No, no basta con una mani-pedi cuidada o “apañada”. El aspecto y, sobre todo, la salud de las manos y los pies va más allá de la estética ya que, por sus peculiaridades, necesitan los mismos -o incluso más- cuidados que el resto del cuerpo. Sin embargo, su inclusión en la rutina beauty sigue siendo una asignatura pendiente, así que… toca ponerle remedio.
Las manos, los pies y las uñas también acusan los efectos del sol y de otras circunstancias estivales. Es más, muchas veces, su estado a la vuelta de vacaciones es peor que el de otras zonas corporales, principalmente porque no se han protegido de la misma forma. ¿La razón? Siguen siendo zonas “olvidadas”, de las que no nos acordamos hasta que empiezan a aparecer la sequedad, las rozaduras o el debilitamiento/rotura en cada caso. La estrategia de reparación after-sun puede ser una excelente oportunidad para subsanar ese error, solucionando, por un lado, los posibles “estragos del verano” y, por otro, adquiriendo la costumbre de incluirlas, ya para siempre, en la rutina de cuidados habitual.
Manos post-vacaciones: SOS hidratación
Después de las vacaciones, la piel está, literalmente “agotada”, ya que viene de enfrentarse a uno de los periodos más exigentes del año. “El aumento de la radiación ultravioleta, las altas temperaturas, la exposición prolongada al sol, el contacto frecuente con el agua y la pérdida de hidratación pueden comprometer el equilibrio cutáneo y acelerar la aparición de signos visibles de envejecimiento. Y las manos no son una excepción, pues se trata de una las zonas más expuestas y, al mismo tiempo, una de las menos protegidas. A esto hay que unir que acumulan las consecuencias de la exposición solar durante todo el año”, explica la farmacéutica Regina Pallás, directora de I+D+I de HD Cosmetic Efficiency, quien recomienda, por un lado, incorporar esta zona en la estrategia 360º en la que debe basarse la rutina beauty diaria (hidratación profunda, antioxidantes, reparación nocturna…) y, por otro, utilizar cuidados y productos adaptados a sus características, concretamente usar protección solar (“reaplicándola a lo largo del día”) y utilizar, mañana y noche, una crema específica para el cuidado de manos, “ya que es la forma más efectiva de prevenir sequedad, manchas y signos prematuros de envejecimiento”. “Las manos necesitan crema al menos dos veces al día y siempre después del lavado. Las fórmulas con karité, caléndula o aceite de almendras ayudan a retener agua y reparar la barrera cutánea” recomiendan por su parte los expertos de Masgloo.
No sólo el clima: ojo al “factor edad”
Pero tras la reparación post-vacacional no hay que bajar la guardia, ya que con el cambio de estación la piel de las manos sigue estando en un riesgo igual o incluso mayor al que se enfrenta durante el verano. Así lo recuerdan los expertos de Days of Confidence: “La deshidratación causada por las bajas temperaturas no sólo afecta al rostro, sino también a nuestras manos, por lo que, si no se les presta la atención adecuada, pueden secarse y agrietarse, comprometiendo su aspecto y bienestar. Además, los continuos contrastes de temperatura propios del otoño favorecen una deshidratación más acusada”. En la misma línea, Paola Gugliotta, especialista en dermocosmética y fundadora de Apoem, apunta que, como consecuencia del frío y de la sequedad de ambientes interiores, las manos van perdiendo la capa humectante que las cubre y se genera menos tejido adiposo para protegerlas. “Por eso, cuando bajan las temperaturas, ni siquiera mantenerla al cobijo de unos buenos guantes de lana las libra de los nefastos efectos del frío. Pueden protegernos en el exterior, sí, pero el continuo vaivén de ‘quita y pon’, los cambios bruscos de temperatura y la calefacción del ambiente tienen consecuencias en forma de una piel ultra seca y tirante, con rojeces, sensibilidad e incluso aparición de grietas”.
Y hay más: en las mujeres, durante la perimenopausia y la menopausia, la piel absorbe menos nutrientes, y los procesos naturales de hidratación de la piel, la producción de colágeno y la elastina se reducen significativamente. “Si a esto le sumamos que la piel de esta zona del cuerpo es más delgada y delicada y contiene menos glándulas sebáceas (lo que hace que sea más propensa a la sequedad y la deshidratación), es obvio que es una de las más propensas a envejecer, una razón más para asegurarle los cuidados diarios adecuados”, apuntan desde Days of Confidence.
Uñas: “chute” de fuerza para frenar la debilidad
Muchas personas presumen de que la manicura “les luce más” al volver de vacaciones. Y no es una impresión, sino que hay una razón para ello, que explica Elvira Mateos, farmacéutica de Farmacia Mateos González (Cáceres) y asesora de Mia Cosmetics: “En verano las uñas crecen más rápido. Hay que tener en cuenta que su crecimiento es un proceso en el que intervienen muchos factores, entre ellos la genética, la dieta y la estación del año. De media, crecen entre 3-4 mm al mes. Sin embargo, hay estudios científicos que indican que la velocidad de crecimiento puede variar en función de muchos factores internos y externos. En verano, nuestro cuerpo tiende a estar más activo, y el crecimiento de las uñas suele ser más rápido en esta época, lo que está relacionado con una mejor circulación sanguínea y una mayor exposición a la luz solar (sí, no todo efecto del sol es negativo), que estimula la producción de vitamina D, esencial para la absorción del calcio, que a su vez afecta a la salud de nuestros huesos y uñas”. Sin embargo, a este “pro” de la época estival se contraponen varios “contras”, que en conjunto dan lugar a un problema muy frecuente, especialmente en esta época del año: unas uñas debilitadas y sin vida. Y es que, según la farmacéutica, las altas temperaturas, los rayos UVA, la sal, el agua, el cloro, la arena, etc. producen una deshidratación que puede afectar a las capas de queratina que forman la estructura de las uñas.
Las señas de identidad de esta debilidad post-vacaciones son unas uñas secas y quebradizas que han perdido su flexibilidad; cutículas secas, que comienzan a levantarse y que pierden su función de barrera protectora; estrías y pérdida de brillo. Identificar esta debilidad y el daño que el sol y otros elementos estivales han producido en las uñas es el primer paso para “activar” el plan de recuperación, “y el siguiente es establecer una rutina que ayude a reconstruirlas, algo que es clave para lucir una manicura y pedicura saludables”, afirma Elvira Mateos.
Plan de rescate para manicuras “after sun”
-Serums y aceites. Son los productos imprescindibles en este momento. Elvira Mateos aconseja incluirlos como tratamiento en la rutina beauty diaria. Por su parte, los expertos de Masgloo recomiendan aplicar cada noche unas gotas de aceite en la uña, especialmente en la cutícula “preferiblemente uno específico, que contenga vitamina E, y masajearlo durante unos segundos para mejorar la elasticidad, prevenir los padrastros y fortalecer la base de la uña”. También son muy útiles en este momento los fortalecedores, que ayudan a endurecer, engrosar y proteger la superficie ungueal, evitando que se quiebre con facilidad.
-“Ayuno” de esmalte. Desde Masgloo aconsejan dar unos días de descanso (una semana, aproximadamente) a las uñas “ya que dejarlas libres de esmalte y gel permite que respiren y se regeneren”. Otra ventaja de llevarlas “al natural” es que evita someterlas a la acción del quitaesmalte. Y respecto a este producto, los expertos recomiendan, durante este periodo pero preferiblemente siempre, sustituir los que llevan acetona por fórmulas enriquecidas con vitaminas y libres de componentes agresivos.
-Limado suave y unidireccional. Según los expertos de Masgloo, hay que evitar el limado “en vaivén”, ya que separa las capas de queratina, y optar por limar siempre en una sola dirección, dándole a la uña una forma ovalada o cuadrada-suave para minimizar roturas. “El limado regular evita que las uñas se puedan enganchar y las roturas inesperadas. Es fundamental hacerlo con suavidad y evitar el sobrepulido, ya que esto puede adelgazarlas”, aconsejan.
-Guantes en modo “segunda piel”. Proteger las uñas -y las manos- de químicos y otras sustancias agresivas es fundamental, ya que el contacto frecuente con productos abrasivos puede resecarlas en exceso y favorecer su rotura. “Es muy importante usar siempre guantes para hacer las tareas de la casa, especialmente aquellas en las que se entra en contacto con elementos agresivos como lejías, detergentes, etc.”, señala Elvira Mateos.
Pies: puesta a punto (más allá de la pedicura “fashion”)
El farmacéutico Vicente Calduch, CEO de Laboratorios Calduch ofrece algunas pautas que aseguran la salud y el buen estado de los pies:
-Estrenos “controlados”. Antes de estrenar un calzado -sobre todo si se pasa de uno de invierno a otro de verano y viceversa-, Calduch aconseja “entrenar” el pie poco a poco, ya que, recuerda, el pie siempre necesita un pequeño periodo de adaptación: “Lo mejor es utilizar el calzado nuevo primero en trayectos cortos y alternarlos con un calzado cómodo y transpirable. Si se va a caminar mucho o hacer deporte, lo mejor es apostar por zapatillas ligeras, con tejidos que permitan la ventilación, y usar calcetines técnicos que reduzcan la humedad, El exceso de sudor y la hinchazón provocada por el calor aumentan la fricción y facilitan la aparición de ampollas y heridas”.
-Barrera (invisible y eficaz). Calduch recuerda que la prevención siempre funciona mejor que tratar la herida cuando ya ha salido, “y, en este sentido, los bálsamos con textura untuosa ayudan a crear una película protectora que reduce el roce continuo del calzado sobre la piel. Un truco poco conocido es aplicar este producto no sólo en los dedos o talones, sino también en las tiras internas de las sandalias, que suelen endurecerse con el uso y provocar fricción. Este pequeño gesto puede marcar la diferencia”.
-Cutículas, siempre en el radar. Aunque en los calzados de diseño abierto el esmalte y la pedicura se llevan todo el protagonismo, no hay que olvidar que las cutículas son una de las zonas más importantes de pie, como destaca el experto: “Mantenerlas hidratadas ayuda a proteger la uña y evita pequeñas grietas o padrastros que, además de afear el pie, pueden convertirse en puertas de entrada para infecciones. Mi consejo es aplicar una pequeña cantidad de bálsamo cada noche mediante un ligero masaje circular, para estimular además la circulación y mejorar el aspecto general del pie”.
-“Mimar” las durezas. Según explica Vicente Calduch, muchas personas creen que eliminar una dureza consiste únicamente en utilizar limas agresivas, pero, advierte, hacerlo en exceso puede sensibilizar todavía más la piel. “Para suavizarlas de verdad, lo más eficaz es combinar una exfoliación suave con una nutrición intensa. Un truco muy efectivo que ofrecemos desde la farmacia es aplicar una capa generosa de bálsamo reparador antes de dormir, y cubrir los pies con calcetines de algodón durante toda la noche. El efecto oclusivo potencia la hidratación, favoreciendo que, por la mañana, la piel amanezca mucho más flexible y confortable”.
-Refrescar: más allá del confort. Cuando el pie se recalienta, aumenta la sudoración y, con ella, el riesgo de rozaduras. “de ahí que, además de hidratar, recomiende incorporar un gesto muy sencillo: pulverizar agua termal o un spray refrescante tanto antes de calzarse como al final del día. Esto ayuda a descongestionar, reduce la sensación de pesadez y mantiene la piel más confortable. Si, además, se guarda el producto unos minutos en la nevera, se multiplica su efecto calmante”.
-Los pies también van al “médico”. Calduch advierte que si bien las rozaduras, las grietas o los cambios en las uñas pueden parecer algo menor, en ocasiones necesitan tratamiento específico. “Por eso, acudir al podólogo y dejarse asesorar en la farmacia es fundamental para elegir productos adecuados y evitar complicaciones. Un buen cuidado no sólo mejora la estética del pie, sino que también aporta comodidad y evita el dolor”.
Trucos de spa para pisadas ligeras y glamourosas
El “catálogo” de pedicuras que ofrecen spas, centros de estética y lugares especializados en pedicuras es amplio, variado y “exótico”. Desde Lush Spa ofrecen una serie de consejos básicos para “reproducir” una pedicura tipo en casa:
-Exfoliar: La exfoliación diaria mantiene los pies suaves y sedosos, evitando la aparición de asperezas y permitiendo que los productos hidratantes se absorban mejor.
-Remojar: Siempre que haya oportunidad, es recomendable poner los pies en remojo, añadiendo sales, aceites o “bombas de baño”, que contienen ingredientes beneficiosos como el magnesio, muy eficaz para suavizar y aliviar el cansancio, o la menta, con reconocidas propiedades refrescantes.
-Proteger: Secar muy bien los pies tras el baño/ducha o después de ponerlos en remojo es la pauta más eficaz para evitar una infección fúngica y el crecimiento de bacterias, manteniendo los pies secos y frescos.
-Hidratar: Aplicar una buena crema hidratante (tras lavarlos y siempre que haya sensación de sequedad) es un gesto clave para mantener los pies suaves y la piel en un estado óptimo.
-Mascarilla (sí, en los pies): Los expertos de Lush lo definen como el paso definitivo para el cuidado de los pies, ya que además de aportarles una sensación relajante y gratificante, aseguran en un solo gesto limpieza, frescura, hidratación y suavidad.
–Masajear: “Lo que más agradecen unos pies cansados es un buen masaje, perfecto para reactivar el flujo sanguíneo y aliviar cualquier tensión”, apuntan desde Lush.
–Productos
1- Restore Hand Cream, de Apoem. Crema de manos con efecto “guante natural e invisible”, que devuelve el confort gracias a su textura ligera y refrescante.
2- Main Dans La Main, de Patyka Paris. Cuidado específico que proporciona alivio inmediato por su formulación/amalgama de aceites orgánicos reparadores y protectores.
3- Crema de Manos Protectora Antiedad, de Days of Confidence. Formulada específicamente para solucionar las necesidades de las pieles de las manos durante la menopausia.
4- Care and Repair Oil, de Mia Cosmetics. Aceite hidratante y reparador de “alto rendimiento”, que aporta aceites nutritivos para “revitalizar” uñas y cutículas.
5- Bálsamo Original Dermo-Suavina, de Laboratorios Calduch. “Todoterreno” con triple acción (hidratación, protección, reparación), ideal como barrera frente a durezas, rozaduras…
6-Raspador para Pies Flúor, de Vitry. Ideal para una pedicura profesional en casa, elimina suavemente callos y durezas gracias a su diseño, ergonómico y de doble cara.
