Desde 2008, el Día Mundial del Sueño busca visibilizar la relevancia del descanso para mantener una buena salud. Este año, con el lema “Duerme bien, vive mejor”, se insiste en que la mala calidad del sueño tiene repercusiones a corto y largo plazo.
Según la Dra. Celia García Malo, “a corto plazo, la falta de sueño se traduce en dificultades de atención, cansancio, somnolencia, irritabilidad y cambios de humor. Además, aumenta el riesgo de accidentes laborales y de tráfico; se estima que alrededor del 30% de los accidentes de tráfico en España están relacionados con la somnolencia al volante”. A largo plazo, la privación de sueño contribuye a un mayor riesgo de enfermedades metabólicas, cardiovasculares, neurodegenerativas y mentales, incluyendo la depresión y algunos tipos de cáncer como colon, mama y próstata.
Datos sobre el sueño en España
La Encuesta poblacional sobre hábitos cerebro-saludables de la SEN revela que:
- 56% de los adultos duerme menos de las horas recomendadas.
- 50% de la población considera que su sueño no es reparador, siendo las mujeres quienes más lo perciben así.
- En niños y adolescentes, 25% no tiene un sueño de calidad y solo 30% de los mayores de 11 años duerme las horas adecuadas.
La Dra. García Malo explica que “la verdadera referencia de un sueño de calidad es cómo nos sentimos al despertar. Dormir sin descansar no es normal, y la cantidad de horas necesaria varía a lo largo de la vida”. Señala también la importancia de mantener horarios regulares, actividad física y exposición a la luz solar, y reducir la exposición a pantallas y la luminosidad antes de dormir.
Factores que afectan la calidad del sueño
El estilo de vida moderno influye directamente en la higiene del sueño. Empleos sedentarios, estrés, consumo de alcohol o tabaco, cenas abundantes, dormitorios poco confortables y el uso excesivo de dispositivos electrónicos son algunos de los factores que impiden un descanso adecuado. Según la SEN, más del 60% de los jóvenes en España admite restar horas de sueño por ocio o actividades personales.
Además, más de 4 millones de personas en España padecen trastornos de sueño crónicos y graves, siendo los más frecuentes:
- Insomnio
- Apnea obstructiva del sueño
- Alteraciones del ritmo circadiano
- Síndrome de piernas inquietas
- Parasomnias NREM
- Trastorno de conducta durante el sueño REM
- Narcolepsia
- Hipersomnia idiopática
Estos problemas son más comunes en adolescentes, jóvenes, mujeres y personas mayores. Por ejemplo, más del 50% de los mayores de 65 años presentan algún trastorno del sueño, y solo 10% de los casos están correctamente diagnosticados, mientras que menos de un tercio solicita ayuda profesional.
Higiene del sueño vs. tratamientos médicos
La higiene del sueño incluye hábitos saludables que favorecen el descanso: horarios regulares, limitar pantallas antes de dormir, evitar alcohol y cafeína, mantener un ambiente oscuro y silencioso, y realizar ejercicio físico. Sin embargo, la Dra. García Malo advierte que “cuando hay un trastorno del sueño, como insomnio crónico, la higiene del sueño por sí sola no es suficiente y puede incluso cronificar el problema y generar ansiedad”.
El tratamiento de primera línea para ciertos trastornos suele ser la terapia cognitivo-conductual (TCC), personalizada según la persona y sus hábitos. En algunos casos, puede complementarse con terapias farmacológicas, siempre bajo supervisión médica. La Dra. García Malo enfatiza: “la automedicación o confundir la higiene del sueño con tratamientos específicos retrasa el diagnóstico y aumenta el impacto sobre la salud física y mental”.





