Tuberculosis

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La tuberculosis es una enfermedad infectocontagiosa causada por la bacteria mycobacterium tuberculosis que ataca y destruye el tejido pulmonar, pero que también puede comprometer a otros órganos.

La tuberculosis se transmite de persona a persona por vía aérea, cuando algún infectado tose, estornuda o escupe. Se calcula que una tercera parte de la población mundial tiene infección tuberculosa latente, pero aún no han enfermado (pueden no hacerlo nunca) ni pueden transmitir la infección. Ahora bien, una persona con tuberculosis activa puede contagiar a lo largo de un año a entre 10 y 15 personas por contacto directo. El riesgo de infección es mayor en sujetos con el sistema inmunitario dañado, en pacientes que sufren VIH, desnutrición, diabetes o fumadores.

Síntomas

Los síntomas más comunes de la tuberculosis respiratoria son tos y expectoración (a veces con sangre en el esputo), dolores torácicos, debilidad, pérdida de peso, fiebre y sudores nocturnos. Estos síntomas pueden ser leves durante meses y esto puede hacer que las personas afectadas tarden en acudir al médico.

Diagnóstico

La prueba de la tuberculina, o método de Mantoux, es una prueba cutánea que se realiza para comprobar si se tiene infección por el Mycobacterium tuberculosis. Consiste en inyectar en el tejido subcutáneo un extracto que contiene antígenos del bacilo de Koch. Si la persona tiene anticuerpos contra el bacilo, tendrá una reacción cutánea a los 2-3 días. Si la prueba es positiva quiere decir que se tiene tuberculosis, ahora bien la infección puede ser latente (no hay síntomas clínicos, ni signos radiológicos de enfermedad) o activa (existen síntomas o signos de enfermedad).

Se puede tratar y tiene cura

La tuberculosis es una enfermedad que se puede tratar y que tiene cura, afirma la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR). La forma activa sensible a los antibióticos se trata con una combinación estándar de cuatro medicamentos que se administra durante seis meses. El tratamiento debe ir acompañado de las pertinentes tareas de información, supervisión y atención del paciente a cargo de un profesional sanitario. Sin ese apoyo, el cumplimiento terapéutico puede ser difícil lo que propiciaría la propagación de la enfermedad. Además, la interrupción prematura del tratamiento o su desigual seguimiento puede hacer derivar la enfermedad en una tuberculosis resistente.

La tuberculosis multirresistente también puede surgir debido a una mala utilización de los medicamentos antituberculosos por culpa de una prescripción incorrecta. Asimismo puede influir el hecho que estos medicamentos llevan décadas utilizándose ya que se ha comprobado la existencia de cepas del bacilo que presentan resistencia a, al menos, un medicamento antituberculoso. La forma multirresistente se puede tratar y curar con medicamentos de segunda línea, aunque en este caso las opciones de tratamiento son más complejas y requieren quimioterapia de larga duración.

Los 3 ejes de la prevención

Los expertos de la SEPAR hablan de tres ámbitos imprescindibles en los que es necesario mejorar para reducir la tuberculosis: en primer lugar romper la cadena de transmisión mediante un diagnóstico lo más precoz posible de cada caso para iniciar el tratamiento y reducir el riesgo de exposición a otros miembros de la población así como mediante el estudio de contactos de la persona enferma.

En segundo lugar, el acceso a un tratamiento antituberculosos a los afectados garantizando el abastecimiento de fármacos y el acceso a los mismos teniendo en cuenta que un tratamiento de tuberculosis dura como mínimo 6 meses. Y, en tercer lugar, incentivar la investigación con el fin de favorecer la prevención y tratamiento eficaz de la tuberculosis.

Tuberculosis multirresistente

La bacteria causante de la tuberculosis puede volverse resistente a los tratamientos utilizados para curar la enfermedad, esto es la isoniazida y la rifampicina, los dos antituberculosos más potentes. Las causas de esta resistencia están en el uso inapropiado o incorrecto de estos antimicrobianos, bien por una prescripción inadecuada o por la interrupción prematura del tratamiento.

Estas formas multirresistentes se puede tratar y curar con medicamentos de segunda línea, ahora bien, las opciones de tratamiento son más limitadas y no siempre se obtienen resultados óptimos.

La tuberculosis ultrarresistente es una forma más grave de resistencia causada por bacterias que no responden a los medicamentos antituberculosos de segunda línea más eficaces, lo que deja a muchos pacientes sin otras opciones de tratamiento.

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