El liderazgo, aprendizaje necesario

0
249

“Cuando la normalidad se instale de nuevo en nuestras vidas, lo primero que tendrá que hacer un auténtico líder será reflexionar profundamente sobre lo sucedido desde todas las perspectivas posibles para, posteriormente, hacer una rigurosa autocrítica de cada una de sus decisiones”.

Por Loreto Calvo Ambel, directora de Marketing y Comunicación de Farmacia I+

En cualquier situación y bajo cualquier circunstancia el liderazgo de quienes dirigen las organizaciones es clave para el buen funcionamiento de éstas, dado que son capaces de actuar sobre las personas movilizándolas desde la motivación; generando positividad en la organización; planificando las actuaciones desde la coherencia y poniendo su propia ética y ejemplariedad al servicio del conjunto.

Pero también es cierto que en una situación extrema –como la que estamos viviendo- es cuando más se nota el liderazgo en cualquier organización, independientemente de su tamaño, porque los buenos líderes saben perfectamente que, en estos casos, tienen que aportar una especial serenidad al equipo, movilizando con celeridad y eficacia todos los recursos que sean necesarios para garantizar la continuidad de las actividades en las condiciones adecuadas para desarrollarlas. Es evidente que esta actitud no siempre es posible desde el principio, pero rendirse no es la solución. La imaginación de un equipo unido e ilusionado puede romper esas barreras que, a veces, nos parecen imposibles de superar.

Cuando la normalidad se instale de nuevo en nuestras vidas, lo primero que tendrá que hacer un auténtico líder será reflexionar profundamente sobre lo sucedido desde todas las perspectivas posibles para, posteriormente, hacer una rigurosa autocrítica de cada una de sus decisiones. Extraer las enseñanzas de una situación de crisis es siempre una garantía para el futuro porque nos permitirá entender mejor nuestras fortalezas y debilidades y, en consecuencia, hacer cuantas transformaciones sean necesarias para conseguir hacer realidad lo que queramos ser mañana.

A este escenario también han de enfrentarse las farmacias y, de hecho, así lo han hecho durante la crisis sanitaria derivada del COVID-19. Es en estos momentos donde se ha visto cómo las personas con mayor liderazgo han sabido gestionar mejor las dificultades, tanto frente a sus clientes como frente a sus empleados.

Ese propio ejercicio de autocrítica al que hacíamos alusión antes, si se hace sin barreras y se implica a todo el equipo de la farmacia, será la mejor medicina para hacer frente a algunos efectos indeseables que siempre una situación de estas características puede generar en las personas, ya que el estrés puede ser muy alto y, en consecuencia, puede terminar derivando en un cierto agotamiento intelectual, siempre más complicado de superar que el cansancio físico. Esa reflexión de grupo nos ayudará mucho y ocupará nuestra mente para volver a ilusionarnos con ser mejores de lo que éramos.

Es cierto, no obstante, que este trabajo será especialmente importante, y también más difícil, en aquellas farmacias afectadas por el virus. En esos casos, el líder necesitará dar lo mejor de sí mismo aportando temple a sus decisiones y gestionando sentimientos y emociones de todo el equipo de la mejor manera posible para intentar volver a la normalidad cuanto antes.

Históricamente las grandes crisis han sido momentos muy difíciles para aquellos a los que les ha tocado vivirlas. Sin embargo, también es verdad que cuando pasan surgen nuevas ideas y nuevos líderes que son capaces de adaptarse a la nueva realidad de la manera mejor posible porque en los negocios, como en la naturaleza, solo sobreviven los que son capaces de adaptarse a cada cambio que el mundo les genere.

No soy capaz de vislumbrar todavía cómo afectará todo esto al sector de las farmacias; pero sí sé que será necesario estar atentos a los nuevos hábitos que esta crisis ha podido provocar en el mercado.

Las personas con mayor liderazgo han sabido gestionar mejor las dificultades

La crisis sanitaria del Covid-19 ha implicado cambios en los roles y rutinas diarias del hogar, así como en el modo de comprar y en lo que se compra. Muchas personas que nunca antes habían comprado en remoto (on-line, por teléfono o WhatsApp), ahora lo han hecho y, por tanto, habrán recibido percepciones nuevas. Los consumidores tendrán un mayor control del gasto, distanciando sus compras y moderando las no esenciales. A corto plazo, acudir a los comercios a comprar resultará una experiencia incómoda en la que los consumidores se realizarán muchas preguntas: ¿En qué horario habrá menos gente? ¿Cuántas personas habrán tocado este producto antes? ¿Habrán desinfectado en las últimas horas?… Recuperaremos a los compradores que amaban ir de compras pero ¿cuánto tiempo tardaremos?

Creo que no me equivoco si afirmo que todos los ciudadanos han agradecido la labor de las farmacias durante las últimas semanas, que se han mostrado como equipos sanitarios que se buscaban la vida, en tiempo récord, para proteger a clientes y empleados. No obstante, y a pesar de las recomendaciones y sonrisas ocultas tras las mascarillas, las modificaciones que se han visto obligados a hacer en el punto de venta han convertido las farmacias en territorios poco ‘agradables’ para los consumidores.

Con el inicio de la desescalada es hora de acompañar a los clientes en el ‘viaje a la normalidad’ y trabajar para que el espacio de venta vuelva a ser, en la medida de lo posible, el que los pacientes conocían. Es evidente que, en los próximos meses, no podrán retirarse las medidas de seguridad e higiene y que la comunicación de éstas será clave y diferencial, pero tendremos que revisar todo aquello que hicimos con urgencia y pueda transmitir miedo o caos.

Por otra parte, es hora de realizar un ejercicio de reflexión para revisar qué ofrecemos a nuestros clientes y cómo se lo ofrecemos, prestando especial atención a los procesos, servicios y actividades que requieran mayor contacto físico. Como mencionaba en párrafos anteriores, dicho ejercicio será más enriquecedor y motivador si se realiza juntamente con el equipo.

Si tuviera que aconsejar a un responsable de una farmacia qué hacer a medio plazo, le animaría, sin lugar a dudas a formarse en liderazgo y, en general, en gestión integral del negocio, incluyendo la capacidad de planificar el futuro porque, si en los últimos años se ha visto que esa necesidad era cada vez más perentoria, creo, sinceramente, que en los próximos años será mucho más importante y urgente.  

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here