Es una enfermedad inflamatoria y crónica de la piel no contagiosa, que afecta sobre todo al cuero cabelludo. Aunque puede resultar molesta, existen tratamientos eficaces para aliviar sus síntomas y prevenir los brotes.
La dermatitis seborreica se manifiesta principalmente en áreas con una elevada concentración de glándulas sebáceas. El cuero cabelludo está casi siempre afectado, pero también es habitual su aparición en la cara, especialmente a los lados de la nariz, las cejas, detrás de las orejas, el pecho y parte superior de la espalda. Se considera un eccema endógeno, lo que significa que no está provocado por agentes externos concretos y puede presentarse tanto en adultos como en lactantes.
Aunque no se conoce la causa exacta con precisión, los especialistas coinciden en que intervienen varios factores. Entre ellos, la presencia de la levadura Malassezia, el exceso de grasa en la piel y determinadas alteraciones del sistema inmunitario. Existen además factores de riesgo que pueden favorecer su aparición o agravar los brotes, como el estrés, la fatiga, los cambios de estación y determinadas enfermedades como el párkinson.
Síntomas más frecuentes
Pueden variar según la persona y la localización, pero los más habituales son: Descamación persistente (caspa) en el cuero cabelludo, cejas, barba o bigote ● Piel enrojecida y grasosa cubierta por escamas blancas o amarillentas ● Picazón (prurito) de intensidad variable ● Enrojecimiento leve.
Tratamientos y cuidados
La dermatitis seborreica requiere en muchos casos un manejo continuado para controlar los síntomas y prevenir recaídas. El tratamiento local varía según la zona afectada. Existen productos de venta libre en forma de gel, crema o champú que contienen ingredientes como zinc, ácido salicílico, sulfuro de selenio o resorcinol, especialmente útiles en el cuero cabelludo. En casos más intensos, el especialista puede prescribir tratamientos con mayor concentración de estos activos, así como antifúngicos tópicos como ketoconazol o ciclopirox, corticoides de baja potencia o sulfacetamida de sodio. En determinadas localizaciones, como la cara o los párpados, también pueden emplearse inhibidores de la calcineurina. En situaciones graves o resistentes, puede valorarse el uso de antimicóticos por vía oral, siempre bajo control médico, o la fototerapia, que utiliza radiación ultravioleta para reducir la inflamación y mejorar el aspecto de las lesiones.
Algunos consejos
(Vocalía de Dermofarmacia del Consejo General de Farmacéuticos)
- Cepillar suavemente el cabello con peines y/o cepillos no agresivos.
- Limpiar y cortar bien las uñas para evitar lesiones y sobreinfecciones por rascado.
- Secar muy bien la piel y el cuero cabelludo después de la higiene diaria.
- La exposición solar puede resultar beneficiosa con el uso de fotoprotección adecuada.
- Practicar ejercicio físico al aire libre.
- Dieta equilibrada rica en antioxidantes. Evitar el consumo de alcohol, alimentos picantes y especiados.





