Tener artrosis en una o ambas manos es relativamente común en mujeres mayores de 50 años, aunque en los últimos años y debido en parte al incremento de la obesidad y a la práctica de deportes de alto impacto, cada vez se diagnostica más en jóvenes de 30 y 40 años. Esta afección, que provoca dolor, inflamación y deformidad en los dedos, afecta a la calidad de vida hasta el punto de que escribir, abrocharse un botón o sostener un vaso se convierten en tareas penosas.
La artrosis en una o ambas manos es una de las patologías más frecuentes asociadas al envejecimiento y se produce por el desgaste progresivo del cartílago en las articulaciones. Afecta en mayor medida a las mujeres mayores de 50 años, en una proporción de 4 a 1 en comparación con los hombres, y se presenta con mayor frecuencia en las articulaciones distales (puntas de los dedos), las articulaciones medias de los dedos largos y la base del pulgar, conocida como rizartrosis. Aunque tradicionalmente se haya considerado una afección ligada a la edad avanzada, en los últimos años se ha constatado un aumento de los casos de artrosis en personas más jóvenes. “Concretamente entre adultos jóvenes de entre sus 30 y 40 años. Este fenómeno es atribuible a una combinación de factores: además de la predisposición genética y ciertos patrones laborales, el incremento de actividades deportivas que implican sobrecarga articular ha emergido como un factor de riesgo para una artrosis temprana. Es decir, que la práctica creciente de deportes de alto impacto, sin la preparación adecuada, contribuye al desgaste articular prematuro”, ha recalcado el doctor Francisco Castro, reumatólogo del Centro Médico Teknon de Barcelona. “Otro factor que también explica su prevalencia entre los jóvenes es el aumento de la obesidad, lo que no solo incrementa la carga en articulaciones de carga como las rodillas y caderas, favoreciendo la artrosis precoz, sino que también se asocia con artrosis en articulaciones de no-carga mediante mecanismos de metaflamación (la inflamación metabólica que acompaña a las patologías metabólicas)”, añade el doctor Castro.
Brotes cada vez más frecuentes
De carácter degenerativo, provoca dolor, inflamación y, en muchos casos, deformidades que limitan la funcionalidad en tareas cotidianas, además de impacto estético y posible malestar emocional. Al principio, el dolor y la inflamación pueden ser intermitentes, pero con el tiempo, los episodios inflamatorios o «brotes» se vuelven más frecuentes, lo que puede llevar a deformidades visibles, como “dedos torcidos o montados unos sobre otros”, especialmente en las puntas, que pueden limitar funciones esenciales de la mano como escribir, abrocharse un botón o sostener un vaso.
En las articulaciones medias el dolor y la pérdida de movilidad dificultan la flexión de los dedos necesaria para tareas que requieren fuerza o precisión, como abrir un bote o girar una llave. La rizartrosis, en los hombres, aunque menos frecuente, suele ser más limitante. Provoca una dislocación en la base del pulgar, que genera una deformidad característica y un dolor que dificulta la pinza, esencial para cortar alimentos, vestirse o manejar herramientas, entre otros.
Tratamiento sin cirugía
El primer enfoque suele ser conservador: antiinflamatorios, frío local, muñequeras o férulas inmovilizantes, fisioterapia o infiltraciones, pueden ser efectivos en las primeras etapas o casos leves, pero no siempre logran controlar los síntomas a medio/largo plazo. Si el dolor y las limitaciones funcionales aumentan es el momento de considerar la cirugía, que ha demostrado ser efectiva para restaurar el uso de la mano, aliviar el dolor y recuperar la estética. “La artrosis de la mano, aunque común y a menudo incapacitante, no es una sentencia de por vida. Los tratamientos modernos, especialmente los quirúrgicos, ofrecen soluciones efectivas que permiten a los pacientes recuperar la funcionalidad, eliminar el dolor y mejorar la estética de sus manos. Ante los primeros síntomas conviene buscar ayuda especializada en expertos en patología de la mano y muñeca, pues el diagnóstico temprano y tratamiento adecuado pueden devolver a los pacientes independencia y calidad de vida”, explica el doctor Juan González del Pino, director del Instituto de la Mano del Hospital Universitario Ntra. Sra. del Rosario de Madrid. Además, los avances en anestesia regional han reducido significativamente los riesgos asociados y pacientes de edad pueden someterse a cirugía con seguridad. La mayoría de las intervenciones no requieren ingreso hospitalario prolongado y la recuperación total se logra en pocos meses.
Los guantes para la artrosis sirven para aliviar el dolor, la rigidez y la inflamación en las manos. No curan la artrosis, pero sí ayudan a mejorar la movilidad y el confort diario. Se venden en farmacia y los hay de dos tipos: de compresión (que aplican una presión suave y constante en las articulaciones de las manos) o térmicos o con calor (que retienen el calor corporal o proporcionan calor terapéutico).
Soluciones quirúrgicas “de las puntas a la base”
- Artrosis de los dedos largos: la artrosis de las puntas de los dedos se trata con fijación articular mediante tornillos de titanio, y aunque elimina la movilidad distal preserva la funcionalidad del dedo, con recuperación completa en 6-8 semanas y alivio permanente del dolor.
- La artrosis de las articulaciones medias es menos común y se trata con mini-prótesis de carbón pirolítico; la cirugía, con un día de hospitalización y rehabilitación intensiva, logra una recuperación en 3-4 meses, mejorando significativamente el dolor y la estética del dedo.
- Rizartrosis: afecta la base del pulgar y se trata con artroplastia de interposición, extirpando el hueso trapecio y usando un tendón sobrante de la muñeca como «almohadilla». Con cerca del 98% de éxito, ofrece recuperación en 4-5 meses, restaurando movilidad y fuerza comparables a las de una mano sana sin necesidad de prótesis, que presentan una alta tasa de complicaciones y fracasos. Los resultados son permanentes y no requiere nueva intervención.
Regeneración articular y otros avances
Por su parte, la doctora Lola Fernández de la Fuente Bursón, del Servicio de Reumatología del Hospital Quirónsalud Infanta Luisa (Sevilla), ha explicado que “las terapias regenerativas en artrosis buscan un enfoque más integral, donde no solo se pretende aliviar síntomas, sino actuar en las distintas estructuras articulares afectadas, modificando así el curso de la enfermedad. Dentro de los candidatos a modificar la enfermedad se encuentran agentes biológicos, así como procedimientos quirúrgicos innovadores como la distracción articular. Además, las terapias con células madre, PRP y exosomas están mostrando beneficios prometedores en la modulación de la inflamación y regeneración tisular”. Este tipo de terapias están especialmente indicadas para aquellos pacientes que se encuentran en fases iniciales o moderadas de la enfermedad, ya que su potencial para regenerar el tejido es mayor en articulaciones con menos daño estructural irreversible. Asimismo, la especialista ha añadido que “el futuro de las terapias regenerativas en artrosis es prometedor, con avances en tecnologías como la bioimpresión 3D, el uso de biomateriales inteligentes, y la nanotecnología para administrar terapias de manera más precisa y duradera.

