resultados de un estudio observacional en más de 70.000 pacientes de varios países del mundo. Por lo tanto, la vacunación antigripal es eficaz para la reducción de casos e ingresos por estas causas.

VACUNA SÍ

En general, la indicación de la vacuna es para: mayores de 60 años; personas de cualquier edad con una condición clínica con alto riesgo de complicaciones; quienes pueden transmitir la gripe a individuos con alto riesgo; mujeres embarazadas, y otros grupos (sanitarios, trabajadores en servicios públicos esenciales, etc.).

VACUNA NO

No deben vacunarse las personas que hayan tenido una reacción alérgica severa a una vacuna antigripal anteriormente. Tampoco los niños menores de 6 meses. En caso de padecer fiebre alta por una enfermedad aguda, debe retrasarse la vacunación. Las personas con antecedentes de reacción alérgica severa al huevo, pueden vacunarse con cualquier preparado de vacuna antigripal, pero deben hacerlo en un centro sanitario y bajo supervisión médica

Prevenir el resfriado

El resfriado común es una infección leve de las vías respiratorias (nariz, faringe y cuerdas vocales) causada por virus de la familia de los rinovirus. Se contagia de persona a persona por contacto con las gotitas de la tos o estornudos, y también a través de las manos. Produce mocos, taponamiento nasal, dolor de cabeza, de garganta, lagrimeo, tos. No suele presentarse fiebre y si la hay, no suele ser alta. Aunque suele empezar por la nariz y vías respiratorias altas, en ocasiones puede bajar a los bronquios. Generalmente se cura sin tratamiento a los pocos días, aunque la tos puede persistir más tiempo.

La diferencia está en la intensidad de los síntomas

GRIPERESFRIADO
Virus responsable: virus InfluenzaVirus responsable: rinovirus
Mucho más intensa y debilitanteProvoca una sintomatología más suave
El periodo de incubación es de 48 horas con una variación entre uno y cuatro díasEl período de incubación oscila entre las 24 y las 72 horas después del contagio, siendo lo habitual un período de 48 horas.
Aparece súbitamente y sus síntomas pueden durar una o dos semanasLlega de forma gradual y tiene una duración más corta
Sus síntomas son dolores musculares, malestar general, molestias de garganta y tos seca.Produce mocos, taponamiento nasal, dolor de cabeza, de garganta, lagrimeo, tos.
Fiebre moderada o alta durante tres días o másApenas provoca fiebre, o si lo hace es muy baja
Las molestias van un poco más allá, provocando dolores musculares moderados o intensos, escalofríos y fatigaGenera malestar general y cansancio
Puede producir complicaciones respiratorias como neumonías, otitis, bronquitis, sinusitisRaramente produce complicaciones

ENEMIGOS A ABATIR

  1. El frío: el frío provoca una disminución de la capacidad defensiva de las mucosas de las vías aéreas superiores. Diversos estudios han demostrado que el rinovirus, principal responsable de los resfriados, se reproduce mejor en el ambiente más fresco de la nariz que a la temperatura superior de los pulmones, mientras que el virus de la gripe influenza se ve beneficiado por las bajas temperaturas y el aire frío y seco del invierno, permitiéndole sobrevivir durante más tiempo y dificultando que la mucosidad de las fosas nasales lo limpie. Además, las bajas temperaturas hacen que nuestras defensas bajen y resulten menos eficaces a la hora de combatir los virus.
  2. El tabaco y el alcohol: debilitan el sistema inmune y pueden agravar síntomas como la tos y el dolor de garganta.
  3. La falta de higiene: no lavarse las manos con frecuencia ni usar pañuelos de papel al toser y estornudar favorece que el virus pase a través del aire a otras personas. También una buena higiene de la nariz favorece la protección de la mucosa nasal contra las agresiones exteriores (frío, alérgenos, atmósferas secas, contaminación, etc.) y ayuda a garantizar su función respiratoria. Son muy recomendables los lavados con soluciones ricas en sales minerales y oligoelementos marinos como el agua de mar isotónica (indicada en bebés, nunca prematuros, niños y adultos, para la higiene diaria de las fosas nasales y para humidificar la mucosa nasal seca) o hipertónica (para la misma población, para la limpieza de las vías nasales y la descongestión de la nariz taponada seca). También es conveniente lavar los ojos, si hay lagrimeo, con suero fisiológico estéril. También hay que evitar el contacto con personas que presenten síntomas respiratorios y compartir cubiertos, vasos, objetos personales de higiene o aseo.
  4. La deshidratación: es imprescindible mantenerse perfectamente hidratado, sobre todo porque el paciente con gripe suele tener fiebre y se deshidrata con más facilidad. Los expertos recomiendan especialmente beber mucha agua, aunque también es saludable ingerir caldos, zumos (ricos en vitamina C), etc.  Si nuestras mucosas están hidratadas, facilitaremos la acción de nuestras defensas.
  5. La falta de ventilación: permanecer mayor tiempo en lugares cerrados, poco ventilados y secos, las posibilidades de sufrir un resfriado aumentan.
  6. Falta de sueño: dormir bien es fundamental para reponer fuerzas y potenciar nuestro sistema inmunológico. Evitar el estrés y dormir al menos 7 horas es fundamental para estar fuertes.

Los tratamientos

  1. Tanto en la gripe como en el resfriado, el tratamiento indicado para aliviar el dolor, el malestar o la fiebre son medicamentos analgésicos y antitérmicos tipo paracetamol o antiinflamatorios.
  2. Medicamentos para mejorar los síntomas catarrales, como los antitusivos o los descongestionantes.
  3. Líquidos abundantes y, si es necesario, un expectorante para ayudar a eliminar la mucosidad.
  4. Descanso. Dormir durante las horas adecuadas acelera la recuperación de los pacientes con gripe o resfriado.
  5. Nunca antibióticos. Los antibióticos no mejoran los síntomas ni aceleran la curación ya que no son efectivos frente a enfermedades producidas por virus.
  6. No dar aspirina a niños ni adolescentes.

VRS: una llamada a la prudencia

El virus respiratorio sincitial (VRS) es una enfermedad viral también muy común en los meses de invierno. Por lo general, causa síntomas leves parecidos al resfriado, pero puede provocar infecciones pulmonares graves, especialmente en bebés, adultos mayores y personas con alto riesgo. Estas infecciones incluyen bronquiolitis (inflamación de las pequeñas vías respiratorias del pulmón) y neumonía (infección de los pulmones). Sus síntomas son congestión nasal, falta de apetito, tos, estornudos, fiebre y sibilancias. En bebés muy pequeños, se produce irritabilidad, disminución de la actividad y dificultad para respirar.

Debido a que la pandemia de COVID-19 ha ocasionado un cambio significativo en la epidemiología del Virus Respiratorio Sincitial (VRS), con aparición de brotes importantes de casos fuera de la temporada habitual (otoño/invierno) en nuestro entorno, este año, la Sociedad Española de Neonatología (SENEO), ha hecho una llamada a la prudencia y a la vigilancia epidemiológica estrecha, pidiendo expresamente extremar las medidas higiénico-sanitarias de prevención del VRS y la administración fuera de la temporada habitual de profilaxis en los grupos de riesgo, según protocolos de la Sociedad Española de Cardiología Pediátrica y Cardiopatías Congénitas. Y afirman que la escasa circulación del VRS durante el otoño/invierno 2020-21 puede hacer que aumente el riego de enfermedad grave asociada al VRS en lactantes y niños pequeños, debido a los bajos niveles de exposición al virus de la temporada anterior.

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Pertenezco a la primera promoción de Periodismo que salía del "horno" de Sevilla (en todos los sentidos), allá por el año 94. La falta de experiencia de una facultad que empezaba me llevó a tener...