PIEDRAS EN EL RIÑÓN. La cantera del futuro

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Según expertos en urología, el cambio climático, el sedentarismo y el abandono de la dieta mediterránea aumentarán los casos de piedras en el riñón o litiasis en el mundo, entre un 15 y un 20 por ciento los próximos años.

Más de 4 millones de españoles (el 10% de la población) presentan actualmente piedras en el riñón, un trastorno que promete acrecentarse hasta en un 15-20 % en todo el mundo, por la intervención de una serie de factores externos que según los expertos, propiciarían este aumento: el cambio climático, el sedentarismo y el abandono de la dieta mediterránea. Así se ha puesto de manifiesto en el LXXIV Congreso Nacional de la Asociación Española de  Urología (AEU) celebrado el pasado mes de junio en el Centro de Congresos de Feria de Valencia, durante el cual los urólogos han destacado la importancia de tratar a estos pacientes de forma multidisciplinar, en centros donde se ofrezcan todas las posibles técnicas adaptadas a cada caso concreto y se realicen estudios de prevención mediante la realización de estudios metabólicos y análisis pormenorizados de las piedras que forman estos pacientes.


Dieta y sexos: qué tienen que ver

Los cálculos renales o litiasis siguen siendo uno de los principales motivos de consulta al urólogo. No es de extrañar teniendo en cuenta que afectan aproximadamente al 10% de la población, es decir a más 4 millones de españoles. “Aunque la formación de piedras tiene un origen multifactorial, la dieta y el estilo de vida son dos factores clave. Pese a que no existen estudios epidemiológicos determinantes, sí se sabe que hay determinadas zonas donde son más frecuentes, como es el caso de Baleares en España, y que el tipo de alimentación y los hábitos de vida actuales están incrementando el número de casos, que además ya se ha igualado entre hombres y mujeres”, afirma el doctor Juan A. Galán Llopis, coordinador del Grupo de litiasis de la AEU. “Este acercamiento entre hombres y mujeres”, continúa, “se explica por la progresiva incorporación de la mujer al ámbito laboral y a la adopción de hábitos similares a los del varón”. Respecto a la edad de incidencia, es frecuente en personas de entre 30 y 40 años y existe otro pico de incidencia entre los 50 y 60 años.

El calor como agravante
Según afirma el doctor Galán Llopis, “últimamente se habla, y ya se ha realizado algún estudio al respecto, de que el cambio climático podría aumentar los casos, ya que a más calor, debido a la sudoración, se orina menos, y se corre el peligro de que las sales de la orinase acumulen en el riñón”.


Su fábrica: la orina

La formación de piedras se debe fundamentalmente a cambios en la composición de la orina, ya sea por exceso de sustancias que pueden cristalizar o por la disminución de los inhibidores de esta cristalización. “Últimamente”, explica el doctor Galán, “están apareciendo otros factores, que hasta hace poco no contemplábamos, presentes en personas obesas que se están sometiendo a cirugía bariátrica para reducir su peso, y que tras la intervención presentan diarreas y ciertas alteraciones en la absorción de algunos nutrientes, lo que está incrementando los casos de litiasis en estos pacientes. Además, también están los casos de mujeres postmenopáusicas, en las que se unen, por un lado, la descalcificación propia de la menopausia y, por otro, la medicación que se les administra para la osteoporosis, suplementos de calcio y vitamina D, que también pueden aumentar, en algunos casos, el riesgo de sufrir de cálculos renales”.

“Los factores genéticos también influyen, ya que se ha visto que las personas con antecedentes familiares tienen mayor predisposición a desarrollar piedras. Sin embargo, la dieta y los hábitos de vida son los factores más determinantes”, afirma el experto.


El cólico nefrítico

La mayor parte de los casos de litiasis se diagnostican cuando el paciente acude al servicio de urgencias con un cuadro de cólico nefrítico, que se manifiesta con un intenso dolor punzante en la zona lumbar, necesidad de orinar con frecuencia y escozor, o con la presencia de sangre en la orina (hematuria).
En el 70% de los casos los cálculos se expulsan de forma espontánea a través de la orina, pero cuando no sucede así o se presentan complicaciones, existen técnicas capaces de fragmentar los cálculos y facilitar su posterior expulsión.

1. De los que necesitan tratamiento, en un 65-70% se opta por la litotricia extracorpórea por ondas de choque, que sigue siendo la técnica de elección para el tratamiento de esta patología. Una intervención de carácter menos invasivo y mejor tolerada por el paciente, pero tras la que quedan cálculos residuales aproximadamente en un 30% de los pacientes. “En estos casos”, añade el doctor Galán, “es crucial llevar a cabo un estudio metabólico para evitar los nuevos episodios”.
2. En un 20-25% se realiza una ureteroscopia, que consiste en introducir un tubo muy fino a través de la uretra hasta llegar al cálculo ureteral, que se extrae o fragmenta mediante ondas de choque.
3. En un 10% se interviene por cirugía percutánea, de mínima invasión.
4. En el resto, cirugía abierta, que es muy poco frecuente hoy en día.
5. Los cálculos que son más complejos, en relación a su tamaño, dureza o por existencia de anomalías en la vía urinaria, precisan de tratamiento con cirugía endoscópica (cirugía percutánea renal o ureterorrenoscopia). Estas técnicas consisten en introducir pequeños aparatos de 3 a 8 milímetros de diámetro a través de la propia vía urinaria hasta alcanzar la piedra. Una vez allí, se aplica una fuente de energía de forma directa sobre la piedra hasta fragmentarla. En los últimos años se han producido avances en el tratamiento con la introducción del láser de holmio que permite la fragmentación directa del cálculo con la aplicación de una delgada fibra.

Las técnicas de diagnóstico por imagen, como la Tomografía Axial Computarizada (TAC), permiten conocer la composición de las piedras antes de decidir que tratamiento es el más adecuado.