Los alimentos que más han demostrado su poder carcinógeno son los embutidos, las salazones, los alimentos en conserva, la bollería industrial y los productos procesados. Aquí tienes la verdad (y solamente la verdad) sobre los alimentos potencialmente cancerígenos y los que ayudan a prevenir el cáncer.

1 de cada 3 cánceres es causado por una mala alimentación. Así comienza el libro Comer para vencer al cáncer, escrito por Paula Jiménez Fonseca, oncóloga médica del Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA), y Belén Álvarez, química y farmacéutica especialista en nutrición, y publicado con el aval científico de la Sociedad Española de Oncología Médica. En él estas dos expertas explican cómo un exceso de grasa favorece la aparición del cáncer de mama, útero, páncreas, vía biliar, riñón y esófago distal; por qué el consumo de más de 50 g de carne roja y/o embutidos al día aumenta un 20% el riesgo de padecer cáncer de colon y recto; que el riesgo de padecer cáncer por sobrepeso es de un 3% en hombres y un 9% en mujeres; o por qué la falta de ejercicio físico contribuye a sufrir cáncer de colon, recto, mama y útero. Aquí te damos un listado de los alimentos que debes incluir en tu día a día si quieres mantener alejado el monstruo del cáncer.

Los “top ten” anticáncer

Según estas dos expertas, existen 10 alimentos estrella para potenciar el sistema inmune con más propiedades anti cáncer:

  1. Yogur y leche fermentada, rico en bifidobacterias y probióticos, que son bacterias “saludables”. Hay que consumirlo en el desayuno y/o en la cena.
  2. Cereales, avena, germen de trigo y arroz, ricos en vitamina B6 y selenio. Conviene incluirlos en el desayuno y/o merienda.
  3. Ajo y cebolla, combaten todo tipo de inflamación. Es conveniente utilizarlo como condimento en las comidas y cenas.
  4. Frutas cítricas, ricas en vitamina C: naranja, limón, piña, kiwi, que debemos consumir preferiblemente en el desayuno por sus propiedades antioxidantes frente al daño de los agentes carcinógenos.
  5. Moluscos como la almeja, las navajas, las ostras y cefalópodos como el calamar o el pulpo, por su riqueza en zinc.
  6. Setas como shitakee, maitake, reishi que se pueden añadir a caldos o purés en polvo deshidratado o consumir a la plancha o en revuelto. Aportan proteoglicanos que fortalecen el sistema inmune.
  7. Cúrcuma y cardo mariano: contienen sustancias con propiedades antitumorales cuando se administran en altas concentraciones. La cúrcuma puede añadirse a purés, verduras, guisos, arroces con una pizca de pimienta negra que favorece su absorción. Eso sí, no deben consumirla pacientes que estén en tratamiento con anticoagulantes porque puede potenciar este efecto y favorecer el sangrado. El cardo mariano puede tomarse en extracto, comprimidos o en infusión.
  8. Plantas medicinales en infusión: achicoria, equinácea, tomillo, melisa, roiboos- El té matcha y cualquier tipo de té se puede tomar en infusión a media mañana o media tarde y en vez de azúcar, se le puede añadir zumo de limón o canela.
  9. Bayas de arándano y zumos energéticos con limón, apio, pepino, perejil y jengibre encurtido (para enmascarar el fuerte sabor del jengibre). Si resulta muy ácido se puede rebajar el sabor añadiendo manzana.
  10. Semillas ricas en aceites como las de lino, sésamo o chía. Se recomiendan en momentos de poco apetito, en los que necesite un aporte extra de nutrientes.

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Paula Rivero

Soy de la primera promoción de Periodismo que salía del "horno" de Sevilla (en todos los sentidos), allá por el año 94, estudios que completé con los de Historia Contemporánea, licenciándome en...