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Home Enfermedades Objetivo, bajar el colesterol: guía farmacéutica para entender las estatinas

Objetivo, bajar el colesterol: guía farmacéutica para entender las estatinas

por Violeta Cepeda Vidal
colesterol y estatinas

En la consulta de farmacia este testimonio se recoge cada día: “desde que tomo la pastilla del colesterol me duelen las rodillas”. Y es que, aunque millones de personas toman estatinas cada día en todo el mundo y es cierto que son medicamentos muy seguros y tienen un papel fundamental en la prevención de infartos e ictus, también arrastran una fama difícil de ignorar: los dolores musculares que algunos pacientes (no todos) notan al empezar el tratamiento. Pero… ¿qué hay de cierto en todo esto?

Por Violeta Cepeda Vidal

Las tres teorías que explican el efecto SMAS

Las estatinas inhiben la enzima HMG-CoA reductasa, que es el paso limitante en la llamada vía del mevalonato, la ruta metabólica que utiliza el organismo para fabricar colesterol, es decir, funcionan bloqueando la fabricación interna del colesterol. Gracias a eso, en vez de sintetizar nuevo, utilizan el que hay en exceso en la sangre y así consiguen bajar el colesterol “malo” (LDL) circulante. Existen tres teorías que podrían explicar este efecto adverso llamado SMAS (Síntomas Musculares Asociados a las Estatinas):

  1. El medicamento puede acumularse más de lo normal. Algunas personas eliminan peor las estatinas debido a factores genéticos o a la interacción con otros medicamentos. Eso hace que aumente la cantidad de estatina circulando en sangre y que llegue más fármaco al músculo.
  2. El músculo se queda sin “gasolina”. Este es uno de los mecanismos más estudiados. Las estatinas bloquean una vía metabólica que el cuerpo utiliza para fabricar colesterol, pero esa misma vía también sirve para producir otras sustancias importantes para el músculo, como la coenzima Q10. La coenzima Q10 ayuda a las mitocondrias -las “centrales energéticas” de las células- a producir energía. Si disminuye esta sustancia (coenzima Q10), el músculo puede fatigarse antes y funcionar peor. Como consecuencia pueden aparecer cansancio muscular, dolor, sensación de pesadez, debilidad y molestias al hacer esfuerzo
  3. Alteraciones en el calcio muscular. El calcio no solo es importante para los huesos. También es fundamental para que el músculo se contraiga correctamente. Algunas estatinas pueden alterar el equilibrio del calcio dentro de la fibra muscular. Cuando eso ocurre, el músculo puede contraerse de forma anómala y por tanto comenzarían a aparecer calambres, rigidez y algo de dolor. 

¿Le pasa a todo el mundo?

No. Y esto es importante dejarlo claro. La mayoría de las personas toman estatinas sin ningún problema. De hecho, muchos pacientes llevan años con el tratamiento y nunca notan molestias. Aun así, algunos tienen más riesgo de sufrir estos síntomas:

  • Personas mayores.
  • Quienes la toman en dosis altas.
  • Pacientes con hipotiroidismo.
  • Personas que hacen ejercicio muy intenso.
  • Quienes toman varios medicamentos a la vez.  
  • También parece influir la genética. Hay personas cuyo organismo elimina peor la estatina y eso favorece la aparición de las típicas molestias musculares.

¿Y si me duele todo desde que la tomo?

Aquí hay un detalle curioso. Los estudios científicos han visto que no todos los dolores que aparecen mientras se toma una estatina son culpa del medicamento. A veces coinciden con otros problemas muy frecuentes como, por ejemplo: artrosis, sobrepeso u obesidad, sobrecarga muscular, edad avanzada, malas posturas, o dolores previos que ya existían. 

El efecto nocebo, el “Caín” del efecto placebo

Además, existe algo llamado efecto nocebo, que es el hermano gemelo malvado del efecto placebo: cuando una persona ha oído muchas veces que “las estatinas dan dolores”, puede estar más pendiente de cualquier molestia corporal y relacionarla automáticamente con el medicamento. Eso no significa que el dolor sea imaginario. El dolor es real. Pero a veces no resulta fácil saber si la causa es realmente la estatina o tiene otro origen.

Entonces… ¿hay que dejar el tratamiento?

Nunca por cuenta propia. Este punto es fundamental porque las estatinas salvan vidas. Reducen muchísimo el riesgo cardiovascular, especialmente en personas con colesterol elevado, diabetes, antecedentes de infarto o hipertensión. Si aparecen molestias, lo correcto es consultar con el médico o el farmacéutico. Muchas veces basta con ajustar la dosis, cambiar a otra estatina, tomarla en otro horario y revisar posibles interacciones con otros medicamentos. Una persona que no tolera bien una estatina puede tolerar perfectamente otra diferente.

¡QUÉDATE CON ESTO!

Las estatinas pueden producir molestias musculares en algunas personas, y la ciencia lleva años estudiando por qué ocurre. Pero también sabemos algo muy importante: sus beneficios para proteger el corazón y las arterias son enormes. Por eso, el objetivo no es “tener miedo” a las estatinas, sino encontrar la opción más adecuada para cada paciente. Porque, igual que no todas las personas tienen el mismo problema con los niveles de colesterol, tampoco todas reaccionan igual al tratamiento.

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