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Home Belleza Sol y vacaciones: el kit básico para tu piel

Sol y vacaciones: el kit básico para tu piel

por Redacción Consejos
cuidado de la piel en verano

Fotoprotección + hidratación. Esta es, sí o sí, la principal pauta de belleza que hay que seguir durante el verano, nos vayamos o no de vacaciones. Dos expertos nos explican por qué y, también cuáles son los principales reajustes que debes hacer en tu “maleta beauty”. 

Aviso importante: el break y la desconexión vacacional no incluye, ni mucho menos, a la rutina diaria de cuidados beauty. Es más, mantenerla ahora es incluso más importante que en cualquier otra época del año. El objetivo no es sólo asegurar el skincare habitual (que puede “despistarse” en medio del dolce far niente vacacional) sino evitar, en la medida de lo posible, manchas, arrugas, quemaduras y otros daños colaterales asociados no sólo a la radiación solar sino también al viento, el calor o la sequedad ambiental.

Mantener, reajustar, optimizar

Para potenciar los beneficios de esta rutina es necesario ajustarla a las nuevas circunstancias. Así nos lo explica la doctora Ana Reymundo, especialista en dermatología médico-quirúrgica de IMR: “No es necesario cambiar completamente la rutina, pero sí adaptarla al contexto personal. Lo habitual en esta época es que aumenten las horas de exposición solar. Además, hay más contacto con el cloro, la sal, los cambios de temperatura y un mayor uso del aire acondicionado. Y también se suda más. Por ello, la prioridad pasa por reforzar la fotoprotección y mantener una buena hidratación cutánea”. Además de esta pauta general, que “rige” para todas las pieles, puede ser necesario incorporar algún reajuste añadido, como ocurre con las pieles grasas o con tendencia acneica que, como apunta la Dra. Reymundo, pueden notar un aumento del brillo, poros más visibles o brotes. “En estos casos puede ser útil recurrir a fórmulas ligeras y activos como el ácido salicílico o la niacinamida, para controlar la producción sebácea, así como recurrir a la exfoliación física”. 

De la misma opinión es el doctor Antonio Fustes, médico estético de Clínicas Dorsia, para quien los tres pasos clave que no pueden faltar -nunca, pero muy especialmente en esta época del año-, son la aplicación de protector solar, la hidratación adecuada y el uso determinados principios activos (retinoides, vitamina C, coenzima Q10, niacinamida…). 

Agenda previa: la “precuela” antes del sol

Tan importante como asegurarse los cuidados adecuados durante las vacaciones es preparar la piel los días/semanas previas, un periodo de tiempo que, como afirma la doctora Reymundo, pueden ser un buen momento para reforzar hábitos saludables y optimizar la rutina: “Lo más importante es llegar a las vacaciones con una barrera cutánea equilibrada, ya que una piel irritada o sensibilizada tolera peor la exposición solar y tendrá más riesgo de que aparezcan alteraciones de la pigmentación”. 

“Asimismo, -añade la experta- si se prevé que se va a estar expuesto a una alta exposición solar o en las pieles con tendencia a manchas, melasma o fotosensibilidad, puede valorarse el uso de fotoprotección oral como complemento. Estos suplementos contienen antioxidantes que ayudan a reducir parte del estrés oxidativo inducido por la radiación ultravioleta, pero es importante recordar que nunca sustituyen al protector solar tópico sino que son complementarios a este”. Según Reymundo, también es aconsejable incorporar a la rutina antioxidantes tópicos, como la vitamina C o la niacinamida, ya que ayudan a combatir el daño oxidativo asociado a la exposición solar. 

Fotoprotección al 100%: por qué es innegociable

Ante el aumento de la exposición solar, “hay que aplicar el protector con mayor frecuencia -incluso cada dos horas- y también aumentar la frecuencia de uso de los productos hidratantes de la piel, que, no hay que olvidarlo, sufre en este momento un deterioro importante”, explica Fustes. Además, una adecuada fotoprotección va más allá de la aplicación de un producto solar de SPF alto: “Por ejemplo, es mucho más importante de lo que puede parecer integrar en la rutina diaria el uso de sombreros de ala ancha, un gesto que mejora notablemente la protección solar de la piel del rostro y también de la del cuello y las orejas. Asimismo, es importante durante estas semanas tratar el cuello, el escote y las manos con la misma regularidad que se hace con la cara, empleando los mismos principios activos, excepto los retinoides, que sólo deben usarse en el rostro”.

En la misma línea, la doctora Reymundo recomienda utilizar una fotoprotección facial y corporal de amplio espectro y reaplicarla cada dos horas, especialmente tras el baño o después de hacer ejercicio. “Los formatos en stick, bruma o spray pueden facilitar mucho este paso. Además, entre las 12 y las 17 horas conviene reforzar la protección con medidas físicas, como sombreros, gorras, gafas y ropa con filtro UV”. 

Principios activos: no todos valen ahora

Según la doctora Raymundo, “hay principios activos potencialmente irritantes en altas concentraciones justo antes o durante periodos de intensa exposición solar, ya que pueden aumentar el riesgo de irritación o inflamación. Además, si existe una exposición prolongada al sol, pueden incrementarse el riesgo de hiperpigmentación postinflamatoria, especialmente en las pieles con fototipos altos”. En este sentido, el doctor Antonio Fustes indica que no está de más revisar los principios activos de los productos habituales, para asegurarse de que, al contacto con el sol, no provoquen efectos indeseables, como manchas e irritaciones, y advierte del especial cuidado que hay que tener con los retinoides (retinol, retinal, tretinoína, ácido retinoico): 

“Es sin duda el principio activo con el que se debe tener más precaución, dado el riesgo de irritación que potencialmente tienen y que puede derivar en la aparición de manchas. 

 Si la piel no está acostumbrada a su uso, lo recomendable es suspenderlos en esta época del año. Por el contrario, si se trata de pieles que ya han pasado el proceso de retinización y, por tanto, ya están habituadas a estos ingredientes, en principio, no hay ninguna razón para modificar el protocolo de uso”. De acuerdo con el experto, la clave para saber si se debe suspender o no el uso de retinoides está en la época del año en la que se inicia el proceso de retinización: “Si, por ejemplo, se empieza a usar retinoides a partir de marzo, se deben suspender durante el verano. En cambio, si se ha comenzado a aplicarlos en noviembre, no es necesario hacer cambios en el protocolo habitual, pues la piel ya está acostumbrada a su uso”. Aumentar la fotoprotección e hidratación recomendados en este momento tiene, como ventaja colateral, la disminución de efectos indeseados relacionados con el uso de retinoides.

Más allá del after-sun

Un buen after-sun no debe utilizarse como “cosmético de cabecera”, sustituyendo a otros como, por ejemplo, las cremas hidratantes y nutritivas. Antonio Fustes insiste en la importancia de seguir en la medida posible una rutina similar a la que se lleva el resto del año, e incide en los tres pasos que deben estar presentes en los cuidados estivales:

  1. Limpieza: “lo ideal es lavarse la cara con productos formulados con ingredientes suaves, tanto por la mañana como por la noche”, dice el doctor Fustes, quien recuerda la importancia de no irse nunca a la cama con maquillaje.
  2. Hidratación: “es importante optar por un producto que contenga ácido hialurónico, para así asegurar una correcta hidratación de la piel. Lo ideal es aplicarlo después del lavado de cara y antes de otro producto con principios activos antiedad, etc. Asimismo, en esta época del año, recomiendo una aplicación extra de hidratante alrededor del mediodía”.
  3. Principios activos “aliados”. Para Fustes, los ingredientes más adecuados en este momento son la vitamina C, la niacinamida y la coenzima Q10, por la mañana, reservando los retinoides (si la piel ya está acostumbrada a ellos) para la noche

Skincare diario

Ana Reymundo, por su parte, propone el siguiente “planning básico” diario como pauta a seguir durante las vacaciones:

-Por la mañana: “lo mejor es apostar por una rutina sencilla: limpieza suave, serum antioxidante (si ya forma parte de la rutina habitual), crema hidratante (si es necesaria, además del serum) y fotoprotección. Si se va a ir a la playa o a la piscina por la mañana, recomiendo aplicar el antioxidante a la vuelta, ya que al contacto con el sol se va a degradar más rápido y no se va a absorber bien, perdiendo actividad y eficacia”.

-Al volver de la playa, la piscina o de excursión: “lo más recomendable es retirar los restos de sal, cloro, arena y sudor con una ducha o con una limpieza facial suave. Después, es un buen momento para aplicar hidratantes y productos reparadores, que ayuden a restaurar la barrera cutánea”.

-Por la noche: según la experta, salvo que haya irritación o un exceso de exposición solar, se puede mantener la rutina habitual. “pero si la piel está más sensibilizada, lo mejor es priorizar la hidratación y la reparación, con ingredientes calmantes”. 

Sensación de frescor (a 40ºC): sí, es posible

Para conseguirlo, Antonio Fustes señala que existen brumas y sprays de aguas termales que permiten refrescar al instante la piel del rostro. “hay que tener en cuenta que cuando se usan estos productos también se están diluyendo tanto la protección solar como la hidratación extra, por lo que habría que reponer ambas después de usar el spray”. Otros “trucos” para dar frescor a la epidermis, son el uso de ventiladores manuales, “que proporcionan una sensación de frescor sin alterar los productos previamente aplicados sobre la piel”. Ana Reymundo recuerda que las fórmulas ligeras, los geles y las texturas acuosas resultan más confortables en verano. “También puede ser útil guardar algunos cosméticos en la nevera, como las brumas o las hidratantes ligeras, para potenciar la sensación de frescor”. Otro efecto colateral del ambiente veraniego es la excesiva sudoración facial que experimentan muchas personas. En estos casos, Ana Reymundo aconseja evitar los productos demasiado oclusivos y utilizar fotoprotectores oil-free o de acabado seco. “Si la sudoración es muy intensa y afecta a la calidad de vida, podría tratarse de una hiperhidrosis facial, un problema que puede requerir valoración dermatológica”, advierte la especialista. 

El kit básico

Antonio Fustes recomienda optar siempre por lo más light: “Es importante verificar que se trata de las versiones más ligeras de los productos que se utilizan en el skincare durante el resto del año (emulsiones y lociones mejor que cremas, por ejemplo)”. Como pauta orientativa, la doctora Reymundo propone la siguiente “lista de imprescindibles”:

  1. Un buen limpiador: adaptado a cada tipo de piel. Se debe usar mañana y noche para retirar bien los restos de arena, cloro y fotoprotector.
  2. Un protector solar: facial y corporal, de amplio espectro, que cubra bien frente a las radiaciones UVA, UVB, luz azul y luz visible, para asegurar así la protección óptima de la piel.
  3. Una hidratante adaptada al tipo de piel.
  4. Un exfoliante físico: para desobstruir bien los poros.
  5. Un antioxidante: como la niacinamida o la vitamina C, para combatir el exceso de daño oxidativo, frecuente en esta época del año.
  6. Los activos (antiedad, reparadores, etc.) habituales: Siempre que sean bien tolerados, y que sean los que se utilizan durante todo el año. “Es importante no suspender estos cuidados en verano, para no perder el progreso que se ha ganado hasta ahora”, concluye Ana Reymundo. 

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