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Los expertos reunidos en el Congreso de la Sociedad Europa de Cardiología destacan entre los síntomas de la COVID persistente o LongCOVID el llamado el síndrome de taquicardia postural ortostática, caracterizado por un incremento sostenido de la frecuencia cardiaca al realizar un mínimo esfuerzo. Ponemos el foco sobre este síntoma muy común, pero del que poco se conoce.

Según la evidencia recogida en el Congreso de la Sociedad Europea de Cardiología celebrado recientemente, aquellos que han sufrido una enfermedad por COVID-19 más grave y han requerido hospitalización tienen más riesgo de sufrir COVID persistente. Aunque probablemente intervengan otros factores como la edad, el sexo o incluso el país donde se viva. Más allá del cansancio, la fatiga, la disnea (falta de aire) y la sensación de debilidad generalizada, “el síndrome de taquicardia postural ortostática, que se caracteriza por un incremento sostenido de la frecuencia cardiaca al realizar un mínimo esfuerzo, es una de las manifestaciones más comunes entre los pacientes con COVID persistente, desde el punto de vista específicamente cardiovascular”. Así lo ha explicado el doctor Héctor Bueno, vicepresidente de la Sociedad Española de Cardiología (SEC).

Impacto de la COVID-19 en el corazón

Entre las consecuencias generalizadas agudas de la COVID-19, las más frecuentes son las neumológicas y el cuadro inflamatorio. “En lo que respecta al corazón, tenemos la miocarditis (inflamación del miocardio) y también fenómenos trombóticos, como el tromboembolismo pulmonar y trombosis arteriales como el infarto o el accidente cerebrovascular”, detalla el doctor Bueno. Estas condiciones revierten relativamente pronto, pero una pequeña proporción de pacientes mantiene cierto grado de daño miocárdico persistente. El daño miocárdico se puede producir en la fase aguda de la COVID-19 como inflamación del miocardio (miocarditis) y, ocasionalmente, persiste en algunos pacientes. Además, un estudio sueco publicado en la revista The Lancet ha demostrado que los pacientes que padecen COVID-19 tienen un riesgo tres veces más alto de sufrir un infarto de miocardio o accidente cerebrovascular.

Fatiga y falta de aire: sin pruebas objetivas

La fatigabilidad y la sensación de falta de aire son manifestaciones frecuentes tras pasar la COVID-19. Sin embargo, los expertos han subrayado que uno de los problemas más típicos del COVID persistente es la disociación entre los síntomas y las pruebas objetivas de salud. “Es común que los pacientes presenten una debilidad y una astenia intensas y, sin embargo, los resultados de las pruebas de evaluación de función cardiopulmonar o muscular sean bastantes normales”, indica el doctor Bueno, lo que dificulta el estudio. Sin embargo, existe una disociación entre los síntomas y las pruebas objetivas de función cardiopulmonar, representando un importante desafío para los médicos y la incomprensión para con los pacientes.

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Paula Rivero

Pertenezco a la primera promoción de Periodismo que salía del "horno" de Sevilla (en todos los sentidos), allá por el año 94. La falta de experiencia de una facultad que empezaba me llevó a tener...