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Alimentos funcionales: la mano del hombre

por María José Merino
Alimentos funcionales

En cualquier caso, los conceptos en los que se sustentan los alimentos funcionales o enriquecidos se basan en principios universales contrastados por la literatura científica:

El consumo de frutas y verduras se asocia con menor riesgo de enfermedad cardiovascular y coronaria. La mejor combinación equilibrada de antioxidantes que existe es una alimentación variada y equilibrada.

Un mayor consumo de frutas y verduras reduce el riesgo de cáncer en determinadas localizaciones (cavidad oral, faringe, laringe, pulmones, esófago, estómago), sin poder concluir que exista dicha relación para el cáncer colorrectal o el de mama.

Un consumo de frutas y verduras se relaciona con menor riesgo de diabetes mellitus tipo 2.

Las frutas y verduras son alimentos de baja densidad energética que aumentan la saciedad y disminuyen la ingesta. Existe una asociación inversa entre el consumo de fibra o de frutas y verduras y la ganancia ponderal. Son útiles en programas de pérdida  o mantenimiento del peso.

Es recomendable evitar un consumo elevado y mantenido de carne roja, embutidos, transformados de la carne, ahumados o fritos por el aumento del riesgo de desarrollar diabetes mellitus tipo 2 y cáncer de colon.

Consumir al menos 3 raciones/día de cereales integrales puede reducir el riesgo de enfermedad coronaria, la incidencia de diabetes mellitus tipo 2 y favorecer el mantenimiento del peso.

La ingesta de lácteos protege contra la osteoporosis, por sus efectos sobre el hueso y el descenso de riesgo de diversas enfermedades. No es posible establecer un consenso definitivo en cuanto a la ingesta de lácteos y el peso corporal. Por tanto, no hay que evitar estos productos por miedo a aumentar el peso.

La intervención dietética más estudiada y aconsejada para la protección cardiovascular es reducir o modificar el aporte de grasa para conseguir un perfil lipídico más cardiosaludable. Reducir o modificar la ingesta de grasa disminuye significativamente la incidencia de eventos cardiovasculares combinados, sobre todo cuando la modificación dietética se mantiene al menos durante dos años.

⊕ Consumir pescado rico en ácidos grasos omega-3 o suplementos de dichos ácidos grasos se asocia con un menor riesgo de enfermedad coronaria, de mortalidad global y por coronariopatía, de arritmia ventricular fatal y muerte súbita.

⊕ Una dieta rica en grasas favorece la metástasis en carcinomas orales así como en melanomas y cáncer de mama luminal. Ésta es una de las conclusiones del estudio liderado por el investigador Icrea del Instituto de Investigación Biomédica (IRB Barcelona) Salvador Aznar Benitah, publicado en la revista Nature, y que ha sido posible gracias a la colaboración con el Instituto de Investigación Valle de Hebrón (VHIR). El objetivo principal del estudio era identificar cuáles eran las células que acababan generando metástasis, logrado identificar como tales a aquellas que presentaban la proteína CD36, relacionada con el metabolismo de lípidos. Se trata de una proteína que regula el metabolismo de las grasas, que ya se sabía que estaba relacionado con los procesos tumorales, en los cuales sus células necesitan una ingente cantidad de energía para desarrollar su actividad. Aunque se trata de una investigación básica, realizada hasta la fecha sólo en ratones, abre las puertas a nuevos caminos en la lucha contra la metástasis, uno de los principales factores que inciden en la tasa de supervivencia de los pacientes de cáncer. Un aumento de grasas de un 15 por ciento en la dieta de los ratones se tradujo en un mayor riesgo de desarrollar metástasis, que pasó de ser del 30 al 80 por ciento de los animales. «Los resultados del estudio son muy prometedores. Hay que tener en cuenta que los carcinomas orales por sus características suelen ser diagnosticados muy tarde, cuando la metástasis es inminente o ya se ha producido. Esto supone rebajar las probabilidades de supervivencia del 90 al 50 por ciento. Por eso, desarrollar terapias que puedan reducirla será muy beneficioso para este tipo de pacientes», explicaba Coro Bescós, del VHIR.

 

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