La ascitis es la acumulación de líquido en el abdomen, concretamente en la cavidad peritoneal. En la mayoría de los casos se asocia a cirrosis hepática, pero también puede tener su origen en enfermedades renales, cardiacas, pancreáticas, tumores o infecciones como la tuberculosis.
Según la Fundación Española del Aparato Digestivo, la acumulación de líquido en el espacio que existe entre el revestimiento del abdomen y los órganos abdominales aparece, por lo general, a causa del aumento de la presión sanguínea en la vena porta (lleva la sangre desde el intestino hasta el hígado) y en sus ramas. La hipertensión portal suele estar ligada a la cirrosis (cicatrización grave del hígado), habitualmente producida por el consumo de grandes cantidades de alcohol, por el hígado graso o por hepatitis vírica. Otras causas menos comunes de ascitis son enfermedades no relacionadas con el hígado, como el cáncer, insuficiencia cardíaca, insuficiencia renal, inflamación del páncreas (pancreatitis) y la tuberculosis.
Así la reconocerás
Los síntomas que produce la ascitis dependen de la cantidad de líquido acumulado. Cuando es de grado leve puede no producir síntoma alguno. En otras ocasiones, se pueden llegar a acumular 10-12 litros de líquido (ascitis tensa), siendo los signos más frecuentes:
- Aumento de volumen del abdomen y aumento de peso.
- Disminución en la cantidad de orina y, a veces, retención de líquido en las piernas (edema).
- Molestia abdominal y dolor de espalda.
- Cansancio, dificultad para respirar.
- Sensación de saciedad precoz con las comidas, meteorismo, aumento de ruidos intestinales y alteración del ritmo intestinal.
- Independientemente de estos síntomas, las personas con ascitis tienen riesgo de infección del líquido, y en estos casos presentar dolor abdominal y fiebre.
Cuidados generales y tratamiento
- Se recomienda reposo en posición horizontal 10 horas al día (más tiempo resulta contraproducente).
- Ingerir como máximo 1-2 g de cloruro sódico (sal común) al día, así como reducir la ingesta de líquidos.
- Está prohibido el consumo de bebidas alcohólicas.
- Los medicamentos utilizados son los diuréticos, principalmente espironolactona y furosemida, que aumentan la cantidad de orina y eliminan el exceso de sodio.
- En las fases avanzadas de la enfermedad hepática puede ser necesario extraer el exceso de líquido mediante la inserción de una aguja en el abdomen (paracentesis evacuadora).
- Cuando fracasa este tratamiento los pacientes con buena función hepática y cardiaca requieren la inserción de una prótesis en el hígado.
- Algunos pacientes con ascitis y signos de mal pronóstico deben ser evaluados para trasplante hepático.





