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La fisura anal es un desgarro o úlcera en el canal anal que provoca un dolor intenso, principalmente durante y después de la defecación.

Se trata de un trastorno muy frecuente que afecta a personas de cualquier edad y sexo, y es la causa más común de sangrado rectal en la infancia. La formación de esta úlcera puede tener distintos orígenes, pero generalmente se asocia al estreñimiento crónico. Así, los traumatismos que provocan el paso de heces grandes y muy sólidas, el esfuerzo intenso durante la defecación y el padecer hemorroides, pueden desembocar en estos desgarros, aunque en el polo opuesto también son causa frecuente las diarreas con heces irritantes de la mucosa anal.

Aunque es menos común, existen patologías graves que pueden condicionar la aparición de este trastorno como el cáncer anal, sida, tuberculosis, o sífilis.

Las fisuras anales son frecuentes en las mujeres tras el parto; a medida que envejecemos, porque la circulación y el flujo sanguíneo se ralentiza en la zona, y si se practica sexo anal. También la enfermedad de Crohn, al provocar inflamación crónica del tracto intestinal, hace que el recto sea más vulnerable a estas roturas o heridas.

Fisura anal: 3 síntomas principales

  1. Dolor durante la defecación que puede prolongarse incluso varias horas después de esta.
  2. Un desgarro en la piel.
  3. Sangrado, visible en las heces o en el papel higiénico tras limpiarnos.

Qué hacer

  • Una fisura anal se puede curar en pocas semanas si las heces se mantienen blandas. La primera medida pasa, por tanto, por evitar el estreñimiento mediante una dieta rica en fibra, bebiendo agua y realizando ejercicio de forma regular.
  • Se recomiendan baños diarios con agua templada, de 10 a 20 minutos, especialmente después de cada deposición. Permiten relajar el esfínter y propician la curación.
  • Los tratamientos con pomadas o cremas anestésicas permiten aliviar el dolor, también se pueden prescribir con antiinflamatorios o corticoides.
  • La toxina botulínica o botox inyectada en el músculo del esfínter anal ayuda a relajar los espasmos y a la correcta cicatrización de la úlcera.
  • Si estos tratamientos fracasan, se puede recurrir a la cirugía de la fisura anal. La intervención más frecuente es la esfinterotomía lateral interna. Consiste en realizar una sección controlada del esfínter anal interno para disminuir el dolor y el espasmo asociado y permitir la cicatrización de la fisura. Esta puede reaparecer pasado un tiempo hasta en el 10% de los casos.

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