Niños obesos, niños hipertensos

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La hipertensión arterial, prevalente en el 30% de los niños obesos, puede manifestarse a partir de los 6 años si no se siguen hábitos saludables. Una dieta desequilibrada, el consumo excesivo de sal y el sedentarismo contribuyen a engrosar las listas de una patología que afecta a más niños que a niñas obesos en una proporción de 70 a 30.

Mientras que hasta ahora la hipertensión arterial (HTA) había sido inusual en niños, hoy en día su prevalencia está aumentando considerablemente en relación con el incremento de la obesidad, afectando al 30% de los niños obesos. De hecho, según los expertos, la hipertensión puede llegar a manifestarse en niños de a partir de seis años de edad si no se llevan a cabo hábitos de vida saludables. “La obesidad es uno de los principales causantes de esta patología, pero existen otras razones que están íntimamente relacionadas, como una dieta mal equilibrada, el consumo excesivo de sal, el sedentarismo o la predisposición genética o familiar”, sostiene la doctora Elena Gómez, coordinadora de la Unidad de Cardiología Infantil del Hospital Universitario Reina (HURS), centro colaborador en la octava edición de la iniciativa deportiva y educativa Copa COVAP, que fomenta hábitos de vida saludables y para la lucha contra la obesidad infantil.

Sin embargo, de acuerdo con la especialista del Hospital Universitario Reina Sofía, aunque tradicionalmente la mayoría de los casos de hipertensión arterial en niños y niñas suelen aparecer por causa secundaria, es decir, consecuencia de otra patología como la obesidad, cada vez hay más episodios de hipertensión arterial primaria o idiopática, donde no hay un motivo identificable.

Un niño con cifras elevadas de Presión Arterial tiene más riesgo de convertirse en un adulto hipertenso.

Diferencias de género

La experta explica también que la prevalencia de la hipertensión arterial dentro de la población infantil no es la misma. “La sufren el 70% de los niños frente al 30% de las niñas, desproporción que podría estar ocasionada por las diferencias hormonales, ya que, en el caso de las niñas, ciertas hormonas femeninas tendrían un efecto protector ante la hipertensión arterial”, explica la doctora del Hospital Universitario Reina Sofía.

Niños hipertensos: la enfermedad silenciosa

La hipertensión arterial está considerada una enfermedad “silenciosa” porque “no produce síntomas clínicos identificables con facilidad hasta que no es muy severa o transcurre mucho tiempo desde que se establece, pudiendo afectar para entonces al corazón, los riñones o la retina”, asegura la doctora Elena Gómez.

Para evitar el retraso en el diagnóstico de la HTA existen programas de detección como el Programa de Salud Infantil y Adolescente de Andalucía (PSIA-A). En él se toma la tensión arterial hasta en dos ocasiones, entre los tres y seis años, y una vez más a partir de los once. Estos controles, según matiza Gómez, “deben realizarse a toda la población infantil aparentemente sana e intensificarse si el niño padece obesidad o tiene antecedentes familiares de HTA”. Del mismo modo, el papel de los padres y entrenadores resulta crucial, “puesto que son responsables de llevar a los niños a los centros de atención primaria para que puedan aplicarles este tipo de programas”, agrega.

Recomendaciones de la Sociedad Europea de Hipertensión

Según un estudio realizado por la Universidad de Valencia, los valores de presión arterial aumentan en función del índice de masa corporal y el porcentaje de masa grasa, por lo que, una vez se ha detectado esta afección, “podemos controlarla mejorando los aspectos higiénico-dietéticos, esto es, perdiendo peso con dieta sana y ejercicio”, añade la doctora Gómez.

Las medidas complementarias que contribuyen a reducir la presión arterial y prevenir la HTA, según la Sociedad Europea de Hipertensión, son:

  1. Realizar 40 minutos de ejercicio físico aeróbico (moderado o intenso), tres o cinco días a la semana, y evitar actividades sedentarias durante más de dos horas diarias.
  2. Fomentar los deportes en grupo y al aire libre. De vez en cuando hay que realizar ejercicio físico intenso con cierta regularidad.
  3. Reducir la ingesta de sal e incrementar la de potasio en edades tempranas. La dieta que evita la hipertensión se basa en tomar frutas y verduras, legumbres, aceite de oliva y bajo contenido en sal y azúcares refinados.

Las secuelas del confinamiento

Se calcula que puede haberse incrementado en al menos 1 kilo de grasa el peso medio de la población infantil española en el último mes. Comer entre horas, el exceso de horas sentado (frente al televisor o dispositivos móviles) y la falta de sueño, son los grandes enemigos de un peso saludable en los niños. Por ello, los expertos de la SEEDO han realizado un decálogo con una serie de recomendaciones para toda la familia.

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