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Por Rosario Cáceres, vocal de la Asociación Española de Vacunología y responsable de Desarrollo de Proyectos Profesionales y Relaciones Institucionales del COF de Sevilla

Seguramente cuando el año que viene la RAE elija las palabras más repetidas del 2021, una de ellas será “Vacuna”. Desde el 27 de diciembre de 2020, en España comenzamos a vacunar a la población contra el coronavirus. La primera vacuna que se administró en nuestro país para luchar contra la pandemia fue Comirnaty®, de Pfizer y a continuación, diferentes vacunas con distintas pautas, indicaciones, mecanismo de acción y datos de eficacia, comenzaron a aparecer en escena. El objetivo: vacunar lo antes posible a la mayor cantidad de gente posible, para así proteger a la población vulnerable, disminuir el número de contagiados e ingresos hospitalarios y poder volver a la vida anterior reactivando así la economía, pero también evitar la circulación del virus y por tanto sus mutaciones, en una lucha contrarreloj frente a la aparición de nuevas cepas.

Una población a menudo reticente

La pandemia se vuelve por tanto prioridad absoluta desde su aparición, y en la guerra contra el virus se invierten innumerables recursos económicos y humanos que consiguen lanzar al mercado nuevas vacunas fabricadas en nuevas plataformas en tiempo récord.  Y esta rapidez es precisamente la causa de la principal reticencia de la población, bombardeada constantemente con información quizás excesivamente técnica, descontextualizada y adornada con llamativos titulares. Otros factores que influyen en los miedos y dudas de las personas son, entre otros, el desconocimiento de la comunidad científica ante muchas de las cuestiones que se plantean frente a estas nuevas vacunas (duración de la inmunidad, si las personas vacunadas dejan de transmitir el virus…), las distintas estrategias llevadas a cabo por las diferentes administraciones sanitaras o los constantes cambios que se establecen en las instrucciones de vacunación.

La Farmacia te acompaña

Y como siempre, en primera línea, acompañando a los pacientes en sus dudas, miedos y consultas, están las Farmacias Comunitarias. En este artículo trataremos de responder algunas de las preguntas más frecuentes que nos plantea la población.

  1. En general, ¿qué personas tienen la vacunación contraindicada? Las contraindicaciones absolutas de la vacuna son haber padecido una reacción anafiláctica a una dosis anterior a cualquier vacuna o a alguno de los componentes de la misma (polietilenglicol o polisorbato, por ejemplo). Si el paciente tiene fiebre alta o enfermedad aguda (incluido COVID-19), se recomienda posponer la vacunación (como con el resto de vacunas) hasta que el paciente esté recuperado. Tener síntomas menores sin fiebre ni malestar general no contraindica la vacunación.
  2. Quizás la principal consulta que nos encontramos en los Centros de Información del Medicamento es cuando el paciente que tiene una patología de riesgo  y no sabe si puede o debe vacunarse. La respuesta es que no sólo puede, sino que debe vacunarse. Las personas con patologías crónicas o  inmunodeprimidas pueden tener un riesgo aumentado de padecer COVID-19 grave y, aunque no hay datos definitivos sobre la seguridad y eficacia de la vacuna en esas personas, están incluidos en los grupos de priorización. En función del estado de salud del paciente y de su edad, se evaluará qué vacuna debe recibir el paciente, pero la vacunación es segura y está especialmente indicada en estos grupos poblacionales. En principio, salvo que se lo indiquen expresamente, no tienen que suspender el tratamiento. Aunqueno existe evidencia para recomendar un momento especial para la vacunación en el contexto de la quimioterapia, sería razonable administrar la vacuna en un punto medio del intervalo entre dosis o ciclos de aquellos medicamentos que puedan disminuir el desarrollo de la respuesta inmune.
  1. Las embarazadas y los niños menores de 16 años, a la fecha de la publicación de este artículo, en general, no pueden vacunarse. Como ninguna de las vacunas que se están actualmente administrando en España es de virus atenuados, podríamos deducir que la vacuna sería segura en embarazo, sin embargo, hasta que no haya estudios que lo demuestren, no podemos afirmarlo. Y los estudios en embarazadas y niños no se hacen, por cuestiones éticas, hasta que no se confirma que la vacuna es segura en adultos, cosa que ya hemos hecho. Posiblemente antes de que termine el año tendremos datos fiables de la seguridad de las vacunas en estos grupos y podremos ampliar la indicación. Mientras tanto y por precaución, en aquellas mujeres que planean quedarse embarazadas, se recomienda evitar el embarazo en las dos semanas siguientes de cualquiera de las dosis.
  2. ¿Y durante la lactancia? Aunque tampoco tenemos estudios en este grupo, sí que se recomienda la vacunación en madres que están amamantando. La madre debe continuar dando el pecho con total normalidad.
  3. ¿Puede vacunarse un alérgico? Para aquellas personas que haya tenido alguna vez alergia grave (anafilaxia)de cualquier origen o reacción alérgica inmediata a cualquier otra vacuna o terapia administrada por vía intramuscular, se recomienda que lo advierta al personal sanitario que lo vaya a vacunar y realizar una observación posterior de 30 minutos.  No constituyen precauciones para recibir la vacuna tener alergias a animales, alimentos, insectos, látex u otras alergias no relacionadas con vacunas o medicación. Tener familiares con historia de anafilaxia o haber padecido cualquier otro cuadro de anafilaxia no relacionado con vacunas o con fármacos inyectables. Igualmente, como precaución, se puede recomendar al paciente que no abandone el lugar donde se le haya administrado hasta pasados 30 minutos desde la vacunación y si se encuentra bien. No hay que separar la inmunoterapia con alérgenos y la vacunación frente a COVID-19.
  4. Pacientes con problemas de coagulación o en tratamiento con anticoagulantes: se puede y debe vacunar (se trata de un paciente crónico), y es conveniente hacer unas recomendaciones y seguir unas pautas en función de la medicación que tomael paciente:  los pacientes que consumen antagonistas de la vitamina K (acenocumarol o warfarina) han de tener su INR controlado (dentro de rango). No tienen que suspender el tratamiento. Los pacientes en tratamiento con anticoagulantes orales de acción directa (ACOD) como dabigatrán, rivaroxabán, apixabán o edoxabán, o heparinas de bajo peso molecular (HBPM), dado que el pico máximo de concentración de estos oscila entre 1 y 4 horas tras la toma, debemos recomendarle separar la vacunación todo lo posible de la última toma, no siendo preciso suspender el mismo. Aquellos que reciben medicación para su enfermedad, por ejemplo, en personas con hemofilia, se recomienda la administración de la medicación antes de la vacunación. Otras medidas con estos pacientes son comentarles que deben (ellos o el sanitario que los vacune) mantener presionado el punto de inyección dos minutos y advertirles que podría aparecerles un hematoma.
  5. Pacientes que han padecido COVID-19: Deben vacunarse, ya que no sabemos cuánto dura la inmunidad protectora frente al virus después de la infección natural, así que la vacunación de estas personas puede reforzar tanto su inmunidad como su duración. Por otra parte, se ha observado mayor incidencia y gravedad de reacciones adversas en la primera dosis de pacientes que han tenido COVID-19 recientemente, y este fenómeno, sumado a la escasez de vacunas, aboga por que los que hayan padecido la enfermedad, se vacunen transcurridos 6 meses desde el diagnóstico siempre que sean menores de 55 años y no tengan factores de riesgo.
  6. Si el paciente va a recibir otras vacunas, se recomienda separar al menos 7 días estas vacunas de la vacunación contra el COVID-19. El motivo es identificar posibles reacciones adversas debido a la nueva vacuna, recordemos que cuando un nuevo medicamento sale al mercado la farmacovigilancia es especialmente importante.

Eficaces y seguras

Para terminar, es importante recalcar a la población que las vacunas comercializadas son eficaces y seguras, de lo contrario no hubieran sido autorizadas. Los controles a los que están sometidas las vacunas son extremadamente exhaustivos, debido principalmente a que se administran en población sana. El rápido desarrollo de vacunas en la lucha contra la pandemia ha sido fruto de un esfuerzo coordinado ímprobo por parte de la comunidad científica y las administraciones sanitarias que han acelerado al máximo las gestiones burocráticas, pero que en ningún caso han comprometido la seguridad de las vacunas.

Debemos vacunarnos todos cuando llegue nuestro turno, y a pesar de haber recibido la vacuna, hemos de continuar manteniendo las medidas de control hasta que se demuestre fehacientemente que dejamos de transmitir la infección. Mientras tanto, continuaremos con nuestra labor de asesorar y acompañar a la población en estos duros momentos, como hemos venido haciendo siempre, y especialmente durante la pandemia, cuando la única luz que había encendida en las calles era la cruz verde de las farmacias. Porque la luz de la farmacia no se apaga.

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