Hernia cervical, daños en el cerebro

0
437

La hernia de disco cervical es la consecuencia de un disco intervertebral de la zona cervical, que degenera y se acaba rompiendo por un punto, saliendo su contenido y presionando sobre una raíz nerviosa cervical. Además de dolor y debilitamiento de hombros y extremidades, un estudio acaba de demostrar que puede dañar al cerebro.

La columna vertebral está formada vértebras y por discos intervertebrales que separan las vértebras y permiten el movimiento, además de su ensamblaje. Cuando se produce una hernia de disco cervical (la segunda zona más frecuente, después de la zona lumbar), normalmente es porque ese disco se ha degenerado y roto por un punto como resultado de un esfuerzo o de una lesión, de manera que su contenido sale y presiona los nervios raquídeos provocando mucho dolor, y en algunos casos hormigueo y adormecimiento de las extremidades, entumecimiento o debilitamiento en el paciente.

En ocasiones, cuando el núcleo pulposo no se ha salido aún del anillo fibroso se produce una protrusión discal, que no es otra cosa que el primer estadio de una hernia discal. También, cuando la salida del material discal es violenta y rompe el ligamento vertebral común posterior, dejando fragmentos libres en el canal vertebral, hablamos de extrusión discal.

Daño cerebral

La compresión de la medula espinal causada por las hernias cervicales, no solo produce alteraciones por debajo de la lesión, sino que también puede llegar a producir daños importantes a nivel cerebral. Así lo ha demostrado un estudio realizado mediante técnicas de neuroimagen e inteligencia artificial por especialistas de la Universidad Miguel Hernández (UMH) de Elche. La investigación ha sido llevada a cabo junto con el Centro de Investigación Biomédica en Red de Bioingeniería, Biomateriales y Nanomedicina (CIBER BBN), en colaboración con el Servicio de Neurocirugía del Hospital General Universitario de Alicante y se ha publicado en la revista científica European Radiology. Estas técnicas han permitido estudiar tanto la corteza cerebral como las fibras nerviosas de sustancia blanca y los patrones de conexión entre las distintas áreas cerebrales, lo que ha permitido detectar cambios patológicos no observables en los estudios de resonancia magnética convencionales.

Hernia cervical: muy frecuente en mayores de 60

El coautor de la publicación y director del Grupo de Neuroingeniería Biomédica de la UMH, Eduardo Fernández Jover, explica que más del 80% de las personas mayores de 60 años tienen desgaste de la columna vertebral a nivel cervical. La mayoría no experimenta síntomas, pero a veces este desgaste puede dar lugar a dolor y rigidez de cuello y, también, a hormigueo y entumecimiento en los brazos. En algunos casos también se pueden afectar las piernas y pueden aparecer incluso dificultades para caminar, así como otros síntomas como alteraciones en el control de esfínteres. Todos estos problemas son consecuencia de la compresión de la medula espinal o de las raíces nerviosas que salen entre las vértebras, por lo que hasta ahora la atención médica se había centrado fundamentalmente en lo que pasa por debajo de la lesión. Ahora, gracias a esta investigación se ha ahondado en lo que sucede en el cerebro de pacientes crónicos con lesiones compresivas por hernias cervicales, demostrando que también existen cambios a nivel cerebral y en las vías de comunicación de las señales cerebrales, que se manifiestan sobre todo por atrofia cortical y daños en la corteza sensorial y motora.

Según los discos afectados, así te encontrarás

Una hernia de disco cervical puede provocar dolor en el cuello, que a su vez puede irradiarse al brazo, al hombro o puede provocar entumecimiento u hormigueo en el brazo o en la mano. A veces, el dolor puede ser sordo, constante y difícil de localizar.

  1. Si la lesión se encuentra entre los discos C4 y C5, el dolor se localizará probablemente en los hombros.
  2. Si se sitúa entre los discos C5 y C6, el bíceps está debilitado y es frecuente el dolor y adormecimiento del área cercana al pulgar.
  3. Entre los discos C6 y C7 el brazo se nota adormecido y dolorido hasta el dedo medio.
  4. Entre los discos C7 y T1, se notará el dolor hacia el 4º y 5º dedo, dificultando el coger objetos.

Cuando el dolor empieza lentamente puede empeorar después de que el paciente permanezca mucho tiempo sentado, de pie, por la noche, al estornudar, toser o reírse.

Medidas que ayudan

  • En el caso de padecer sobrepeso u obesidad, se recomienda que el paciente controle su alimentación y realice deporte con frecuencia. De esta manera se fortalecerán los músculos que ayudan a sostener la columna y se aumentará la flexibilidad de ésta y de las piernas.
  • Es importante también evitar levantar objetos pesados en exceso y hacerlo de forma correcta, con la espalda recta y flexionando las piernas.
  • En cuanto al tratamiento, lo primero que se recomienda es reposo breve y analgésicos, seguido de un periodo de fisioterapia. En la mayoría de los casos, se produce una recuperación casi inmediata, pero en otros casos se puede requerir la toma de medicamentos o inyecciones. En el caso de los corticoides, suelen administrarse, sobre todo, antiinflamatorios no esteroideos para controlar el dolor y también relajantes musculares.
  • La última opción es la microdiscectomía, considerada como la cirugía que se emplea para aliviar la presión sobre la raíz nerviosa y permitir que el nervio se recupere de forma más eficaz. Este tipo de intervención no entraña gran dificultad, ya que suele resultar suficiente con una pequeña incisión y una noche de ingreso.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here