Miocardiopatía por estrés… Por la covid-19

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Controlar el estrés protege el corazón aunque, para muchos, ha sido misión imposible mantener la serenidad durante esta crisis sanitaria. De hecho, un estudio estadounidense ha constatado un aumento significativo de casos de miocardiopatía por estrés o “síndrome del corazón roto” durante la pandemia.

Aunque parece que la “normalidad” se instaura poco a poco en nuestras vidas, las secuelas de estos meses de confinamiento y de una pandemia todavía presente se dejan ver en la población. Los expertos insisten en la importancia de mantener controlado el estrés, ya que las reacciones intensas que provoca pueden actuar como desencadenantes de otras patologías, como las enfermedades cardiovasculares, cuyo riesgo puede incrementarse si padecemos estrés de forma continuada.

“El estrés es un sentimiento de tensión física o emocional y afecta en la actualidad a un alto porcentaje de la población. Las reacciones intensas que provoca se asocian con un aumento del riesgo de enfermedades cardiovasculares”, explica el Dr. Gómez Doblas, jefe del Área del Corazón del Hospital Vithas Xanit Internacional. “Numerosos estudios han demostrado el importante papel del estrés en la progresión de estas patologías, especialmente como factor desencadenante de enfermedades cardiovasculares agudas como un infarto o una arritmia”, añade el especialista.

La vinculación entre el estrés y el riesgo cardiovascular ha tardado décadas en demostrarse y han sido los estudios epidemiológicos realizados después de las grandes crisis y catástrofes los que han revelado que el estrés mental desencadena enfermedades cardiovasculares. “Por ejemplo, en las ciudades que han sufrido un terremoto de magnitud >6 se han descrito más eventos cardíacos como muerte cardíaca súbita, infarto de miocardio, miocardiopatía por estrés, insuficiencia cardíaca, accidente cerebrovascular, arritmias, hipertensión y embolia pulmonar. Algo similar se ha descrito, por ejemplo, en las horas de duración de la final de la copa del mundo de fútbol en los países que jugaban dicha final”, expone el Dr. Gómez Doblas.

El estrés, además, produce un efecto indirecto sobre las enfermedades cardiovasculares a través de la adopción de estilos de vida desfavorables: menor autocuidado, consumo de alcohol o tabaco, demoras en la búsqueda de atención para síntomas de eventos cardíacos agudos, reducido cumplimiento de los fármacos prescritos o menor probabilidad de adherencia a los cambios de estilo de vida”, añade el Dr. Gómez Doblas. “Todos estos factores asociados al estrés aumentan de forma indirecto el riesgo de desarrollar una enfermedad cardiovascular o la complicación de alguna si ya se padece”, matiza el especialista.

Síndrome del corazón roto: los casos aumentan

Así, los investigadores de la Clínica Cleveland, en Estados Unidos, han constatado un aumento significativo durante la pandemia de pacientes que experimentan miocardiopatía por estrés, (también conocida como síndrome del corazón roto” o enfermedad de Takotsubo), según se ha publicado en la revista JAMA Network Open. “La pandemia del Covid-19 ha provocado marcados niveles de estrés en la vida de las personas de todo el mundo. No solo les preocupa que ellos o sus familias enfermen, también se enfrentan a problemas económicos y emocionales, problemas sociales y posible soledad y aislamiento”, recuerda Ankur Kalra, cardiólogo de la Clínica Cleveland que dirigió el estudio. “El estrés puede tener efectos físicos en nuestros cuerpos y nuestros corazones, como lo demuestran los diagnósticos crecientes de miocardiopatía por estrés que estamos experimentando”, añade.

La enfermedad de Takotsubo es conocida por producirse por un disgusto. “Ese dicho que reza ‘me has roto el corazón’ a veces pasa realmente y se produce un infarto sin tener las arterias coronarias obstruidas”, señala el Dr. Álvarez-Viéitez, jefe de la Unidad de Cardiología Clínica del Hospital Nuestra Señora del Rosario. El motivo es que la liberación de hormonas de estrés en el torrente sanguíneo aumenta la probabilidad de ataque cardíaco y muerte súbita. “Tanto es así que hay estudios que reflejan que un porcentaje que oscila entre un 15% y un 30% de los pacientes ingresados por parada cardiaca habría sido víctima de estrés severo previamente”, indica el cardiólogo.

Miocardiopatía por estrés: los síntomas

Los pacientes suelen experimentar síntomas similares a los de un ataque cardíaco, como dolor en el pecho y dificultad para respirar, pero generalmente no tienen arterias coronarias bloqueadas de manera aguda. Sin embargo, el ventrículo izquierdo del corazón puede mostrar agrandamiento. Otros síntomas incluyen latidos cardíacos irregulares, desmayos, presión arterial baja y shock cardiogénico, es decir, incapacidad del corazón para bombear la sangre suficiente para satisfacer las demandas del cuerpo.

Las causas del “corazón roto” no se conocen completamente, pero los expertos apuntan a que la reacción de una persona ante eventos estresantes física o emocionalmente provoca una liberación de hormonas del estrés que reducen temporalmente la capacidad del corazón para bombear, lo que hace que se contraiga de manera menos eficiente o irregular en lugar de seguir un patrón normal constante.

Ejercicio, meditación y relaciones personales

“Mientras la pandemia continúa evolucionando, el autocuidado durante este difícil momento es fundamental para la salud de nuestro corazón y nuestra salud en general” recuerda el cardiólogo Grant Reed, autor principal del estudio. Para aquellos que se sienten abrumados por el estrés este experto recomienda “el ejercicio, la meditación y la conexión con familiares y amigos, al tiempo que mantienen distancia física y medidas de seguridad”.

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