De vacaciones con mucho corazón

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Si te vas lejos…

Cuando viajamos a destinos lejanos, una de las mayores preocupaciones es que un lugar exótico pueda tener menos acceso a una atención médica de calidad para su dolencia cardiaca, como por ejemplo los pacientes anticoagulados para sus controles de protombina o INR. Por ello, el paciente debe ser consciente de que quizás habrá que adaptar el destino final eligiendo un destino alternativo en la misma zona elegida pero menos aislado y más poblado, y dejar ciertos lugares para excursiones de día. Si dispone de un seguro de salud, el paciente debe ser consciente de la cobertura del mismo y conocer cómo disponer de atención médica de emergencia. Y si finalmente optamos por viajar a un entorno más aislado, una buena opción es llevar una lista de los médicos locales de habla inglesa para que en caso de que surja un problema nos puedan ayudar.

Mantenernos hidratados, ser cuidadosos a la hora de comer fuera de casa, evitar el exceso de alcohol, mantener la adherencia al tratamiento y seguir siendo activos son hábitos esenciales para garantizar una buena salud cardiovascular en verano.

5 consejos para viajar tranquilo

1.     En avión, pasillo, por favor: los viajes largos en avión aumentan el riesgo de sufrir síndrome de la clase turista, que se produce cuando se debe permanecer inmóvil en un lugar reducido y con limitaciones de movimiento durante un periodo prolongado de tiempo. Para evitarlo la FEC sugiere a los pacientes con antecedentes cardiacos o con hipertensión elegir los asientos del pasillo, ya que nos permiten mayor movilidad; levantarse al menos una vez cada hora y caminar un poco; hacer algunos ejercicios simples en su asiento, como estirar las piernas y los tobillos; evitar cruzar las piernas; no llevar prendas ajustadas y evitar el consumo de café, té y alcohol, así como incrementar el de agua para mantener una hidratación óptima. Es recomendable que las personas con alto riesgo utilicen medias o calcetines compresores y que tomen una pastilla de ácido acetilsalicílico antes, durante y después del viaje.

2.     Controla la medicación: hay que llevar medicación suficiente para todos los días que dure el viaje y llevar una copia de las recetas originales en caso de que pierda la medicación. También es conveniente mantener una lista actualizada de todos los medicamentos, incluyendo el nombre genérico y de marca por si se extraviara alguno, y una carta del médico explicando la condición, medicamentos (especialmente si son líquidos, cremas o geles de más de 100 ml en su equipaje de mano), alergias y cualquier dispositivo médico que se pueda tener, por ejemplo, un marcapasos o ICD. También es esencial asegurarnos de tener el móvil en el huso horario correcto para poder configurar una alarma para no olvidar nuestra toma diario prescrita.

3.     Cuidado con las comidas fuera de casa: conviene elegir restaurantes que garanticen salubridad y que dispongan de cartas o platos saludables; evitar los fritos y primar platos cocinados al vapor, a la parrilla o a la plancha. En especial, los pacientes hipertensos y los pacientes con insuficiencia cardiaca crónica deben reducir al mínimo la ingesta de sal en sus dietas en el extranjero.

4.     Evita el abuso de alcohol: el aumento del consumo de bebidas alcohólicas, usual en vacaciones, puede provocar el síndrome de corazón en vacaciones, que consiste en una aceleración del ritmo cardíaco, una arritmia supraventricular que se da generalmente en las aurículas y suele presentarse en personas jóvenes, sanas y sin historia previa de arritmias. Este síndrome  puede desencadenarse por la combinación del consumo excesivo de ciertos productos en un corto periodo de tiempo: grasas, dulces y sobre todo alcohol, cuya ingesta suele incrementar durante las vacaciones. Combinar la ingesta de alcohol alternándolo con agua (siempre embotellada), infusiones y zumos naturales puede ayudarnos a hidratarnos de una manera más saludable.

5.      Ejercicio, ni tanto ni tan poco: es recomendable practicar deporte a primera hora de la mañana, cuando las temperaturas son más bajas y el sol no es tan fuerte como en el resto del día. En ningún caso hay que empezar a practicar deporte a alta intensidad si no estamos acostumbrados a ello. Cuando se padece del corazón es más recomendable nadar a braza, espalda o estilo libre que a mariposa. Otro aspecto a tener muy en cuenta es la temperatura del agua. Los cardiólogos desaconsejan bañarse en aguas por debajo de los 25º C, ya que el frío puede ser un desencadenante de arritmias o estrechar las arterias coronarias y producir una angina de pecho.

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